Berlín, contraste entre historia y modernidad

Tras una noche de viaje llegaría a Berlín a primera hora de la mañana. Eran muchas las referencias que había oído sobre Berlín..una ciudad alternativa, moderna y diversa, pero a la vez repleta de historia, y según avanzaba el viaje, eran cada vez más las ganas que tenía de visitar la capital alemana.

El autobús se detendría en una estación ubicada en la parte occidental de Berlín, algo alejada del centro, aunque próxima a la estación de metro de Kaiserdamm, a la que acudiría para, desde allí, dirigirme a la parte oriental, en la que tenía entendido que podría encontrar albergues a precios económicos.

Desde el primer momento, Berlín me pareció una ciudad muy viva y repleta de movimiento. También me transmitió elegancia, y sobre todo limpieza, pues me sorprendió lo bien cuidados que estaban sus parques, o las fachadas de sus edificios, incluso de los más antiguos.

 

            

                                                       Torre de Televisión                                          Catedral de Berlín

 

Desde Kaiserdamm, llegaría en metro hasta la estación de Weberwiese, ubicada en plena avenida Karl Marx, ya en Berlín este. Desde allí pude contemplar la Torre de Televisión de Berlín, que con 368 metros, es la estructura más alta de Alemania. La Karl-Marx-Allee, construída entre 1952 y 1960, recuerda a las grandes avenidas de ciudades del este de Europa como Varsovia o Moscú, con imponentes edificios de estilo estalinista, que en su día fueron estandarte de la Alemania Oriental. En una de sus calles aledañas, encontraría un albergue en el que permanecería durante mi estancia en la ciudad.

Era una zona céntrica, bastante económica en comparación con el resto de la ciudad, y muy bien comunicada, pues casi todo pillaba a mano. Tras dejar la mochila en el albergue, lo primero que haría sería retomar la avenida Karl Marx hasta Alexanderplatz, donde se encuentra la Torre de Televisión. Desde allí, caminaría hasta la Isla de los Museos, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y ubicada en pleno centro de Berlín. En ella se encuentran museos como el Bode, el Museo de Pérgamo o la Galería Nacional Antigua.

El ambiente de la ciudad era muy agradable, pues el buen clima invitaba a la gente a pasear, y los turistas se confundían con los berlineses que disfrutaban de las terrazas, parques o calles peatonales del centro de la ciudad. Desde la Isla de los Museos, continuaría mi camino por el bulevar Unter den Linden, hasta la famosa Puerta de Brandemburgo, símbolo de la ciudad. A pesar de las tantas veces que la había visto por televisión, la Puerta de Brandemburgo me pareció tener en directo una luz especial. Un lugar cargado de historia, y ubicado en pleno centro de la ciudad, que sobre todo me transmitió majestuosidad.

 

               

                                                 Puerta de Brandemburgo                            Reichstag, Parlamento alemán

 

A pocos metros de la Puerta de Brandemburgo se encuentra el edificio del Reichstag, el Parlamento alemán, con la famosa cúpula transitable diseñada por Norman Foster. Otra de las visitas obligadas en Berlín es al Monumento al Holocausto, a unos 10 minutos caminando desde el Reichstag, consistente en 2711 bloques de hormigón de diferentes alturas, por los que es posible transitar, y cuyo objetivo es, de alguna manera, simbolizar el sufrimiento acaecido durante el periodo de 1933 a 1945 por el pueblo judío en Alemania.

En cuanto al Muro de Berlín, este puede verse a lo largo de varios puntos de la ciudad. Una de las zonas más céntricas en las que es posible visitarlo es en Potsdamer Platz, lugar en el que además varios actores se disfrazan de soldados americanos, soviéticos, o de la alemania oriental, y en el que grandes colas de turistas sellaban, en una especie de stand, sus pasaportes con el antiguo sello de la extinta República Democrática Alemana.

Aunque el mejor lugar para visitar el Muro es la zona de East Side Gallery, situada en Mühlenstraße, en en la que varios artistas realizaron diversas pinturas sobre situaciones relacionadas de una u otra forma con la historia del Muro. Es una zona algo alejada del centro, pero su visita merece la pena, pues realmente pueden encontrarse verdaderas obras de arte.

 

               

                                                 Monumento al Holocausto                             Tramo del East Side Gallery

 

Otro de los lugares curiosos de Berlín es el Checkpoint Charlie, uno de los puntos de paso más conocidos durante la Guerra Fría, en el que era posible conseguir el visado de entrada a la parte oriental. Actualmente conserva una réplica del barracón del puesto fronterizo, así como del cartel que anuncia en inglés, ruso, francés y alemán que ''se está abandonando el sector americano''.

Para los amantes del deporte, una visita obligada es la del Olympiastadion, o Estadio Olímpico de Berlín, en el que se celebraron las Olimpiadas de 1936, así como partidos de los mundiales de fútbol de 1974 y 2006. Para llegar al complejo olímpico, es necesario utilizar el metro, pues se encuentra bastante alejado del centro, pero su visita es recomendable.

Me gustaba Berlín. El ambiente de la ciudad, sus parques, su diversidad..el hecho de encontrar un lugar con historia casi en cada esquina..realmente estaba cómodo en ella. Además, al contrario de lo que pensé en un primer momento, no resultaba ser una ciudad especialmente cara. Por todo esto a día de hoy sigo pensando que Berlín es una de mis ciudades favoritas de toda Europa.

 

             

                                                   Frente al Olympiastadion                             Junto al Checkpoint Charlie

 

Pero como siempre...el camino debía continuar, y tras haber recorrido durante algo más de 2 semanas la Europa más occidental, llegaba la hora de volver a Europa del este, para comenzar la segunda parte del viaje. Una segunda parte en la que atravesaría Polonia, hasta llegar a los Países Bálticos, y así poder embarcarme rumbo a Helsinki, para culminar la última etapa del viaje por los Países Nórdicos.

Una buena mañana tomaría de nuevo el metro en Alexanderplatz, rumbo a la estación donde había llegado días atrás..

Próximo destino: Varsovia

 

 ©2017 Mis Rutas por el Mundo