Santiago de Chile: visita de 3 días a la ciudad

Tras un viaje de 14 horas desde Buenos Aires a Mendoza, y una escala de un día en la ciudad, comenzaría uno de los viajes por carretera más bellos, peligrosos y apasionantes que he realizado...un trayecto de 10 horas que conecta Mendoza con Santiago de Chile, atravesando los Andes, y divisando cimas como la del Aconcagua, a casi 7000 metros.

A lo largo del recorrido los paisajes serían magníficos...dado que todavía era invierno, la nieve, el hielo y las temperaturas bajo cero nos acompañarían durante buena parte del mismo, haciendo si cabe más majestuoso un entorno natural único en el mundo.

Al llegar a la aduana chilena, ubicada en el conocido como Paso de los Libertadores (a 3200 metros de altitud), demoraríamos casi un par de horas en pasar los controles fronterizos, para posteriormente comenzar a descender a través de una impresionante carretera de caracol que en pocos minutos salva un desnivel de más de 1000 metros...al poco tiempo, comenzarían a aparecer las primeras llanuras y terrenos fértiles, hasta llegar a la ciudad de Santiago.

 

                                                    

                                    Cumbres nevadas de los Andes                              En la frontera de Argentina con Chile

 

Con una población que supera los 6 millones de habitantes, una tercera parte del total del país, Santiago es además de la capital, el principal centro económico, industrial y cultural de Chile, así como una de las ciudades con mayor desarrollo y mejor calidad de vida de América Latina.

Desde la terminal de autobuses, ubicada junto a la estación de metro de Universidad, caminaría a lo largo de una enorme avenida conocida como Alameda del Libertador, de casi 8 Km de longitud, hasta llegar al centro de Santiago.

Tras media hora de paseo, encontraría un albergue en el barrio de Yungay, una zona repleta de museos, restaurantes, cafeterías y casas de estilo colonial, que gracias a su tipismo sería declarado en el año 2009 Monumento Nacional. En cierta forma, Yungay me parecía a Santiago lo que San Telmo a Buenos Aires, y cuál sería mi sorpresa cuando descubrí que ambos barrios estaban hermanados.

 

                                                    

                               Estación Central de Santiago de Chile                                       Palacio de la Moneda

 

El primer lugar al que me dirigí del centro histórico fue a la Plaza de la Ciudadanía, en la que se encuentra el célebre Palacio de la Moneda, residencia del presidente del país y sede de varios ministerios, como el de interior, desarrollo social o seguridad...sin embargo, lo que más me interesaba del palacio era su historia, pues sería testigo de uno de los acontecimientos más importantes del siglo pasado en Chile, el Golpe de Estado del año 1973, que supondría el derrocamiento de Salvador Allende.

Actualmente, una de las visitas más interesantes que podemos hacer en sus inmediaciones es al Centro Cultural de la Moneda, cuya entrada se ubica junto a la fachada sur, y en el que podremos disfrutar de todo tipo de exposiciones, galerías y actividades culturales.

Ya en la cara norte, nos encontramos con la Plaza de la Constitución, una de las más importantes de la ciudad, en la que además del Monumento a Allende se encuentran multitud de edificios gubernamentales, como el Banco Central o los Ministerios de Hacienda y Exteriores, así como un parque en el que tomar un respiro durante nuestro recorrido.

 

                                                    

                                    Palacio de Tribunales de Justicia                                                 Plaza de Armas

 

Desde allí caminaría en dirección norte hasta llegar a la Plaza de Armas, el corazón de la ciudad. El primer edificio que nos llamará la atención será el de la Catedral Metropolitana de Santiago, de estilo neoclásico, construída en la segunda mitad del siglo XVIII y considerada por muchos el templo más importante del país.

A pocos metros se encuentra la sede del Correo Central, donde aprovecharía para enviar algunas postales, la Municipalidad de Santiago y el Museo Histórico Nacional, ubicado en el conocido como Palacio de la Independencia. También hay diversos monumentos, como la estatua ecuestre dedicada al conquistador español Pedro de Valdivia, el Monumento a los Pueblos Originarios o la Estatua del Apóstol Santiago.

