Boston: 3 días en Massachusetts

El viaje de Montreal a Boston duraría alrededor de 8 horas. Tras abandonar la ciudad a las 23:30, nos detendríamos cerca de una hora más tarde en el puesto fronterizo del estado de Vermont. Allí, un oficial se subiría al autobús y preguntaría si había algún extranjero a bordo..junto a mi, levantarían la mano dos chicos de unos 25 años, ambos de origen latino, y un jamaicano que rondaría la treintena, además de una mujer de mediana edad por cuyo pasaporte estimé que provenía del este de Europa. A los cinco nos harían pasar a una peculiar habitación donde efectuaban los controles de emigración. La sala parecía la típica oficina del Sheriff de una película de los 80...muchos papeles, varios mapas y presidiéndolo todo una foto del presidente Obama, además de una nota para los oficiales que allí trabajaban, del tipo ''Be smart and polite, you are representing our nation, the United States of America''

Tras algunas preguntas y la minuciosa revisión de mi pasaporte y visado, proseguiríamos el viaje hacia la ciudad de Boston. A pesar de viajar de noche, apenas podría conciliar el sueño, por lo que distinguiría cada una de las ciudades que atravesamos durante nuestro camino, muchas de ellas con nombres europeos, como Montpellier, Hanover o Manchester. Tras Vermont, llegaríamos al estado de New Hampshire, y ya amaneciendo, a Massachusetts, donde nos detendríamos en Boston a primera hora de la mañana.

 

            

                                                      Monumento Bunker Hill                        Boston, desde el Navy Yard

 

Boston, una de las ciudades más antiguas de los EE.UU, es uno de los principales centros económicos y culturales del país. Con una población de 650.000 habitantes, y un área metropolitana cercana a los 4,5 millones, goza de uno de los niveles de vida más elevados del país. Su prosperidad económica hace que cada día se desplacen a la ciudad trabajadores no sólo del estado de Massachusetts, sino de los vecinos New Hampshire y Rhode Island, y sus prestigiosas universidades, como la de Harvard, reciben cada año a miles de estudiantes de todo el mundo.

Tras llegar a la estación de autobuses y tomar un café, caminaría hasta un albergue del que había oído hablar en el barrio de West End, a escasos 10 minutos del centro de la ciudad. Si Montreal tenía un marcado carácter francés, en Boston también percibí cierto ambiente europeo, pero en este caso irlandés..eran muchos los ''pubs'' que ofrecían cerveza Guinness, y el trébol era un símbolo muy habitual..incluso los edificios parecían emitir un resplandor verde, y los rascacielos se mezclaban con calles adoquinadas y mercados al aire libre, algo poco habitual en las grandes ciudades estadounidenses, y es que la gran oleada de inmigrantes irlandeses a mediados del siglo XIX hizo que hoy en día, los descendientes de irlandeses sean el principal grupo étnico de la ciudad.

Boston me transmitía buenas vibraciones, incluso mi albergue, ubicado en la ''Friend Street'' parecía augurarme una agradable estancia en el estado de Massachusetts. Lo mejor para tener una primera toma de contacto con la ciudad, y conocer así muchos de los lugares históricos de Boston, es seguir la ruta del Freedom Trail, un paseo peatonal marcado por una línea de ladrillos rojos de 4 kilómetros de longitud, que transcurre por lugares como el Monumento dedicado a la Batalla de Bunker Hill, incluído un obelisco de 67 metros de altura, desde el que podréis ver algunas de las mejores vistas de la ciudad, el barrio de Charlestown, el USS Constitution, una de las primeras fragatas del ejército estadounidense, la Old North Church..y hasta 16 lugares que nos harán aprender algo más de una ciudad especial, y sobre todo, cargada de historia.

