2013, Resumen de un año muy viajero

Como cada mes de diciembre, toca ir haciendo balance del transcurso del año...un año muy viajero, y sobre todo lleno de experiencias que de una u otra forma me han hecho aprender algo más del mundo que nos rodea y de la gente con la que compartimos nuestro camino.

Muchas veces, al hablar de viajes, llegamos a pensar que todo es positivo...que todo se mide por el número de países que hemos visitado, la cantidad de ciudades por las que hemos transcurrido, las fiestas de las que hemos disfrutado...o los nuevos amigos que hemos conocido...y ¿qué puede salir mal en un viaje?...para algunos perder un vuelo, un tren...para otros encontrar cucarachas en la habitación de su hotel...que el tiempo no acompañe, que al llegar a una atracción esté cerrada o que perdamos nuestra cámara de fotos..pero ¿es esto siempre así?.

Para mí, lo que ha definido siempre un viaje son las sensaciones...el cómo y el por qué un destino hace que nos sintamos de una u otra forma...puede que con el paso del tiempo no nos acordemos del nombre de aquel hotel que nos gustó..de aquel restaurante en el que comimos fatal, o de aquella persona que nos ayudó, que nos recompensó con una sonrisa, una cara amable...con la que compartimos una cena, conversación...incluso una parte del viaje, o las que por el contrario nos decepcionaron....pero siempre recordaremos la sensación que todo ello nos produjo...pues estas sensaciones son las que verdaderamente nos hacen aprender.

Por ello, trataré de resumir en este post no sólo los destinos que en este 2013 he tenido la oportunidad de conocer, sino lo que he podido aprender de cada uno de ellos..las principales sensaciones que me han transmitido...y en definitiva, el recuerdo que tendré de cada uno de ellos...puede que a algunos de estos lugares vuelva, que a otros no...pero todos me han transmitido cosas que nunca olvidaré.

 

Suiza y Liechtenstein

 

El viaje a Suiza y Liechtenstein sería el primero que realizaría en el año 2013, llegando a Basilea a finales del mes de enero, y visitando gracias a un pase de Interrail las ciudades de Berna, Lucerna, St Gallen, Zúrich, Vaduz y la propia Basel. De Suiza me enamoró su sociedad...su forma de organización, puntualidad, respeto por el medio ambiente..Durante aquellos días, dado mi bajo presupuesto, me hospedé de forma gratuíta en casas de gente local gracias a Couchsurfing, pudiendo vivir algo más ''desde dentro'' el día a día del país..y la hospitalidad, tolerancia y sobre todo humildad a pesar de su elevado nivel de vida, sólo puedo compararlo al existente en los países nórdicos.

En cuanto a ciudades, sin duda me quedo con Lucerna, una de las más especiales que he visitado, y en cuanto a momentos, la subida a lo alto de la torre de la Catedral de Berna, desde la que pude ver una impresionante panorámica de los Alpes.

 

               

                                             Panorámica de Vaduz y los Alpes                   Centro histórico de Lucerna

 

Estados Unidos

 

Durante años, viajar a Estados Unidos lo veía como un sueño casi imposible de cumplir, al menos a corto plazo...lo veía tan especial, y sobre todo tan lejano! Sin embargo, con el paso del tiempo, comencé a tener equivocadamente algunos prejuicios sobre este país...pensaba que viajar a Norteamérica no me aportaría prácticamente nada...es cierto que vería ciudades espectaculares, edificios enormes...y todo aquello que durante años había visto en el cine y la televisión...pero precisamente por eso, por la continua influencia que lo estadounidense ejerce sobre el mundo occidental, pensaba que no me encontraría ''nada nuevo'', y por ello prefería visitar lugares desconocidos de los que apenas antes había oído hablar.

A pesar de esto, a mediados del mes de febrero encontraría una oferta para volar a Nueva York desde Suiza por algo más de 300€...una oportunidad difícil de rechazar. Sería la primera vez en mi vida que realmente vería factible y a ''tiro de piedra'' conocer esta parte del mundo...y no lo dudé. Durante cerca de 3 semanas visitaría 10 estados del noreste del país...en algunos como Delawere o Connecticut apenas estaría unas horas...pero en ciudades como Nueva York, Boston, Philadelphia o Washington D.C tendría la oportunidad de conocer un país del que, a pesar de todos sus problemas y cuestiones polémicas, tenemos mucho que aprender. En Estados Unidos me encontré una sociedad abierta, más hospitalaria, y tolerante de lo que imaginaba, en la que pude destruir los prejuicios que traía conmigo, y aprender que para juzgar a un país, una sociedad o a una persona, antes de nada hay que conocerla.

