Regreso a Nueva York (IV) y vuelta a casa

El viaje entre Boston y Nueva York duraría cerca de 4 horas. Tras abandonar Massachusetts, atravesaríamos el estado de Connecticut, 3º más pequeño del país..algo sin duda especial, pues supondría el 10º estado que visitaría durante mi viaje por territorio estadounidense. Sería un viaje cómodo, y al igual que prácticamente todos los anteriores, muy económico, pues aprovecharía otra oferta de la compañía Megabus de trayectos por apenas 1$.

Ya de noche, el autobús llegaría a Manhattan, deteniéndose en la 5º Avenida. Llegar a Nueva York es algo especial...no importa si has estado una o cien veces, si lo haces en avión, coche, tren o autobús..ver el Empire State iluminado, al igual que el resto del Skyline, los carteles luminosos, las decenas de taxis amarillos..la Gran Manzana tiene algo único, diferente...y una energía que nunca antes había visto en ninguna ciudad del mundo...y todavía me quedaban 24 horas para disfrutarla!.

Aquella noche volvería a casa de Don, mi anfitrión 3 semanas atrás, y junto con otro huésped argentino, y una pareja de alemanes, improvisaríamos una cena de lo más ''internacional''. A la mañana siguiente, me despertaría a primera hora para aprovechar al máximo la última jornada de mi viaje por América del Norte. Durante mis primeros días en Nueva York había visitado la gran mayoría de atracciones turísticas..el Empire State, la Estatua de la Libertad, Times Square, el Puente de Brooklyn..por ello para mi último día en la ciudad, traté de improvisar algo ''diferente'', algo especial..

 

            

                                                         Graffitis en el Bronx                           Yankee Stadium, en el Bronx     

 

De los 5 distritos que componen Nueva York, tan sólo me faltaba por conocer el Bronx..ese barrio del que hay tantos mitos y leyendas urbanas, y que con sólo pronunciar su nombre imaginamos películas policiacas, tiroteos y reyertas callejeras entre bandas rivales. Sin embargo, si algo me había demostrado aquel viaje, esque muchos mitos son únicamente mitos..y que muchas veces, nuestros prejuicios nos evitan disfrutar de experiencias positivas, que nos hacen aprender, y que difícilmente podremos olvidar. Además, el acceso al Bronx era bastante fácil gracias a la red de metro...no tenía escusa para dejar de visitar uno de los barrios más conocidos del mundo..y sabía que de no ir me arrepentiría durante meses, pues mi filosofía es que el viajero no sólo debe visitar aquellos lugares que aparecen en las guías y anuncios de televisión, sino también los lugares menos buenos, en los que realmente podemos calibrar la verdadera realidad de una ciudad.

Por ello, sin más tiempo que perder, tomaría la línea verde del metro en dirección norte...Ya en el Bronx, me detendría en la parada próxima al Yankee Stadium, sede del célebre equipo de béisbol de los New York Yankees, club deportivo más laureado de las cuatro grandes ligas del país (NBA, NHL, NFL Y MLB). El estadio era impresionante, inaugurado en 2009 y con capacidad para 52.000 espectadores, se trata del 2º recinto deportivo más caro de la historia, tan sólo superado por el Estadio de Wembley, en Londres, con un coste aproximado de 1500 millones de dólares.

Tras visitar el Estadio, comenzaría realmente mi recorrido por el Bronx. Con una población en torno a 1.400.000 habitantes, se trata del distrito ubicado más al norte de Nueva York, así como el único que no está situado en una isla. A pesar de deber su nombre al inmigrante sueco Jonas Bronck, la comunidad descendiente de europeos alcanza únicamente el 12% de la población total del distrito, siendo los latinos el grupo predominante con un 52%, seguido de los afroamericanos con un 35%.

 

           

                                                Arquitectura típica del Bronx                   Antiguo estadio de los Yankees

 

El entorno era completamente distinto al de Manhattan, los rascacielos y edificios de oficinas habían desaparecido, y las lujosas boutiques habían dejado su lugar a tiendas de ultramarinos o restaurantes de comida rápida. Sin embargo no percibí sensación de inseguridad..las familias paseaban con normalidad, al igual que los niños, que jugaban a deportes como el béisbol o el baloncesto..en general se respiraba un ambiente de tranquilidad. Algo que llama la atención del Bronx son sus graffitis, algunos de ellos verdaderas obras de arte, en los que en ocasiones se homenajea a jóvenes fallecidos durante peleas, reyertas, o asuntos relacionados con las bandas y el tráfico de drogas, así como pares de zapatos colgados de cables en determinadas zonas, algo que a día de hoy sigue sin tener un significado claro. 

