Moscú: mucho más que la Plaza Roja

Tras mi primera toma de contacto con Moscú, en la que me deleité visitando la zona del Kremlin, la Plaza Roja, el Teatro Bolshói o la Catedral del Cristo Salvador, y la celebración del Día de la Victoria, en la que disfrutaría de una ciudad engalanada y del ambiente de la Calle Arbat o el Parque Gorky, dedicaría los próximos días a visitar concienzudamente el resto de lugares de interés de la capital rusa.

Una de las cosas que siempre suelo hacer al llegar a un nuevo destino es visitar aquellos lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pues en muchos casos resultan lugares interesantes, cargados de historia y con una belleza muy singular...y en Moscú, además de la zona del Kremlin, la Plaza Roja y la Catedral de San Basilio, existen otros dos lugares declarados Patrimonio a los que no dudaría en dirigirme: la Iglesia de la Ascensión de Kolomenskoye y el Monasterio Novodévichi.

 

                                             

                                   Iglesia de la Ascensión de Kolomenskoye                Iglesia de la Virgen de Kazán

 

Para llegar a la primera tan sólo tuve que coger la línea verde del metro hasta la estación con el mismo nombre, Kolomenskaya, y caminar unos 10 minutos en dirección sur. Tras llegar a un inmenso parque, descubriría una de las sorpresas más gratas de todo mi viaje, y es que, además de la propia Iglesia de la Ascensión, declarada Patrimonio en el año 1994, y con una particular estructura en tonos blancos, me encontraría con decenas de hectáreas de campos y senderos por los que pasear, salpicados de iglesias ortodoxas de gran belleza, como la de la Virgen de Kazán.

Después de un agradable paseo, volvería a tomar el metro hacia el suroeste de la ciudad, donde visitaría, en primer lugar, la Universidad de Moscú, institución de enseñanza más antigua e importante del país, cuya sede principal es una de las Siete hermanas, conjunto de rascacielos construídos por Stalin en los años 40 y 50 para transformar el área urbana de Moscú y rivalizar con las grandes construcciones que se realizaban en Estados Unidos.

De todos ellos, el de la Universidad es el más grande, gracias a sus 240 metros, 36 pisos y unos 30 kilómetros de pasillos con más de 5000 habitaciones, que durante décadas lo convirtieron en uno de los edificios más imponentes del mundo. Otros edificios que forman parte de este proyecto, y que visitaría a lo largo de mi estancia en la ciudad, serían el Hotel Ucrania, el Ministerio de Asuntos Exteriores o el edificio de la plaza Kudrinskaya.

 

                                             

                                                   Universidad de Moscú                                    Monasterio Novodévichi

 

Cerca de la Universidad se encuentra uno de los complejos deportivos más importantes del país, el célebre Estadio Olímpico de Luzhnikí, conocido en la época soviética como Estadio Central Lenin y que, con capacidad para más de 90.000 espectadores, albergaría los Juegos Olímpicos celebrados en la ciudad en el año 1980.

A sólo 20 minutos de paseo desde el Estadio Olímpico, llegaría al último lugar declarado Patrimonio de la Humanidad que me quedaba por visitar en la ciudad, el Monasterio Novodévichi, un complejo amurallado formado por iglesias de diferentes estilos, que sería fundado como convento en el año 1524 y en el que destaca una Catedral, la de Nuestra Señora de Smolensk, con sus particulares cúpulas en forma de bulbo con tonos dorados y plateados.

Pero una de las cosas que más ilusión me hacía experimentar era disfrutar de Moscú desde las alturas, y para ello tomaría la línea 4 del metro, deteniéndome en la Estación de Vystavochnaya, junto al espectacular nuevo Centro Financiero de la ciudad.

Imagen de la nueva Rusia capitalista, en esta zona de oficinas, rascacielos y sedes de grandes empresas, se encuentran no sólo los edificios más altos y futuristas del país...sino de toda Europa. Torres como la Mercury City o Eurasia, con más de 300 metros de altura, forman uno de los skyline más bonitos que he visto...en una de ellas, la Torre Imperia (60 pisos y 238 metros) existe un mirador en el que, por unos 700 rublos (12€) podemos disfrutar de algunas de las mejores vistas de la ciudad...una experiencia muy recomendable y difícil de olvidar.

 

                                             

                                      Nuevo centro financiero de la ciudad                  Moscú, desde la Torre Imperia

 

Moscú me encantaba...puede que estéticamente no sea tan bella como San Petersburgo, pero cuenta con una energía, vitalidad y oferta cultural comparable al de muy pocas ciudades del mundo.

Durante el resto de mi estancia en la capital rusa visitaría con frecuencia mis tres lugares favoritos: la Plaza Roja, con sus innumerables puntos de interés, la Calle Arbat, que recorría de extremo a extremo deleitándome con sus edificios de estilo clásico y todo tipo de tiendas, y el Parque Gorky, al que acudía para pasear, conocer gente y disfrutar de un entorno ''natural'' en mitad de la ciudad.

En cuanto a los precios, muy pronto me hice con los ''trucos'' necesarios para disfrutar de una ciudad que, a pesar de su fama de cara, no resulta serlo tanto...por ejemplo, para viajar en metro me haría con un bono de 11 viajes por sólo 360 rublos (5,7€...unos 50 céntimos el trayecto) y para comer acudía a alguna de las muchas tiendas de ultramarinos que todavía quedan en la ciudad, más económicas que los supermercados del centro y en las que podemos encontrar multitud de productos tradicionales a buen precio.

En cuanto al alojamiento, las opciones eran amplias y muy diversas...desde los lujosos hoteles de los alrededores del Kremlin a albergues como en el que me encontraba, en el que por 7€ la noche disponía de cama en una habitación compartida...la oferta se adapta a todo tipo de necesidades y bolsillos, siendo posible reservar online nuestro alojamiento , para poder así planear mejor nuestro viaje.

 

                                              

                                  Mosaico de Lenin en el metro de Moscú                      Avenida del Parque Gorky


Tras disfrutar del centro histórico de Moscú, de sus templos, catedrales, parques, de su oferta cultural, gastronomía...de vivir momentos inolvidables y en definitiva, de recorrer concienzudamente una de las ciudades con más historia, más cosmopolitas e interesantes del mundo, comenzaría a preparar la que sería mi última excursión durante este viaje a Rusia...una escapada de un día que a la postre se convertiría en la guinda perfecta a un viaje lleno de emociones...próximo destino: Sergiev Posad!

 

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