Tallin, viaje a una de las perlas del Báltico

Ubicada a orillas del Mar Báltico, y en pleno Golfo de Finlandia, Tallin es con algo más de 400.000 habitantes capital de Estonia, además de la ciudad más poblada, y uno de los principales centros culturales y económicos de los países bálticos. Su oferta cultural y de ocio, su centro histórico Patrimonio de la Humanidad, calles, mercados o templos como la Catedral de Alexander Nevski, así como una ubicación privilegiada (a escasos 80Km de Helsinki, y a mitad de camino entre la península escandinava y San Petersburgo) han hecho de la ciudad un destino habitual de cruceros y circuitos turísticos...pero, ¿es accesible visitar la ciudad por nuestra cuenta?.

En este post trataremos de reunir algunos datos y cuestiones de interés que podamos utilizar a la hora de viajar a Tallin, una ciudad que, a pesar de ser cada día más conocida, todavía guarda muchos secretos por descubrir.

 

                                              

                                                                Panorámica de la ciudad desde el Mirador Patkuli

 

  • ¿Cuándo viajar a Tallin?

En mi opinión, el verano es la mejor época para viajar a la ciudad de Tallin, al igual que al resto de Estonia. La mayor cantidad de horas de sol (entre 18 y 20 horas de luz) en comparación con el resto de épocas del año y las temperaturas agradables, en torno a los 16º-17º de media, hacen que los meses de junio, julio y agosto puedan ser los mejores para visitar el país. Además, la afluencia de turistas, a pesar de que cada año se vea incrementada, no es tan elevada como en las grandes capitales o zonas costeras del sur de Europa, por lo que la búsqueda de vuelos, alojamiento o transportes no sufrirá las variaciones de precio y disponibilidad que por estas fechas encontramos en otro tipo de destinos.

Para aquellos que no teman el frío, visitar Tallin en invierno puede ser espectacular dados los paisajes nevados, mercados navideños..y en general el ambiente que por estas fechas respira la ciudad, pero hemos de estar advertidos de que las temperaturas pueden situarse fácilmente entre los -10º y -20º.

 

  • ¿Cómo hacerlo?

Entre las diversas formas que encontramos para viajar a Tallin de forma independiente, la principal es a través del aeropuerto internacional de Ülemiste, ubicado a escasos 4 kilómetros de la ciudad. Diversas compañías de bajo coste, como Ryanair, AirBaltic o SAS conectan la capital estonia con las principales ciudades españolas, por un precio de entre 120 y 180€ i/v en un vuelo cuya duración aproximada es de 3 horas y 45 minutos.

Otra buena opción es la de combinar nuestro viaje a Tallin con la visita de alguno de los países vecinos. En este caso, la capital más accesible desde Tallin es Helsinki, conectadas por ferry en un viaje de menos de 2 horas de duración. Para ello, lo mejor es comprar nuestro billete con antelación, a través de las propias webs de las compañías, como el caso de tallink, por un precio que atendiendo a la duración y antelación con la que lo contratemos, podrá rondar los 35€ i/v.

  • Alojamientos

Tallin, y en general toda Estonia, se está desarrollando cada vez más como un destino turístico consolidado en el norte de Europa. La falta de infraestructuras que podía sufrir el país a finales de los 90 se ha convertido en una oferta turística correcta, en la que no es difícil encontrar alojamientos para todo tipo de bolsillos. Reservando con algo de antelación, es fácil encontrar ofertas de hoteles en Tallín, por precios inferiores a los que podríamos encontrar en cualquier ciudad centro europea, y a un nivel de calidad para nada inferior.

En cuanto al alojamiento más económico, es fácil encontrar hostels o albergues por un precio inferior a los 10€ la noche en habitaciones compartidas, aunque hemos de tener en cuenta que si viajamos en verano, puede ser necesario que reservemos con antelación, ya que este tipo de alojamientos suelen ser muy demandados por jóvenes suecos, alemanes y sobre todo finlandeses, que aprovechan la diferencia de precios con respecto a sus países de origen para acudir en grupos muy numerosos durante las vacaciones estivales.

