Múnich, 2 días en la capital de Baviera

Alemania era uno de esos destinos que desde hacía tiempo había querido visitar. Tanto en el viaje anterior a Polonia, como en el realizado por Dinamarca, me había quedado a pocos kilómetros de cruzar la frontera, pero por uno u otro motivo, no había llegado a visitar un país que ofrece multitud de atractivos al viajero.

Sería a principios de 2012, cuando me decidiría a viajar al país germano, pues en esta época, a finales de enero y dada la temporada baja, se pueden encontrar ofertas de vuelos realmente competitivas, muy difíciles de rechazar. Además viajar en invierno, y a países del norte, siempre me ha resultado especial, dada la posibilidad de disfrutar de un entorno totalmente nevado, que hace que paisajes ya de por si interesantes se conviertan en únicos.

Mi destino sería la Región de Baviera, al sur del país. Son muchos los motivos por los que decidí visitar esta zona de Alemania. En primer lugar, quería disfrutar de una gran como Múnich, repleta de lugares de interés, que hacen de la ciudad uno de los centros neurálgicos, no sólo de Alemania, sino de toda Europa.

Por otro lado, la ubicación de Múnich hace que sea una base perfecta para conocer el resto de la zona, pues desde la ciudad es posible hacer escapadas a ciudades como Núremberg, a una hora, Salzburgo, ya en Austria, a poco mas de dos, o Füssen, en cuyas proximidades se encuentra el espectacular castillo de Neuschwanstein.

 

              

                                                    Karlsplatz, Munich                                         Ayuntamiento de Munich

 

Lo primero que sentiría al llegar a Alemania sería frío, mucho frío. Al llegar al aeropuerto de Memmingem, tomaría, con puntualidad alemana, un autobús que me dejaría junto a la estación de trenes de la ciudad, en pleno centro. A pocos metros de allí, encontraría un albergue bastante aceptable por unos 8 euros la noche. Esta zona de la ciudad, próxima a la estación, es bastante recomendable si nuestro deseo es ahorrar lo máximo posible, pues en general Munich es una ciudad cara, y allí podemos encontrar todo tipo de restaurantes, supermercados, o alojamientos a precios muy competitivos, estando a poca distancia del centro de la ciudad.

Ubicado ya en Munich, empezaría a recorrer una ciudad muy viva, repleta de movimiento, y con un centro histórico muy agradable de pasear. Munich, con 1.300.000 habitantes, es la 3º ciudad de Alemania, tras Berlín y Hamburgo, además de la capital de Baviera, una de las regiones más ricas del mundo.

El centro neurálgico de la ciudad es Marienplatz, antiguamente plaza del mercado, donde se ubica el Neues Rathaus, ayuntamiento de estilo neogótico, cuya torre es uno de los símbolos de la ciudad. A pocos metros de Marienplatz se encuentra la Catedral de Munich, conocida como Frauenkirche. Una de las curiosidades de esta austera catedral, es que durante la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de la ciudad quedaría totalmente destruída, a excepción de este lugar. Esto se debió a que las torres de la catedral, con unas cúpulas muy características, servían como punto de orientación a los bombarderos estadounidenses, que en consecuencia, decidirían no acabar con un edificio que les era de gran utilidad.

También en el centro, a pocos minutos de Marienplatz, se encuentra Hofbräuhaus, una de las cervecerías más famosas del mundo. Aun sin ser amante de la cerveza, es una visita interesante, dada la gran cantidad de acontecimientos que este lugar a vivido durante sus más de 400 años de historia, además del ambiente que se vive en su interior, púramente muniqués.

Durante mi primera tarde en Múnich, y después de recorrer los puntos principales del centro de la ciudad, tomaría el metro para presenciar uno de los acontecimientos que marcarían positivamente mi viaje por tierras bávaras, ir al Allianz Arena para ver un partido de la Bundesliga, en este caso el Bayern Munich - Wolfsburgo. Ya durante la mañana, era habitual encontrar por la ciudad a gente de todo tipo vistiendo la indumentaria del Bayern, y es que además de ser el equipo principal de la ciudad, es el equipo más importante de la historia del fútbol alemán, y uno de los clubs más laureados de Europa.

 

                

                                      Partido Bayern Múnich - Wolfsburgo                        Exteriores del Allianz Arena

 

El ambiente tanto dentro como fuera del estadio era espectacular. Desde dos horas antes del partido, y a pesar del frío, la gente colmaba las afueras del estadio gracias a juegos, concursos y actividades para todos los aficionados. El Allianz Arena, inaugurado en 2005, tiene capacidad para 71.000 espectadores. Lo que más llama la atención del estadio, es el hecho de que los paneles que configuran la estructura externa, puedan iluminarse de distintos colores, atendiendo al equipo que juegue como local, ya sea rojo para el Bayern, azul para el TSV 1860, o blanco para la selección alemana.

Tras el partido, volví en metro al albergue donde me alojaba, y decidí darme una vuelta por los alrededores. Fue ahí cuando me di cuenta de que estaba alojado en pleno barrio turco, pues la totalidad de supermercados, carnicerías y restaurantes, estaban regentados por dueños de esta nacionalidad, además de diversos puestos de Kebab, o salones de té, que daban un ambiente especial a la zona.

El día siguiente lo dedicaría a recorrer algunos puntos de interés algo más apartados del casco histórico de la ciudad, cómo el Jardín inglés, a orillas del río Isar, en el que a pesar de las bajas temperaturas, la gente acudía a pasear y a practicar diversos deportes. Además, visité un edificio de diseño muy singular, como es la Sede central de BMW, ya que fue diseñado imitando la forma de un motor. A pocos metros del edificio de BMW se encuentra uno de los lugares más significativos de la ciudad, el Estadio Olímpico de Múnich, sede de los Juegos Olímpicos de 1972. La entrada al complejo olímpico es gratuita, a excepción del Estadio, que vale unos 3 euros. Para los amantes del deporte es una visita que merece la pena, pues todas las instalaciones, que en su día fueron construídas con motivo de los juegos, hoy día siguen siendo utilizadas por los habitantes de la ciudad, pudiendo así encontrar a gran cantidad de gente practicando deporte por los alrededores.

 

               

                                                  Arroyo del Jardín inglés                                 Estadio Olímpico de Múnich

 

El resto del día lo dedicaría a volver a pasear por el centro de la ciudad, y disfrutar de la gran cantidad de rincones con encanto que Múnich ofrece a sus habitantes. Habiendo visitado ya gran parte de la ciudad, mis planes para los próximos días me llevarían a hacer un pequeño viaje por los alrededores.

Los domingos son los días ideales para viajar por la Región de Baviera, puesto que existe un pase, la Bayern Card, que permite, por unos 20 euros, viajar de forma ilimitada durante todo el día con los trenes de la zona. De esta forma, decidiría visitar dos puntos de interés de los alrededores, en primer lugar, el pueblo de Füssen, a los pies de los Alpes, y la ciudad de Salzburgo, que aun estando situada en Austria, está incluída dentro del itinerario de la Bayern Card.

Próximo destino: Füssen!