10 motivos por los que me encanta viajar solo

A lo largo de estos años de viajes, una de las cuestiones que más curiosidad ha suscitado entre amigos, familiares o lectores, es el hecho de que la mayoría de mis viajes los haya realizado en solitario.

Para algunos, viajar en solitario es algo peligroso, arriesgado...para otros aburrido, y para muchos algo emocionante que, por un motivo u otro, no se han atrevido a realizar, ya sea por miedo, desconfianza...o por la simple razón de que, al igual que ir al cine o a un restaurante, un viaje es algo que parece que hay que hacer acompañado para pasarlo bien.

Por ello he decidido escribir este post, para enumerar 10 (aunque podrían ser más) aspectos positivos que, de algún modo, he experimentado viajando en solitario...10 razones que hacen de esta experiencia algo único, especial...algo que recomiendo a todo el mundo hacer al menos una vez en la vida:

 

Planificación

A la hora de viajar solo, planificar cualquier tipo de viaje resulta mucho más sencillo que haciéndolo en compañía. Ponerse de acuerdo en el destino, compaginar fechas, elegir el tipo de alojamiento, las comidas, o el tiempo a dedicar a cada lugar es algo que viajando en solitario no os dará ningún quebradero de cabeza...iréis a donde queráis, cuando queráis y de la forma que únicamente vosotros decidáis.

Independencia

Acostumbrados en nuestro día a día a un horario definido, viajar en solitario es una experiencia que nos ayuda a liberarnos totalmente de la rutina...ya no es necesario levantarse a una hora determinada, comer cuando esté estipulado, entrar en comercios que no nos interesan o hacer largas colas para entrar a museos, atracciones o monumentos que por nuestra cuenta jamás visitaríamos. Cuando viajas solo eres tú el que pone los horarios, y el que decide cuándo, cómo y a dónde ir, experimentando una enorme sensación de libertad.

Integración

Viajar en solitario es, sin lugar a dudas, la mejor forma de integrarnos en el destino que estamos visitando. Al llegar a un sitio en el que no tenemos compañía, tendremos que buscarla...momento en el que comenzaremos a socializarnos con la gente local, aprender algunas palabras en el idioma del país, entablar conversación con otros viajeros...creedme que cuando viajéis en solitario estaréis sin compañía únicamente cuando vosotros así lo queráis.

 

     

                                                          Viajar en solitario, ¡la mejor forma de hacer nuevos amigos!

 

Tiempo para la reflexión

Al viajar en solitario disfrutamos de una de las cosas que más nos cuesta encontrar en el día a día...tiempo para nosotros. Durante vuestro recorrido, tendréis la oportunidad de visitar monumentos, conocer a otros viajeros, salir de fiesta...pero también de ''aislaros'' completamente en un parque, un templo, un bosque o un mirador...de ''disfrutar'' de la soledad, de pararos a reflexionar sobre el transcurso de vuestra aventura, de enfocar vuestros problemas desde una perspectiva diferente, y en definitiva, de buscar respuestas a preguntas que, en el día a día, es muy difícil encontrar.

Improvisación

Improvisar es algo muy frecuente a la hora de viajar, y personalmente, una de las cosas que más me gustan...el hacer planes sobre la marcha, variar el recorrido inicial, caminar sin rumbo fijo, ''perderse'' voluntariamente por algún barrio, pueblo o lugar recóndito...sin embargo esto es algo que, al viajar en compañía, resulta mucho más difícil de hacer...cambiar el plan de un grupo significa ponerse de acuerdo con cada uno de sus miembros, tener que debatir, discutir, justificar nuestra decisión...¡viajando en solitario sólo tendrás que convencerte a ti mismo!

 

            

                                   Viajar en solitario, sinónimo de libertad                         ¡Improvisaréis cada día!