 

  • Transportes

En cuanto al transporte público de Tallin, hemos de tener en cuenta que la ciudad, especialmente el centro histórico, tiene un tamaño muy abarcable que lo hace fácilmente recorrible a pie, por lo que no suele resultar necesaria la utilización de ningún medio de transporte para llegar a los puntos de interés de la ciudad. No obstante, existe una correcta red de autobuses, tranvías y trolebuses que circulan desde las 6:00 hasta las 0:00, por unos precios accesibles. El billete sencillo tiene un precio de 1€ si lo adquirimos en un quiosco, y de 1,60 si lo adquirimos directamente del conductor. En cuanto a abonos, encontramos el pase diario(4,50€), el de 3 días (7,50€) o el de 10 viajes (6,40€), válidos para cualquier medio de transporte de la ciudad.

Como dato curioso, los habitantes de Tallin tienen el transporte público totalmente gratuíto desde el 28 de enero de 2013...lástima que no sea también aplicable a los que visitamos la ciudad!

 

  • Comidas

Como de costumbre, además de la visita a monumentos y lugares históricos, viajar a un nuevo destino supone la oportunidad perfecta para introducirnos en la cultura, y como no, en la gastronomía del lugar, y en Tallín no podía ser menos. En Estonia, la alimentación ha obtenido a lo largo del tiempo diversas influencias, aunque quizás las más influyentes hoy en día sean la alemana, escandinava y sobre todo la rusa.

En esta gastronomía destacan principalmente los productos cárnicos, en especial del cerdo, con el que se cocinan platos como el Mulgikapsad, el Sült, o el Verivorst, una especie de morcilla con arroz similar a la española. Otro producto que encontraremos frecuentemente será la patata, ya sea acompañando la carne o cualquier otro producto principal (pescados..) o en ensaladas, así como los productos lácteos...leche, quesos, yogures...muy habituales en cualquier zona del país.

En cuanto a bebidas, destacan la cerveza (en especial de la marca Saku), y el vodka, así como otros licores tradicionales (sobre todo el Vana Tallinn o licor de hierbas).

 

                 

                                                         Plaza del Ayuntamiento                         Catedral Alexander Nevski

 

  • ¿Dónde ir? 10 Visitas imprescindibles en Tallin

 

Plaza del Ayuntamiento: Ubicada en pleno centro histórico de la ciudad, hablar de la Plaza del Ayuntamiento de Tallin es hacerlo del centro neurálgico de la capital estonia. Considerado como uno de los lugares más transitados de la ciudad, sus mercados, talleres de artesanías, restaurantes, y cafeterías nos trasladarán a un ambiente especial. Además, en esta plaza podremos contemplar edificios emblemáticos como el propio ayuntamiento, con su peculiar torre, o la farmacia más antigua de Europa. Visita obligada en nuestro viaje a Tallin.

 

Centro histórico de la ciudad: Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997, el casco antiguo de Tallin conserva el encanto de una ciudad medieval como pocos en Europa. Sus calles adoquinadas, murallas, o pequeños comercios crean una atmósfera especial, en la que llama la atención la limpieza, el cuidado y la restauración de la mayoría de fachadas y elementos históricos. Un lugar por el que perderse, caminar y en el que disfrutar de uno de los centros históricos más bellos del continente.

 

Catedral Alexander Nevski: Situada en la zona de Toompea, la Catedral ortodoxa de Alexander Nevski es uno de los símbolos de la capital estonia. Diseñada por Mikhail Preobrazhensky, y construída a finales del s.XIX, este templo de estilo ruso posee la cúpula más grande de entre todas las catedrales ortodoxas. A pesar de haber sido objeto de controversias por parte de la población, que consideraba el templo como un símbolo de la ocupación rusa, lo cierto es que a día de hoy se ha convertido en uno de los lugares más visitados de Tallin. Su belleza exterior e interior, la atmósfera que en ella se respira...otra visita obligada en la ciudad.

