Viaje a Japón. Tokyo: Shibuya, Shinjuku, Tokyo Tower (Parte 2/8)

Tras mi primera toma de contacto con la ciudad, continuaría mi recorrido por Tokyo visitando su corazón, su centro neurálgico...el barrio de Shibuya. Con una población que supera los 200.000 habitantes en apenas 15km², hablar de Shibuya es hacerlo de la zona comercial por excelencia de Tokyo, aquella en la que encontraremos luces de neón, grandes centros comerciales, pantallas gigantes, zonas de ocio..y algunos de los puntos más emblemáticos de la capital japonesa, como el célebre cruce de Shibuya, considerado el más concurrido del mundo.

Lo cierto es que el ambiente y la energía de este lugar es único...al encenderse los semáforos de los 5 pasos de peatones existentes en el cruce, miles de personas en perfecta sincronización cruzan de un lado a otro de la plaza, al tiempo que la música y los anuncios de los múltiples centros comerciales de los alrededores divulgan las últimas tendencias en moda o artículos tecnológicos. Cruzar cualquiera de estas pasos de cebra, especialmente por la noche, dada la increíble iluminación, es una experiencia única...si Nueva York tiene Times Square y Londres Piccadilly Circus, Tokyo tiene el cruce de Shibuya....un lugar mágico, diferente a los demás.

 

       

         Cruce de Shibuya, el más concurrido del mundo           Estatua de Hachiko, uno de los símbolos de la ciudad

 

Otro de los puntos más emblemáticos de Shibuya es la Estatua de Hachiko, uno de los personajes más celebres de la cultura popular de Tokyo. Hachiko fue un perro de la raza akita, que a mediados de los años 20, a pesar de la muerte de su amo, continuó yendo a diario durante 10 años a la estación de Shibuya a su espera, tal y como hacía en vida de este. Fue por ello que en el año 1934, tras la muerte del perro, decidieron levantar una estatua de Hachiko como premio a su fidelidad, y lo cierto es que hoy en día es uno de los lugares más visitados y fotografiados del centro de Tokyo.

Pero sin duda, una de las cosas que más llaman la atención de Shibuya es la cantidad de centros comerciales que allí dan lugar. Uno de los más conocidos es el Shibuya 109, compuesto de dos edificios, uno dedicado a la moda masculina y otro a la femenina. En ellos encontraremos ropa de todo tipo, y lo cierto es que, seamos o no amantes de las compras, la visita a cualquiera de estos establecimientos merece la pena...Japón es un país tremendamente consumista, y como tal, cuida de forma excelente la presentación de cualquier producto, así como la amabilidad y el trato con el cliente...ir un día de compras es una experiencia que os resultará, cuanto menos, muy curiosa.

Otro lugar que os recomiendo visitar en Shibuya es su cafetería Starbucks...y no precisamente por el café! sino por las magníficas vistas que desde el primer piso podemos obtener del famoso cruce...una buena opción para descansar durante nuestro recorrido al tiempo que disfrutamos de la panorámica de uno de los lugares más célebres de todo Japón.

 

       

   Shibuya 109, centro comercial más conocido de la zona         Cruce de Shibuya desde la cafetería Starbucks

 

Continuando con mi recorrido por la capital japonesa, tomaría el metro hacia la cercana estación de Shinjuku. Si el cruce de Shibuya es considerado como el más concurrido del mundo, la estación de metro de Shinjuku es la más utilizada (unos 3 millones de pasajeros al día)...una vez en más, en Japón, todo es a lo grande..

Shinjuku es, a grandes rasgos, el centro administrativo de Tokyo...es cierto que en esta zona también podemos encontrar centros comerciales y zonas de ocio, especialmente en los alrededores de la zona este, conocida como Kabukicho, pero si algo caracteriza a Shinjuku son sus enormes rascacielos y edificios de oficinas, como el Metropolitan Government Building, sede del ayuntamiento de Tokyo, que con 243 metros es una de las construcciones más altas de la ciudad, o el famoso Hotel Park Hyatt, en el que se rodaría la película Lost in Translation en el año 2003.

Una de las actividades más recomendables en Shinjuku es la de tratar de subir al mirador del mencionado Metropolitan Government Building, situado a 202 metros y completamente gratuíto, en el que podemos obtener alguna de las mejores vistas de la ciudad. Lo cierto es que para los amantes del diseño y la arquitectura, visitar Shinjuku es algo realmente especial.

 

       

                    Rascacielos del barrio de Shinjuku                         Edificio del Metropolitan Government Building

 

Otra de las visitas que más ilusión me hacía realizar en Japón era a la célebre Torre de Tokyo, construída en el año 1958 y considerada por muchos el símbolo de la ciudad. Se trata de una torre de comunicaciones cuya forma recuerda, en parte, a la Torre Eiffel, pero 8 metros más alta, 6000 toneladas más ligera, y con un color rojizo que la convierte en una de las construcciones más peculiares de todo el país.

Para visitarla, me dirigí en metro hacia el barrio de Roppongi, desde cuya estación caminaría unos 15 minutos hasta llegar a la célebre torre. Una vez en ella, nos encontraremos con un centro comercial de tres plantas, repleto de restaurantes, heladerías y tiendas de souvenirs, con recuerdos tanto de la propia torre como del resto de la ciudad. Para disfrutar de las vistas de Tokyo disponemos de dos miradores, uno a 150 metros (cuya entrada cuesta 820 yen, unos 5€) y otro a 250, por el que tendremos que pagar 1420 yen, unos 8€. En ambos casos la visita merece la pena...incluso si ya habéis subido al Tokyo Skytree, disfrutar de la inmensidad de Tokyo desde otra perspectiva os resultará igualmente espectacular.

 

       

                 Torre de Tokyo, emblema de la ciudad                       Panorámica de Tokyo desde lo alto de la Torre

 

Lo cierto es que me acostumbraba rápido a la vida de Tokyo...es cierto que Japón se encuentra a medio mundo de distancia, pero a cualquier amante de las grandes ciudades, la actividad de una metrópolis de 36 millones de habitantes le resultará en todo momento apasionante.

Una de las primeras sensaciones que transmite Tokyo es la de que todo funciona...y rara vez se deja margen a la improvisación. A excepción del metro, que cierra a las 12 de la noche, la mayoría de comercios, incluídos restaurantes o supermercados, abren las 24 horas, y ya sea en una tienda lujosa del centro, o en el bar de un barrio periférico, la educación, cortesía y el respeto al cliente es algo que está por encima de todo.

En apenas unos días Japón me había conquistado en todos los sentidos...y lo mejor de todo es que la aventura no había hecho más que comenzar!

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