Montreal, la ciudad más importante de Quebec

El viaje de Toronto a Montreal duraría cerca de 8 horas. Durante el trayecto, pasaríamos por ciudades como Oshawa, Beleville o Kingston, y gran parte del mismo lo haríamos en paralelo al Río San Lorenzo, en cuyo extremo opuesto se encuentra el estado de Vermont, perteneciente a EE.UU.

Al llegar a Montreal ya era de noche, y si el frío en Toronto era intenso, en Montreal parecía haberse multiplicado. El termómetro marcaba varios grados bajo cero, y no había absolutamente nadie en la calle..tampoco disponía de un mapa de la ciudad, por lo que decidí entrar en la estación para preguntar por la dirección de mi albergue, el más económico que había encontrado por la zona del ''Vieux Port'' de la ciudad.

Tras preguntar por la dirección a una empleada de la estación, esta no sólo me indicó como llegar, sino que además me regaló un mapa de la ciudad y me marcó el camino exacto que debía seguir..de esta forma, no demoraría mucho tiempo en llegar al centro histórico de la ciudad, momento en el que comencé a percibir que estaba en un lugar totalmente distinto a Toronto.

Si Toronto, y Ontario en general, tenían una clara influencia estadounidense, Montreal, ya en Quebec, parecía una ciudad europea..todos los carteles e indicaciones estaban en francés, idioma que hablaba la mayoría de la población, y las calles o plazas recibían nombres como ''Place d'Armes'', ''Rue Saint Denis'' o ''Place des Arts''

Al llegar a mi albergue, este me sorprendió positivamente, pues la situación era magnífica..además era una casa de estilo colonial, con muebles de madera y muy bien cuidada, aunque apenas había visitantes..únicamente una chica francesa y otra húngara, que llevaban varios meses viajando por América del Norte.

 

           

                                                Montreal, desde el Vieux Port                     Ayuntamiento de la ciudad

 

Montreal, ubicada entre el Río San Lorenzo y la Rivière des Prairies, es la segunda ciudad más poblada de Canadá, así como la más importante de la provincia de Quebec. Con un área metropólitana cercana a los 4 millones de habitantes, es la 4º ciudad francófona más poblada del mundo, así como uno de los principales centros culturales y comerciales del país.

A la mañana siguiente, tras ponerme varias capas de abrigo, comenzaría mi paseo por el ''Vieux Montreal'', la zona más pintoresca de la ciudad, repleta de edificios de estilo clásico, museos y tiendas de souvenirs, además de algo que no había visto durante el resto del viaje: calles adoquinadas...era como estar en Francia o Bélgica, pero a más de 5000 km de Europa.

Mi albergue se situaba en pleno centro histórico, a escasos metros del Ayuntamiento y de la Plaza Jacques-Cartier..rodeada de cafeterías, restaurantes y terrazas, que dadas las bajas temperaturas, permanecían cerradas. A pocos metros se encontraba el ''Vieux Port'' de Montreal, a orillas del río San Lorenzo, totalmente congelado. Era un lugar tranquilo, recomendable para pasear, aunque aquella mañana de principios de abril apenas había visitantes, siendo varios patos los únicos en hacer acto de presencia.

Tras mi paseo, volvería al centro histórico de la ciudad para detenerme en la plaza que probablemente sea el centro neurálgico de Montreal, la Place d'Armes, en la que podemos encontrar la Basílica de Notre Dame. Con una estructura algo similar a Notre Dame de París, esta basílica posee un interior neogótico espectacular, así como distintas tallas de madera, esculturas o pinturas con motivos religiosos. La entrada cuesta 5$ canadienses, y aunque siempre he sido reacio a pagar por entrar en los templos, no era un precio excesivo, y realmente mereció la pena, pues pude disfrutar de un lugar único en la ciudad.

 

            

                                                      Catedral de Notre Dame                Place d'Armes, centro de Montreal

 

Próximo a la Place d'Armes, se encuentra un lugar peculiar, el barrio chino de Montreal. Siempre me han llamado la atención los barrios chinos de cualquier ciudad, y el de Montreal, sin ser excesivamente grande, era bastante recomendable, especialmente por sus precios, pues en algunos de sus mercados y bazares pude encontrar productos mucho más baratos que en cualquier supermercado canadiense convencional. Especial cariño guardo de una tienda que vendía una especie de refrescos naturales de diversas frutas como el mango, coco, melón o papaya...además de diversas sopas por menos de 1$..una buena oportunidad para tomar algo consistente sin descuidar el bolsillo.