 

Mirador Patkuli: Caminando por las calles de Toompea, parte más elevada del centro histórico de la ciudad, nos encontramos casi por casualidad con este peculiar mirador, desde el que podemos contemplar algunas de las mejores panorámicas de Tallin, además de unas buenas vistas de la zona del puerto y el Mar Báltico. Rodeado por cafeterías y restaurantes, el Mirador Patkuli es uno de los puntos más agradables de la ciudad, desde el que podremos ver Tallin desde una perspectiva distinta a la que obtendremos paseando por sus calles. Una visita muy recomendable.

 

Torre de Margarita la Gorda: Construída a finales del s.XIV con finalidad defensiva, la Torre de Margarita la Gorda, es con sus 20 metros de alto y  25 de ancho (además de unos muros de 4 metros de grosor) uno de los lugares más peculiares de la ciudad de Tallin. Ubicada al final de la Calle Pikk, y junto a la Suur Rannavärav, o Puerta de la Costa, esta curiosa torre ha poseído diversas funciones a lo largo de la historia...almacén de pólvora, armas o incluso prisión. En la actualidad es la sede del Museo Naval de Estonia.

 

                 

                                                   Torre de Margarita la Gorda                       Centro histórico de la ciudad

 

Castillo de Toompea: Ubicado frente a la Catedral de Alexander Nevski, el Castillo de Toompea ha presidido durante siglos la colina que con el mismo nombre se encuentra situada en la zona central de la ciudad. En él encontraremos algunos de los elementos más representativos de Tallin, como la torre Pikk Hermann, en la que cada día se ondea la bandera del país, o la sede del Parlamento de Estonia.

 

Catedral de Santa María: Templo católico hasta el siglo XVI y posterior catedral protestante, hablar de la Catedral de Santa María es hacerlo de la iglesia luterana más importante de todo el país. Ubicada igualmente en el casco antiguo, su construcción data de principios del siglo XIII. Si en un principio llama la atención la sencillez del exterior, su interior destaca por la amplia colección de escudos y monumentos necrológicos que podemos encontrar. Un lugar interesante y cargado de historia.

 

Plaza del Mercado Viejo: Ubicada en las proximidades de la Plaza del Ayuntamiento, la conocida como Plaza del Mercado Viejo es uno de los lugares más ''medievales'' de Tallin. Haciendo gala de la historia de la ciudad, esta plaza está repleta de puestos de artesanías, gastronomía, productos típicos, bares y restaurantes en los que sus trabajadores os recibirán con los trajes tradicionales estonios. Puede que en ocasiones sea un lugar demasiado ''turístico'', pero sin duda merece la pena echar un vistazo en el que está considerado como uno de los puntos más animados de la ciudad.

 

Puerta de Viru: Punto de entrada más oriental al centro histórico de la ciudad, la Puerta de Viru ejemplifica el complejo sistema de murallas que rodea el casco antiguo de Tallin. Esta puerta, con sus características dos torres de forma cónica construídas en el siglo XIV, se han convertido en uno de los puntos más representativos de la ciudad. Desde allí podremos caminar a través de la calle con el mismo nombre hacia la céntrica Plaza del Ayuntamiento, contemplando los primeros mercadillos y puestos medievales.

 

Iglesia de San Olaf: Construída entre los siglos XII y XIII, la Iglesia de San Olaf, llamada así en honor al rey noruego Olaf II, no es sólo uno de los principales templos de la ciudad. Gracias a su torre de 124 metros (en su día llegaría hasta los 155 siendo la más alta de Europa) podremos contemplar algunas de las mejores vistas del centro histórico de Tallin. A pesar de la sobriedad del templo, y de las decenas de escalones que tendremos que subir hasta lo alto de la torre, es un lugar que solo por las vistas merecerá la pena visitar.

 

                        

                                           Vista de la zona costera de Tallin                          Parlamento de Estonia

 

Son muchos los motivos para visitar Tallin...una ciudad limpia, ordenada, segura, accesible y con una oferta cultural y de ocio considerable al alcance de cualquier público. Mi primera visita a la ciudad se remonta al verano de 2012, en el que llegaría a la ciudad tras recorrer Europa occidental, Polonia y los Países bálticos, y desde el principio noté algo especial en ella...con razón es conocida como la perla del Báltico! ¿A qué esperas para conocerla?; )

Hüvasti!

 

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