En cuanto a las ciudades, sin duda me quedo con Nueva York...simplemente espectacular, y en cuanto a momentos, el estar en lo alto del Empire State, en mitad de Times Square, frente a la Casa Blanca o cualquiera de los partidos NBA a los que tuve oportunidad de ir.

 

                  

                                              Manhattan desde el Empire State              Casa Blanca, en Washington D.C

 

Canadá

 

Durante mi ruta por Estados Unidos, dedicaría algo más de una semana a visitar la parte ''urbana'' de Canadá. Siempre había soñado con visitar este país por su naturaleza...lagos, montañas, bosques inmensos...kilómetros y kilómetros de tierra virgen...sin embargo, dada la duración del mismo, consideré que no tendría tiempo suficiente para ''adentrarme'' por estas zonas, por lo que decidí visitar la parte más cosmopolita de Canadá.

De esta forma, visitaría Toronto y Montreal, además de las impresionantes Cataratas del Niágara. Sería una visita agradable, a pesar del intenso frío que a finales de marzo seguía azotando el país...En Canadá, al igual que en Estados Unidos, entré con muchos prejuicios, pero en este caso positivos...consideraba que se trataba de un país con escasos problemas sociales, donde prácticamente todo funcionaba, no habría pobreza, la inseguridad sería inexistente...y aunque en parte sea cierto, aprendí que no hay lugar perfecto...que en Montreal también existía la droga, la prostitución, que a determinados barrios es mejor no ir a según qué horas...y que a pesar de ser uno de los países más ricos del mundo, también existen indigentes que duermen en la calle con temperaturas inferiores a los -10º.

No obstante, en líneas generales, fue un país que durante el tiempo que tuve de conocerlo me agradó...nunca olvidaré la grandiosidad de la ciudad de Toronto, especialmente vista desde la CN Tower, las Cataratas del Niágara semi congeladas, o el ambiente europeo y bohemio de Montréal.

 

                  

                                                  Toronto, desde la CN Tower                              Cataratas del Niágara
 

 

República Checa

 

A mediados del mes de abril, durante mi primer viaje a Armenia, tendría que hacer una escala de 6 horas en la ciudad de Praga, tiempo que emplearía en visitar una ciudad que había recorrido 2 años atrás. Durante aquel tiempo, además de visitar los lugares más emblemáticos de la ciudad, reflexionaría sobre el paso del tiempo, sobre cómo mi vida había cambiado desde que a mediados de 2011 realizara aquel viaje por europa del este, uno de los primeros que hice en solitario...En aquel momento me di cuenta de que 2 años pueden ser mucho, o pueden no ser nada, todo depende de cómo empleemos el tiempo, y sobre todo la ilusión con la que tratemos de alcanzar nuestras metas...al ver todo lo que había ocurrido durante este tiempo, me hice la pregunta de...¿cómo estaré dentro de otros dos años?...fue un momento de reflexión al comienzo de un viaje en el que volvería a vivir muchas experiencias difíciles de olvidar.

 

                 

                                           Panorámica de la ciudad de Praga                          Puente de San Carlos

 

 

Armenia

 

Prácticamente nada sabía de Armenia antes de embarcarme en Madrid rumbo a este desconocido país del Cáucaso. Recuerdo la época en la que aprendí el nombre de su capital, Yerevan, cuando en el colegio nos hacían memorizar las capitales europeas y por inercia me fijaba en aquellos 3 países del Cáucaso que parecían tan alejados de todo...desde entonces, esta parte del mundo había estado en mi lista de posibles destinos, pero la falta de información sobre la zona, el alto coste de los vuelos o la necesidad de visados había hecho que nunca me planteara realmente ir.

