Llegada a Suecia y vuelta a casa

Tras volver en ferry a Tallín y despedirme de la ciudad, cogería un autobús al aeropuerto, desde el que minutos más tarde partiría en dirección a Oslo. Después de una hora de viaje sobrevolando el Báltico y el sur de Suecia, llegaría al aeropuerto de Oslo - Rygge, para posteriormente emprender el trayecto en coche a Uddevalla, ciudad sueca ubicada a mitad de camino entre Oslo y Göteborg.

Desde que en el año 2009 viajara a Suecia por primera vez, siempre he sentido al país escandinavo como mi segunda casa. La amabilidad de la gente, su educación, hospitalidad..su respeto por la naturaleza, su carácter emprendedor, la forma que tienen de afrontar la vida..sin duda es un país en el que me siento muy cómodo, y un destino al que siempre querré volver.

Aquel día, 27 de julio, comenzaban las fiestas de la localidad, por lo que el ambiente en la ciudad era muy animado. La calle principal estaba repleta de gente, que disfrutaba de las terrazas, bares, o conciertos de música en directo que se celebraban a lo largo de la ciudad. Aquella tarde saludaría a muchos antiguos conocidos, algo que me alegraría enormemente, al tiempo que brindábamos  con ''skal'', la forma sueca de decir ''salud''. Ese día comenzaban en Londres los Juegos Olímpicos, y en todas las casas, bares o restaurantes se retransmitía la Ceremonia de Apertura, en la que hacían especial incapié a Rolf-Göran Bengtsson, abanderado del país.

 

            

                                                       Uddevalla, Suecia                                  Junto al Puente de Uddevalla

 

Durante el resto de mi estancia en Suecia, disfrutaría de la naturaleza de un entorno único, rodeado de fiordos, en los que la gente aprovecha el buen tiempo del verano, así como las muchas horas de sol, para pasear en barco, pescar, o contemplar las puestas de sol. También disfrutaría de la gastronomía del país, teniendo la oportunidad de probar hamburguesas de reno, makrill, o el famoso salmón noruego.

 

              

                                                    Pescando en los fiordos                                  Anochece en Uddevalla

 

Pero sobre todo, aquellos días me dieron la oportunidad de reflexionar sobre cada una de las experiencias vividas durante aquel mes de viaje. Un total de 12 países visitados, más de 4000km, 3 vuelos, horas de autobús, tren, barco..y tanta gente que, aquellas semanas, tuve la oportunidad de conocer. Gente que me acogió en su casa, me enseñó la ciudad, me ayudó a llegar a cualquier sitio, me aconsejó..una de mis máximas al viajar es la convicción de que, al contrario de lo que pueda parecer, el 99% de la gente del mundo es buena, sea de donde sea, y siempre que estemos en apuros, habrá alguien dispuesto a ayudarnos.

Fue un viaje de contrastes, en el que viví el ambiente de grandes ciudades como París y Berlín, así como pequeños pueblos de Holanda, Estonia.. sin olvidar lugares naturales increíbles, como la costa del Báltico, los fiordos escandinavos, bosques, lagos, canales..

La ruta París - Helsinki fue algo más que un viaje...fue una experiencia que me ayudó a comprender, a entender.. a vencer muchas inquietudes, y sobre todo a valorar y disfrutar muchas de las cosas que nos dá la vida, que en nuestro día a día somos, en ocasiones, incapaces de percibir.

Una mañana de agosto volvería al aeropuerto de Oslo - Rygge, no sin antes despedirme de mis amigos y sus familias, que aquellos días me trataron como a un miembro más. Tan sólo 4 horas me separaban de la vuelta a la rutina y del caluroso día a día del verano de Murcia, que por otro lado, comenzaba a echar de menos. No sabía cuando daría comienzo mi próxima aventura, pero de lo que estaba seguro, era que esta, no la iba a olvidar...

 

                                                                        

                                                                                                Vuelta a casa!

 

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