Sin embargo, no es oro todo lo que relucía en Montreal. Antes de llegar a Canadá, tenía una imagen idealizada del país, especialmente en cuanto a su tranquilidad, seguridad..algo que en cierta forma confirmé en Toronto...pero en Montreal la sensación era distinta. El porcentaje de vagabundos era elevado..no era extraño encontrar a gente pidiendo dinero por la calle, muchos de ellos bajo la influencia de drogas y alcohol, que parecían circular sin demasiada impunidad, al igual que la prostitución, y todo ello por zonas no muy alejadas del centro de la ciudad. También me llamó la atención la forma en la que mucha gente pedía tabaco, pues en lugar de pedir un cigarrillo, preguntaban por cuánto te lo podían comprar...algo que en muchos casos era tan sólo una forma de hablar, pues casi nadie solía pedir nada a cambio. A pesar de ello Montreal es, en términos generales, una ciudad segura, al mismo nivel que cualquier capital europea, por lo que llevando unas mínimas precauciones, no tiene por qué pasar nada fuera de lo habitual.

 

           

                                               Edificios del Centro Financiero            Biosphère, en la Isla de Santa Helena

 

Además de un pintoresco centro histórico, en Montreal también existe un importante centro financiero, en el que las calles adoquinadas y edificios de estilo clásico dejan su espacio a las grandes avenidas y rascacielos, aunque de estilo más europeo. En cuanto al transporte, lo cierto es que Montreal está muy bien comunicada. A pesar de que las distancias sean relativamente cortas en el centro histórico, el metro es una muy buena opción para desplazarnos por la ciudad, además nos permitirá conocer la Montreal subterránea, pues al igual que en Toronto, el metro no consiste únicamente en un cúmulo de estaciones, sino en verdaderos complejos comerciales repletos de tiendas, restaurantes y centros comerciales.

Fue en metro como llegué a uno de los puntos más interesantes de la ciudad, el Parque Jean Drapeau, constituído por las islas de Santa Helena y Notre Dame. En él podemos encontrar lugares como la Biosphère, antiguo pabellón de EE.UU durante la Expo de Montreal en 1967, donde actualmente se ubica un museo dedicado al agua y medioambiente. Muy cerca de allí se encuentra el imponente edificio del Casino de Montreal, así como el circuito de Formula 1 Gilles Villeneuve, en el que cada mes de junio se celebra el Gran Premio de Canadá. El acceso al recinto es gratuito, y mucha gente aprovechaba el trazado para correr, montar en bicicleta...o incluso recrearse en él demostrando sus habilidades sobre las cuatro ruedas.

Tras el Parque Jean Drapeau, visitaría otro lugar célebre de la ciudad, el Estadio Olímpico, sede de los Juegos de 1976, cuya torre de 175 metros ostenta el record de ser la torre inclinada más alta del mundo.

 

            

                                                        Circuito de Fórmula 1                        Estadio Olímpico de Montreal

 

Montreal era una ciudad diferente..situada a mitad de camino entre Europa y América..se trata de un lugar con marcado carácter francés a tan sólo 500km de Nueva York..sin duda es un lugar que merece la pena conocer y en definitiva, disfrutar. También tuve la oportunidad de encontrarme con Patricia, una amiga que desde hacía un año vivía en Canadá, y que durante aquellos días me mostraría algunos de los puntos más interesantes de la ciudad.

A pesar del intenso frío, comenzaba a cogerle cariño a la ciudad..tras mi sopa china diaria acompañada de zumos de diversos sabores, charlaba con los huéspedes del albergue, para ya a medio día, alternar los paseos por el ''Vieux Port'' con los del centro histórico, en el que cada día descubría nuevas tiendas de artesanía y productos de diversas partes del país, muchos de ellos realizados por indios nativos canadienses, a quienes usaban habitualmente como reclamo publicitario.

Pero mi aventura en Canadá se acercaba a su fin..y llegaba la hora de emprender el rumbo hacia la última etapa del viaje por América del Norte..Tras despedirme de mis amistades, de las sopas chinas y de los paseos a varios grados bajo cero, emprendería el camino hacia la estación central de autobuses de Montreal..

Próximo destino: Boston..!!

 

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