 

Superación

Viajar en solitario no es algo fácil, sobre todo al principio...llegar a un nuevo destino y enfrentarse a la soledad, sabiendo que, en caso de cualquier imprevisto, nadie va a responder por nosotros, es algo que no todo el mundo está dispuesto a experimentar, y más al otro lado del mundo.

Sin embargo, son precisamente estos pequeños (o grandes) imprevistos las experiencias que más nos ayudan a superarnos, aquellas en las que somos capaces de alcanzar límites que ni nosotros mismos éramos conscientes de poder superar, y que en compañía de nuestra familia, pareja o amigos, nunca llegaríamos a alcanzar...el miedo a perdernos, el no saber orientarnos, la timidez, el vernos incapaces de hablar en otro idioma...son cosas que viajando en solitario conseguirás superar!

Ahorro

A efectos prácticos, una de las diferencias más importantes que he encontrado a la hora de viajar en solitario es el manejo del presupuesto. Personalmente, siempre he viajado de forma humilde...rara vez he dormido en habitaciones privadas, pues siempre recurro a albergues juveniles, salas de espera de estaciones, aeropuertos...ni tampoco a restaurantes, pues siempre aprovecho las cocinas de estos albergues para preparar cualquier cosa que haya encontrado a buen precio en los mercados locales.

El problema es que, la mayoría de la gente, no está dispuesta a viajar así. A muchos la idea del ''mochilero'' les parece atractiva, bohemia...pero a la hora de la verdad, pocos aguantan más de dos - tres días sin una cama cómoda y un baño privado, sin un taxi que les lleve del aeropuerto al centro de la ciudad, sin secador del pelo o sin restaurantes en los que pedir a mesa puesta el menú del día.

Por ello, viajando en solitario controlaréis mucho más vuestros gastos...no os veréis obligados a reservar habitaciones privadas, hacer en restaurantes cada una de las comidas del día o pagar entradas de lugares que no os interesan...si os dáis un capricho será únicamente porque queráis!.

 

            

                                            La soledad, a veces necesaria                 Viajar en solitario, sinónimo de ahorro

 

Aventura

Viajar en compañía puede ser divertido, entretenido, agradable, romántico...pero si realmente queremos abandonar nuestra zona de confort y vivir una verdadera aventura, no hay nada como viajar en solitario. El ser completamente dueños de nuestro destino, tener que superar desafíos, salvar barreras lingüísticas, encontrar nuevos amigos o resolver con éxito nuestros problemas en un entorno totalmente diferente es algo que nos aportará una satisfacción muy superior a la comodidad del ''todo incluído'' en un viaje con otros conocidos.

Valora lo que tienes.

A nivel emocional, viajar en solitario es una experiencia muy enriquecedora. Superados los miedos y temores de los primeros días, conseguimos alcanzar una sensación de libertad única...nos olvidamos de la rutina, de malentendidos con familiares, amigos...aparcamos nuestros problemas...sin embargo, conforme pasan los días, encontraremos momentos de nostalgia...momentos en los que echaremos de menos a los ''nuestros''...salir con los amigos de toda la vida, tener una conversación con un familiar, tomar un café con alguien de confianza...algo que a la vuelta, nos ayudará a valorar mucho más a personas, hechos o situaciones más importantes de lo que en un principio podamos imaginar.

Una nueva experiencia

En definitiva, viajar en solitario es una experiencia nueva, diferente...que a pesar de los miedos y las incertidumbres que pueda generar, a buen seguro os acabará reconfortando. Viajar en compañía también tiene aspectos positivos...yo mismo lo he hecho y, en la mayoría de los casos, estos viajes han supuesto igualmente experiencias postivias...pero creedme, no es lo mismo.

Al viajar en solitario entraréis en contacto con vuestro destino de una forma especial, mucho más auténtica...conoceréis a otros viajeros, haréis nuevos amigos, tendréis menos miedos, superaréis más obstáculos, os conoceréis mejor a vosotros mismos, relativizaréis muchos problemas...y viviréis una experiencia muy especial!..A qué estáis esperando!; )

 

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