Sin embargo, a principios de 2013, encontraría un voluntariado de apenas 2 semanas en Dilijan, al norte del país...las condiciones parecían muy beneficiosas, debía de realizar diversas actividades durante la mañana y parte de la tarde, pero el resto del día era libre...no recibiría ningún salario, pero el alojamiento sería gratuíto, y la organización cubriría el 70% de los costes totales del transporte...me parecía la forma perfecta de conocer un destino tan poco convencional..por lo que no dudaría en aventurarme en un proyecto tan tentador.

Este sería el primero de los 3 viajes que realizaría a Armenia durante el año 2013, dos colaborando con la asociación que me brindó la primera oportunidad de visitar el país, en la que conocí a gente maravillosa, y otra de por libre, gracias a los lazos que establecería con habitantes del lugar. En Armenia aprendí muchas cosas, la primera por típica no deja de ser cierta, y es que no es más feliz el que mas tiene, sino el que menos necesita...también aprendería a valorar algo más las cosas, y a replantearme lo necesarias o no que son algunas de las comodidades de las que disfrutamos en la Europa occidental. Pero sobre todo aprendí que no hay lugares mejores ni peores, y que más allá de las comodidades materiales que podamos tener, no hay nada como estar cerca de nuestra familia, amigos, o seres queridos para ser realmente felices.

En cuanto a lugares..nunca olvidaré los monasterios del norte de Armenia, en especial el de Goshavank, el Lago Seván, o la ciudad de Yereván, con la impresionante panorámica del Monte Ararat.

 

                

                                            Plaza de la República, en Yerevan                 Goshavank, norte de Armenia

 

Georgia

 

Durante mi segundo viaje a Armenia, tendría la oportunidad de volar, por el mismo precio, al aeropuerto de Tbilisi en lugar del de a Yerevan. Dado que no conocía Georgia, me aventuré a viajar en primer lugar a su capital, en la que pasaría varios días, antes de emprender por tierra mi camino hacia Armenia.

Durante años, tan sólo conocía 3 cosas de Georgia...La primera, que su capital se llamaba Tbilisi, la segunda, que Stalin era georgiano y el país había formado parte de la URSS, y la tercera, la gran cantidad de conflictos que habían existido en los últimos años entre el país y las regiones independentistas de Abjasia y Osetia del sur. Por ello, el ''panorama'' antes de mi visita no me era del todo tentador, pero dadas las experiencias de viajes anteriores (''no juzgues un destino sin conocerlo''!) y la relativa calma en la que actualmente se encontraba el país, decidí conocerlo sin pensármelo dos veces.

Desde el primero momento, Georgia y sobre todos los georgianos me causaron una impresión tremendamente buena. Desde mi llegada al aeropuerto, conocí un país muy hospitalario, que a pesar de su turbulento pasado no reniega del extranjero, sino que le trata, en la mayoría de los casos, como al amigo que hace tiempo que no ven y por fin visita su casa.

De Georgia me quedo con la humildad de la gente, con su mirada sincera, siempre a los ojos, y su tremenda hospitalidad. Volvería a reafirmarme en la idea de que jamás hay que juzgar a nadie sin conocerlo, y que en todos los lugares hay algo que aprender. Tampoco olvidaré la ciudad de Tbilisi, su telesférico, o la impresionante Catedral de Sameba iluminada de noche.

 

                

                                                        Catedral de Sameba                                    Panorámica de Tbilisi

 

Turquía

 

Tras mi segundo viaje a Armenia, tendría que tomar el vuelo de vuelta en Georgia y realizar una escala de aproximadamente 10 horas en Estambúl antes de llegar a Madrid. Durante este tiempo, haría el mismo recorrido que un año antes había hecho tras finalizar el voluntariado que realicé en Turquía...vería el Bósforo, Santa Sofía, entraría en la Mezquita Azul, y visitaría el famoso bazar de la ciudad, repleto de copias e imitaciones de todo tipo de artículos.

Estambúl en verano no me gustó especialmente...además de las elevadas temperaturas y la humedad, el número de visitantes parecía multiplicarse en relación a cualquier otra época del año, y se notaba...en ocasiones había tanta gente por las calles del centro que mi único objetivo era alejarme hacia un lugar con ''aire fresco'', y los insistentes vendedores de bazares, restaurantes etc no ayudaban demasiado tratando de ofrecerme continuamente sus variados productos.

