Mascate, un día en la capital de Omán

Con una población cercana a los 800.000 habitantas y situada en la costa del Mar Árábigo, en pleno Golfo de Omán, se encuentra Mascate, la capital del país...una de las ciudades más antiguas y a mi modo de ver, más interesantes de Oriente Medio.

Antigua posesión persa, portuguesa, turca y hasta española, la historia de Mascate se ha desarrollado en torno a su puerto e importante posición geográfica, a mitad de camino entre los países del Golfo Pérsico, Irán, la India y el África Oriental, y aunque actualmente su economía se base en las reservas de gas y petróleo, el país ha sabido mantener un equilibrio entre modernidad y tradición, combinando nuevas infraestructuras con el encanto de una ciudad milenaria.

 

                                  

                                Mezquita del Sultán Qaboos                                                           Interior de la Mezquita

 

Mi excursión de un día a Omán comenzaría a primera hora de la mañana, como no podía ser de otra forma, en el pequeño pero coqueto Aeropuerto Internacional de Mascate, tras un vuelo de 45 minutos desde Dubai. 

Allí mismo tramitaría mi visado de entrada al país, previo pago de 20 riales omaníes (unos 45€), y me haría con un mapa de la ciudad, para descubrir que Mascate se divide principalmente en 3 zonas: Qurm, de carácter residencial, Ruwi, más bulliciosa y comercial, y Mutrah, la más interesante, donde se encuentran la mayoría de atracciones y lugares históricos de la ciudad.

Pero antes de dirigirme al centro histórico de Mascate, debía hacer una parada a mitad de camino entre la ciudad y el aeropuerto para visitar uno de los lugares más representativos de la capital, la Gran Mezquita del Sultán Qaboos, inaugurada en el año 2001 y con capacidad para 20.000 fieles.

 

                                  

                       Zona de descanso del Paseo Marítimo                                                      Lonja de Mascate

 

Además de sus dimensiones (la mezquita ocupa 40.000 m²) lo que más llama la atención del templo es la riqueza de sus materiales...mármol de primera calidad, arenisca de la india, multitud de lámparas, y una alfombra persa de 70 x 60 metros (la segunda más grande del mundo) que cubre la totalidad de la sala principal...una mezquita, en definitiva, de auténtico lujo, que nada tiene que envidiar al resto de grandes mezquitas de la región.

Durante mi visita, de más de una hora, y en la que sería el único extranjero, me obsequiarían con todo tipo de libros, botellas de agua, té y dulces tradicionales...algo a lo que ya empezaba a acostumbrarme, pues es algo habitual en muchas de las mezquitas de los países del Golfo.

Tras ello, continuaría mi recorrido hasta la zona del centro histórico de Mascate, ubicado en Mutrah, junto al Corniche o paseo marítimo y desde el que se distinguen algunas de las mejores panorámicas de la ciudad. Allí visitaría la lonja, que a aquellas horas de la mañana estaba repleta de pescadores y comerciantes, y en la que, de nuevo, sería el único extranjero, algo que me atraía en comparación a ciudades como Dubai o Abu Dhabi, donde rara vez es posible interactuar con locales.

 

                                  

                                Corniche o paseo marítimo                                                         Puesto del zoco de Mutrah      

 

A pocos metros de la lonja se encuentra otro de los principales atractivos de Mascate, el antiguo Zoco, una sucesión de calles laberínticas repletas de todo tipo de productos locales...joyas, especias, quemadores de incienso, juegos de té, o tiendas con los pintorescos kummas, el gorro tradicional omaní, además de sastres, carpinteros o compradores de oro.

Aunque no es un zoco excesivamente grande, me resultó un lugar agradable de recorrer...no había mucha gente, los vendedores no trataban de atosigarte, y en general se respiraba un ambiente bastante tranquilo.

Continuando mi paseo por los alrededores, visitaría la mezquita de Masjid Al Rasool, cuyo minarete azul, que aparece en la mayoría de postales e imágenes de la ciudad, me recordaría a las extraordinarias mezquitas iraníes de Shiraz o Isfahan.

Desde allí tomaría un taxi en dirección a Old Muscat, a tan sólo 5 minutos, y donde se encuentran la mayoría de edificios gubernamentales más representativos de la ciudad, como el Palacio de Al Alam, utilizado por el Sultán en actos oficiales, varios ministerios, y museos como el Bait Al Zubair o el Franco-Omaní, donde podremos aprender algo más de la historia de la región.

 

                                  

                         Paseo marítimo y Fuerte de Mutrah                                      Edificios gubernamentales de Old Muscat

 

Tras varias horas de paseo y ante la imposibilidad de encontrar un taxi, comenzaría a hacer autostop, algo que resultó bastante sencillo, pues en menos de 5 minutos ya me encontraba en el todoterreno de una familia local en dirección al aeropuerto para dar por concluído mi recorrido por Mascate.

Puede que la capital de Omán no tenga grandes atractivos, ni presuma de rascacielos, infraestructuras o enormes centros comerciales como sus vecinas del Golfo, pero es precisamente eso lo que le aporta un encanto diferente al resto...su paseo marítimo, casas blancas, mezquitas, mercados tradicionales...y una historia que unida a una población amable y hospitalaria hacen que merezca la pena venir a conocer Omán...

Hasta pronto Mascate!; )

 

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