Pero lo que más me llamó la atención de la plaza, además del ambiente, fue su diversidad...desde ejecutivos a predicadores, pasando por pedigüeños, artistas, estudiantes o turistas...todos encontraban su lugar, haciendo de la plaza un sitio agradable y bastante entretenido, por el que pasearía cada día de mi estancia en la ciudad.

                                                    

                                                    

                                               Gran Torre Santiago                                                 Panorámica de la ciudad

 

Algo que caracteriza a Santiago de Chile es su arquitectura, y como muestra de ello, la Gran Torre Santiago, a la que me dirigí la mañana de mi segundo día en la ciudad...un rascacielos de 62 pisos y 300 metros de altura (el más alto de América Latina) ubicado en el complejo Costanera Center, junto a varios hoteles de lujo, oficinas y uno de los centros comerciales más grandes del país. Una visita que sin duda recomiendo es a su observatorio (precio de la entrada: 8€), ubicado en lo alto del edificio y desde el que disfrutaremos de una panorámica de 360º de toda la ciudad.

Otro de los lugares más visitados de Santiago, y desde el que igualmente obtendremos una buena panorámica, es el Cerro San Cristóbal, ubicado junto al bohemio Barrio de Bellavista. En él, además del Parque Metropolitano de Santiago, encontraremos un funicular con el que subir a lo alto del cerro y visitar el Santuario de la Inmaculada Concepción, que al igual que sucede en Río de Janeiro con el Cristo Redentor, sitúa la imagen de la Virgen en lo más alto en señal de protección a la ciudad.

 

                                                    

                               Imagen de la Inmaculada Concepción                              Capilla del cerro San Cristóbal

 

Una buena opción durante nuestro viaje a Santiago es dedicar al menos un día a visitar las ciudades de Valparaíso y Viña del Mar, situadas a sólo 120 Km. La primera, cuyo centro histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es a buen seguro la ciudad más bonita de Chile, gracias a su arquitectura de estilos colonial y victoriano, con calles repletas de casas de colores, cafeterías y museos que dotan a Valparaíso de una animada oferta cultural.

Otros puntos de interés en la ciudad son la Plaza Sotomayor, en la que se encuentra el Monumento a los Héroes de Iquique y el Edificio de la Armada, de estilo neoclásico francés, el Mercado Central, o cerros como el de Concepción y su Paseo Atkinson, desde los que pueden apreciarse algunas de las mejores vistas de la ciudad, el puerto y la costa del Pacífico.

En cuanto a Viña del Mar, situada a continuación de Valparaíso, es la capital turística del país, repleta de hoteles, centros comerciales y balnearios. Aunque su visita es menos interesante que la de Valparaíso, si el tiempo acompaña puede ser una buena opción, gracias a sus playas y su animada oferta de ocio.

El transporte a ambas ciudades desde Santiago es bastante bueno...los autobuses, que salen continuamente, tardan en torno a la hora y media en realizar el recorrido, y el precio del billete ronda entre los 3 y 7€. Para ir después a Viña del Mar desde Valparaíso o viceversa, tan sólo tendremos que tomar un autobús de línea por menos de 1€ al cambio, que empleará unos 15 minutos en hacer el recorrido.

 

                                                    

                                      Centro histórico de Valparaíso                                  Paseo marítimo de Viña del Mar

 

Tras mi excursión por Valparaíso y Viña del Mar, volvería a Santiago con la sensación del objetivo cumplido...en pocas horas, tomaría mi vuelo de vuelta a España después de un mes de viaje difícil de olvidar...me había bañado en dos océanos, había conocido grandes ciudades, disfrutado de paraísos naturales, transitado por carreteras a más de 3000 metros...y sobre todo había vivido el día a día de un continente repleto de vida, pues el atractivo de Sudamérica está en sus playas, calles, plazas, mercados...que es en definitiva donde está su gente.

Ya en el avión, abandonaría Santiago disfrutando de una increíble panorámica de los Andes...sobrevolaría las llanuras de Argentina, la selva de Brasil...y a las pocas horas cruzaría el ecuador con la sensación de, ahora sí, despedirme del continente...pero a buen seguro que no por mucho tiempo!

¡Hasta pronto América!

 

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