Ciudad del Este: visita de un día a Paraguay

Antes de abandonar Foz de Iguazú con destino al sur de Brasil, decidí visitar Ciudad del Este, la segunda población más importante de Paraguay...un destino que, a pesar de los pocos atractivos que ofrece al viajero (la mayor parte de la ciudad la componen tiendas y centros comerciales) recibe cada día a centenares de visitantes, comerciantes y especuladores que aprovechan la tributación especial de la zona para la compraventa de todo tipo de productos.

En principio reconozco que no tenía un gran interés en visitar la ciudad, pues ni pretendía ir a un centro comercial, ni mucho menos gastar dinero en las joyas, aparatos electrónicos o productos afrodisíacos que allí se ofertaban...pero las fronteras ejercen sobre mí una atracción especial...me era imposible pasear for Foz, ver la frontera paraguaya al otro lado del río Paraná, y no querer cruzarla...¿qué habría al otro lado?, ¿qué tipo de gente me encontraría?...eran preguntas que no podía dejar sin contestar.

 

                                                  

                                             Frontera Brasil - Paraguay                                           Puente de la Amistad

 

Para ir desde Foz a Ciudad del Este existen varias opciones...taxis, mototaxis, autobuses...sin embargo la que recomiendo es ir caminando. Además de que ahorraremos algo de dinero, también ganaremos tiempo, pues los atascos que se forman para entrar y salir del Puente de la Amistad (nexo entre las dos ciudades) pueden retrasarnos horas, mientras que caminando tardaremos unos 20 minutos.

Además, mi sensación fue la de que el ''transporte público'' no era del todo seguro...muchos taxis y mototaxis ni siquiera tienen licencia y juegan con los precios dependiendo de lo ''hábiles'' que consideren a los turistas (una moto me ofrecería hacer el trayecto por 3$ y otra, a pocos metros, por 17$), de modo que para evitar malentendidos o intentos de estafa, comenzaría a andar en dirección a la aduana brasileña.

Algo que me llamó la atención, tanto en la aduana brasileña (ubicada al comienzo del puente) como en la paraguaya (situada al final) fue que no había nadie controlando a la gente que cruzaba a pie...yo mismo le pregunté a un policía que controlaba el paso de vehículos qué tenía que hacer para que me sellaran el pasaporte, para lo cual me envió a una oficina ubicada dentro del puesto fronterizo.

Os aconsejo que estéis atentos a esto, pues aunque en teoría no es necesario sellar el pasaporte para visitas de un día, conozco casos de viajeros que, al no poder acreditar a la vuelta (ya que no tenían sello) que la visita había sido de un día (no tenían facturas de hotel, billetes de transporte...) habían tenido problemas para volver a entrar en Brasil. Con nuestro pasaporte sellado, tanto en Brasil como en Paraguay, no tendremos ningún problema.

 

                                                  

                                   Avenida principal de Ciudad del Este                          Centro comercial de la ciudad

 

Ya en territorio paraguayo, un enorme cartel daba la bienvenida al país de una forma que me pareció peculiar: ''Guahe Poraite Paraguay''...era idioma guaraní, oficial en el país junto al español, pero que en Ciudad del Este todo el mundo utilizaba...especialmente los hábiles vendedores de los mercadillos, que si bien hablaban español y portugués con los clientes (en su mayoría argentinos y brasileños) usaban el guaraní para hablar de precios y regateos entre ellos.

A pocos metros de la aduana y el cartel de bienvenida, nos encontramos con la Avenida San Blas, repleta de puestos a modo de ''mercadillo'' o zoco árabe, pero sin el encanto de estos últimos. Allí vendían todo tipo de ropa, que a juzgar por los precios era de imitación, en un continuo ir y venir de gente que en ocasiones resultaba agobiante. También había muchas tiendas de electrónica, en las que vendían relojes, teléfonos, ordenadores o maquinillas de afeitar, aunque los precios no me parecieron tan ventajosos como en el caso de la ropa.

Tras callejear un poco por la zona, cruzaría la avenida hasta el Paseo Monseñor Rodríguez, comienzo del conocido como ''Barrio Centro'', en el que las tiendas a modo de mercadillo dan lugar a edificios de oficinas y modernos centros comerciales similares a los europeos. En esta zona también había casas de cambio, restaurantes de comida rápida, puestos de frutas y verduras...pero por mucho que caminara por la ciudad, no encontraría una iglesia, un edificio colonial...o algo que me sacara de aquel ambiente de compras y mercadeo.

En torno a las 16:00, las tiendas comenzarían a cerrar, y en poco más de media hora las calles quedarían prácticamente desiertas...la mayoría de visitantes caminaba en dirección al Puente de la Amistad cargados con los enormes bultos que habían comprado, y a pesar de que no llegué a tener sensación de inseguridad, gente con la que hablaba me aconsejaba irme, pues a partir de las 17:00, con todo cerrado, no era recomendable caminar por allí.

De esta forma, daría por concluída mi visita a la ciudad disfrutando de un zumo de frutas junto al Río Paraná, que visto desde el Puente daba lugar a una panorámica muy agradable.

 

                                                  

                                           Puesto de zumos de naranja                                      Cruzando el Río Paraná

 

Tras mi visita de un día a Ciudad del Este, volvería caminando a Foz con la sensación de haber visitado un lugar peculiar, diferente...siempre me han gustado las ciudades o pueblos fronterizos, pues por ellos transitan personajes de lo más curiosos, como viajeros, vendedores, especuladores o pícaros que dan pie a situaciones curiosas, y Ciudad del Este era un buen ejemplo de ello.

Al día siguiente, comenzaría mi recorrido en dirección al sur de Brasil volando a la ciudad de Porto Alegre, donde visitaría su Catedral, centro histórico y mercado central antes de tomar un autobús nocturno que en poco más de 12 horas me llevaría a mi próximo destino...Montevideo.

 

 ©2017 Mis Rutas por el Mundo