Sin embargo la leyenda negra del Bronx parece haber desaparecido, pues gran parte de estos acontecimientos darían lugar desde la década de los 70 hasta finales de los 90, años en los que la ciudad de Nueva York mejoró considerablemente en lo relacionado a la seguridad ciudadana. A buen seguro que el Bronx sigue conservando zonas más inseguras que otras, pues tan sólo este barrio es más grande que toda la ciudad de Barcelona..a la hora de realizar mi visita tomé ciertas precauciones.. ir a una hora prudente (nunca lo hubiera hecho a las 3 de la mañana) o caminar por lugares concurridos, sin hacer ostentación de relojes, cámaras de fotos, teléfonos móviles..en definitiva, con sentido común, algo que no sólo debemos tener en el Bronx, sino en cualquier capital, gran ciudad..de forma que no tengamos por qué exponernos a ninguna situación peligrosa o fuera de lo habitual.

Días antes, había visto anunciados diversos ''tours'' en agencias de viajes en Manhattan, en los que por un precio de entre 60 y 100$ ofrecían recorridos por el Bronx, utilizando reclamos en los que parecían querer aprovechar el ''tirón'' de la mala fama que había acompañado al barrio durante décadas. Durante mi paseo, observé como se detenían algunos de estos autobuses, en los que sus ocupantes parecían tener la sensación de estar en una zona de guerra, y muchos ni se atrevían a bajar durante las paradas que realizaban.

Personalmente entiendo esta reacción, pero si algo me había enseñado aquella visita, es que antes de comportarnos de una u otra forma o hacer juicios de valor sobre determinadas cosas, barrios, países o incluso personas, hemos de conocerlas..pues en muchas ocasiones determinados medios o empresas aprovechan nuestra buena fe para hacernos creer cosas muy distantes de la realidad.

 

           

                                                          Graffitis en Harlem                   Pista de baloncesto al sur de Harlem      


Tras mi reflexivo paseo por el Bronx, tomaría la línea naranja del metro en dirección sur, para así volver a Manhattan y detenerme en otra de las zonas más características de la ciudad: Harlem.

Hablar de Harlem es hacerlo del barrio afroamericano por excelencia de Nueva York. Con una población superior a las 200.000 personas, cerca del 75% de sus habitantes son de raza negra, y durante décadas, ha sido cuna de creaciones artísticas como el Jazz, así como un símbolo de la lucha por la igualdad racial, algo que comprobaremos al pasear por sus calles, con nombres como Malcolm X, Frederick Douglass o Martin Luther King.

Algo que me llamó la atención fue la gran cantidad de iglesias, algunas ubicadas en lo que parecían viviendas particulares, de una estética muy singular. Ir a una Misa Góspel es algo muy recomendable para integrarnos en la cultura de esta zona del norte de Manhattan, sin embargo, y a pesar de ser domingo, dada la hora a la que había llegado, la mayoría habían terminado. En caso de querer asistir, hemos de saber que es algo totalmente gratuíto, aunque se acepten las donaciones, y es recomedable acudir ciertamente bien vestidos, siendo la mejor hora para presenciarlas entre las 10 y las 11 de la mañana de cada domingo.

Harlem me pareció un barrio seguro..durante aquellas horas centrales del día, era mucha la gente que paseaba por sus avenidas, y en más de una ocasión me encontré algún mercadillo con ropa, música y productos hechos a mano.

 

            

                                       Despedida de la Estatua de la Libertad               Llegada al aeropuerto JFK

 

El viaje, ahora sí, llegaba a su fin. Habían sido 3 semanas repletas de experiencias...ciudades espectaculares, rascacielos, paisajes, contrastes, nuevos amigos.. Desde que comencé a preparar esta ruta por América del norte, eran muchas las espectativas que tenía de este viaje..y tras tantos kilómetros en avión y largas horas en autobús podía afirmar que la realidad las había superado..

Tras despedirme de Times Square, tomaría por última vez el ferry a Staten Island, haciendo lo propio con la Estatua de la Libertad..sabía que en pocas horas tomaría mi vuelo de vuelta, pero no quería que aquello supusiera un adiós, sino tal vez, un hasta luego..pues desde aquel día hasta siempre, soñaría con volver a una zona del mundo que me había ofrecido tanto en tan poco tiempo.

Ya en tierra firma, y tras despedirme de mi anfitrión, tomaría el metro en dirección al aeropuerto JFK...40 minutos después ya estaba en la terminal, con el pasaporte en mano para volver a casa..

...Hasta siempre América!

 

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