 

                 

                                    TD Garden, antes del Celtics-Cavaliers            Boston Common, centro de la ciudad

 

Tras recorrer gran parte del Boston más histórico, volvería al albergue para disfrutar de un acontecimiento que llevaba semanas esperando, pues si bien había presenciado un partido NBA en Nueva York, Washington DC y Toronto, no podía marcharme de la ciudad de Boston sin ver a los míticos Celtics, equipo más laureado de la historia de la liga con 17 campeonatos. Su estadio, el TD Garden, se encontraba a escasos 100 metros de mi hostel, y desde un par de horas antes del partido, los pubs de los alrededores estaban repletos de aficionados vestidos de verde..Ya en el estadio el ambiente era espectacular, a pesar de ser relativamente nuevo se respiraba mucha historia, y la afición estaba totalmente entregada al equipo.

Boston es una ciudad con una enorme tradición deportiva. Además de los Celtics, el TD Garden es sede de los Boston Bruins, uno de los mejores equipos de Hockey sobre hielo del país...Por otro lado, los Red Sox, equipo de las Grandes Ligas de Béisbol, juega sus partidos como local en el Fenway Park, al suroeste de la ciudad, y los New England Patriots, campeones de la Super Bowl de fútbol americano en 2001, 2003 y 2004 hace lo propio en Foxborough, a escasos 35 km de la ciudad.

Tras un día dedicado a la historia y al deporte, comenzaría mi 2º día en Boston visitando el centro de la ciudad, concretamente el Boston Common, fundado en 1634. Su ubicación, ambiente y dimensiones hacen recordar en cierta medida al Central Park de Nueva York, pues son muchos los bostonianos que, al igual que ocurre en Manhattan, utilizan las instalaciones del parque para realizar actividades deportivas, picnics o simplemente pasear. Lo cierto es que es un lugar único en la ciudad, muy tranquilo y a la vez a escasos metros del centro, muy próximo a lugares de interés como la Massachusetts State House, sede del gobierno del estado o el pintoresco barrio de Beacon Hill...además, de él parte el Freedom Trail, por lo que puede ser el punto perfecto para comenzar o finalizar nuestro recorrido.

Ya en el distrito financiero, el edificio que desde el principio captó mi atención fue el Custom House Tower. El edificio, otro de los símbolos de Boston, fue construído con granito blanco en 1849, y es considerado, gracias a sus 151 metros, el primer rascacielos de la ciudad. Muy ceca de él se encuentra el Quincy Market, uno de los lugares más animados de Boston, pues además de mercado, es punto de reunión de gente joven, paseantes y artistas callejeros, donde sus cafeterías, pubs, o puestos de comida rápida, pueden suponer el lugar ideal para realizar un alto en el camino.

 

           

                                                       Custom House Tower                             Universidad de Harvard

 

Antes de abandonar la ciudad, dediqué una mañana a visitar la prestigiosa Universidad de Harvard, considerada por diversas clasificaciones como la mejor del mundo. Para ello, tomé el metro desde el centro de la ciudad a la pequeña localidad de Cambridge, trayecto en el que demoraría unos 25 minutos. Una vez allí, es muy fácil encontrar la Universidad, pues además de ubicarse a escasos metros de la estación, la cantidad de estudiantes y turistas (casi a partes iguales) serán la guía perfecta para dirigir nuestro camino. El campus no es excesivamente grande, aunque está muy bien cuidado..y sus instalaciones rebosan historia..no en vano, se trata del centro de enseñanza superior más antiguo de los EE.UU.

Boston me parecía una ciudad muy agradable. El tiempo, salvo ligeras lluvias, fue muy bueno durante toda mi estancia, y el ambiente en la ciudad era excepcional..se respiraba movimiento, vitalidad..

Sin embargo, el viaje llegaba a su fin, y tras casi 3000 Km de ruta por América del Norte, debía emprender el camino hacía la ciudad donde días atrás había comenzado todo..de la que no me iría sin antes, poner una última guinda al pastel!

Próxima parada: New York!