Además, no me encontraba en mi mejor momento anímico...se trataba del final de un viaje maravilloso por Armenia, en el que había conocido a gente fantástica a la que era consciente de que difícilmente podría volver a ver...al menos en las mismas circunstancias que durante aquellas semanas..y una vez más me planteaba si estaba haciendo lo correcto...si hacía bien en ir de un lugar a otro, conociendo a tanta gente de la que al poco tiempo me tendría que despedir...si no sería más fácil limitar mi entorno a mi ciudad, teniendo siempre los mismos amigos, hacer las mismas cosas...ir a los mismos sitios...al menos así evitaría tener que pasar el trago de continuamente decir adiós...pero rápidamente me di cuenta de que no...estaba haciendo lo correcto.

Aquel día en Estambúl traté de entender una historia que había leído meses atrás. La vida es como un viaje en autobús...durante el trayecto se suben unos pasajeros, se bajan otros...algunos están a tu lado durante todo el trayecto, otros se bajan pronto...lo importante es continuar el viaje, llegar a tu destino, que son tus objetivos, y quedarte con lo mejor que cada ''pasajero'' te haya podido aportar. Es cierto que las despedidas son duras, pero si por ejemplo, hubiera decidido ''dejar de despedirme'' un año atrás, no habría conocido a todas las personas que he conocido durante este tiempo ni habría vivido todas estas experiencias...

En cuanto a la ciudad, al margen de lo ya comentado...es una ciudad increíble, que a pesar de calor, etc..merece la pena visitar. Mi lugar favorito es el parque que hay entre la Mezquita Azul y Santa Sofía...desde el que pueden verse ambos lugares...sentarte en un banco, descansar..algún día volveré a Estambúl para visitar con algo más de calma esta gran ciudad.

 

                 

                                              Exteriores de la Mezquita Azul                                       Santa Sofía

 

España

 

Como cada año, en este 2013 he tratado de conocer algo más de mi país. Un lugar maravilloso que al margen de problemas, conflictos etc...tiene mucho que ofrecer. A principios de año, visitaría Madrid y Valencia, y a principios de marzo, la isla de Mallorca, a la que nunca había ido, causándome una impresión magnífica. También visitaría Barcelona, una ciudad fantástica en la que me reencontraría con viejos amigos, además de Sevilla y Córdoba, en lo que ha supuesto la última escapada del año.

De viajar por España sigo aprendiendo muchas cosas. Nunca he compartido ideas como las de que ''en España no se vive en ningún sitio'' o ''como en España, no se come en otro lado''...es posible que sea cierto...pero ¿cómo lo puedo saber? ni siquiera he visitado un 30% de los países del mundo...y estoy seguro de que, aunque en España se viva bien, en muchos países también...asique..¿para qué comparar?. Lo que es cierto, es que España tiene mucho que ofrecer...en muchas ocasiones, viendo la televisión, prensa, viendo las circunstancias de la España actual..me planteo el irme para no volver..¿cómo es posible que en un país en el que tendría que haber de todo haya gente pasándolo mal?, ¿por qué hay cosas que no cambian y otras lo hacen para peor?...puede que esto sea cierto...pero precisamente viajando por España, he aprendido que no todo es así. No quiero asociar mi país a banderas que nos enfrenten o a fronteras que nos separen, quiero hacerlo a la gente que, aun sin tener idea de dónde está el lugar al que te diriges, trata de ayudarte...al señor del pueblo que en andaluz, catalán o asturiano te pregunta de dónde eres o hacia dónde vas, a nuestra riqueza y variedad cultural...a nuestros museos, playas, montañas, patrimonio..al poder entrar en un bar a las 12 de la noche y encontrarte gente cantando..porque es cierto, tenemos problemas, pero si no los enfrentamos, ¿cómo los vamos a solucionar?.

En definitiva, he aprendido a valorar lo de fuera sin dejar de valorar ''lo mio''..y en definitiva a entender que aunque viaje a un país lejano, mis recuerdos, mi familia y mi ''historia'' están aquí, y siempre tendré ganas de volver.

 

                 

                                               Catedral de Palma de Mallorca                     Sagrada Familia de Barcelona

 

..Y hasta aquí ha sido todo! ahora sólo queda pensar en qué nos deparará el 2014...pero recordad, lo importante es la actitud! Ya tengo un par de proyectos en mente...y vosotros?; )

Feliz Navidad y próspero año viajero!

 

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