Excursión a Filadelfia y Washington D.C

Tras dirigirme en metro a la estación desde la que opera la compañía Megabus, al oeste de Manhattan, tomaría el autobús que en algo más de dos horas me llevaría a la ciudad de Philadelphia. El trayecto duraría unas 2 horas y media. Tras salir de la ciudad de Nueva York en dirección oeste, y contemplar, esta vez desde la carretera, una nueva panorámica de la ciudad, entraríamos en el estado de Nueva Jersey, pasando a los pocos minutos por las afueras de Jersey City. Finalmente, ya en el estado de Pensilvania, llegaríamos a la ciudad de Philadelphia.

Con un área metropolitana cercana a los 6 millones de habitantes, Philadelphia es la sexta ciudad con mayor población de los Estados Unidos, y un importante centro económico, cultural y artístico no sólo de la costa este, sino de todo el país. Si al entrar en Nueva York todo parece inmenso, nuevo, moderno..Philadelphia tiene un toque más clásico, pues además de encontrar las avenidas y rascacielos propios de cualquier gran ciudad estadounidense, también encontraremos barrios de estilo colonial, mercados o monumentos dedicados a la Independencia de EE.UU.

Dispondría de un día completo para visitar la ciudad, puesto que al anochecer debía tomar el autobús hacia Washington DC. Hubiera preferido prolongar mi estancia, pero dado que la oferta de Megabus de viajar por 1$ era válida únicamente esa noche, no podía prolongar demasiado mi visita a Philadelphia, algo que a posteriori me pareció acertado, pues si bien un día puede no ser suficiente para hacer visitas prolongadas a museos o exposiciones, si puede serlo para darnos una idea general de la ciudad y visitar sus atracciones más características.

 

            

                                            Market Street y One Liberty Place                Ayuntamiento de Philadelphia

 

El autobús se detendría en una calle perpendicular a la estación de trenes de la calle 30, un edificio de estilo clásico que actúa como nudo de comunicaciones de la ciudad, aunque dado su aspecto más bien parecía un museo o una biblioteca. Desde allí comencé a andar en dirección este a través de Market Street, la calle principal de la ciudad, hasta el edificio del Ayuntamiento, ya en pleno centro de Philadelphia. A lo largo de esta calle pude ver dos de los rascacielos más característicos de la ciudad, conocidos como One & Two Liberty Place, 2º y 3º más altos tras la inauguración en 2008 del Comcast Center, que con 297 metros es el techo de Philadelphia, así como el 15º edificio más alto de los Estados Unidos.

Tras llegar a la plaza del Ayuntamiento, me detendría para contemplar algunos de los monumentos que allí se encontraban, como una curiosa escultura con forma de pinza realizada por Claes Oldenburg en 1976, la estatua del exalcalde Frank Rizzo, o la dedicada a Benjamin Franklin, una figura presente a lo largo de prácticamente toda la ciudad. Desde allí, continuaría caminando en dirección este, esta vez a lo largo de Market street, pasando por el Hard Rock y el mercado Reading Terminal. Tras unos minutos caminando por fin llegaría a mi objetivo, el Independence National Historic Park, en el que además del Independence Hall, lugar en el que se firmó la declaración de independencia, encontramos el Liberty Bell Center, en cuyo interior se encuentra la Campana de la Libertad, utilizada para convocar a los ciudadanos ante acontecimientos como la Batalla de Lexington o la Declaración de Independencia.

El parque estaba lleno de visitantes, sobre todo estadounidenses, así como muchas excursiones de colegios con niños pequeños. La cola para entrar al Liberty Bell Center era bastante considerable, y dado que no parecía avanzar demasiado rápido, opté por bordear el edificio y ver la famosa Campana desde una pared de cristal que había en la parte posterior. No tenía tiempo que perder, por ello, tras tomar un pequeño descanso en el parque, me dirigí de nuevo al centro de la ciudad, esta vez atravesando el Barrio Chino.

Finalmente, tras una media hora de paseo, llegaría a la majestuosa avenida Benjamin Franklin, al Museo de Arte, y a los célebres 99 escalones que subiría Sylvester Stallone en la película ''Rocky'' allá por 1976. Era un lugar bastante curioso..decenas de personas subían una y otra vez los escalones de las formas más peculiares..incluso un grupo de japoneses celebraba una boda al tiempo que fotografiaban a los novios con los brazos en alto en señal de victoria. Me gustó mucho aquel lugar..además del ambiente de todo lo relacionado con ''Rocky'', las vistas del skyline de la ciudad, el buen tiempo..era un lugar para disfrutar. Desde allí, me dirigiría de nuevo hacia la estación de la calle 30, para tomar el autobús hacia mi próximo destino: Washington DC.

 

             

                                             Independence Hall, Philadelphia                   Escaleras del Museo de Arte

 

El viaje desde Philadelphia a Washington DC duraría cerca de 3 horas. Tras abandonar Pensilvania, atravesaríamos el norte de Delawere, para posteriormente entrar en Maryland y pasar por la ciudad de Baltimore. Finalmente llegaríamos al Distrtito de Columbia para detenernos en la capital del país.

Eran casi las 11 de la noche, por lo que decidí tomar directamente el metro desde la estación de Union Station hasta el Barrio Chino, y posteriormente enlazar con el Centro de Convenciones de la ciudad, cercano al albergue donde pasaría las próximas noches. En un primer momento, Washington me sorprendió por su tranquilidad, pues al ser la capital de Estados Unidos, imaginaba una ciudad ruidosa, bulliciosa, con grandes edificios..pero todo lo contrario..a esas horas ya no encontré a prácticamente nadie por sus calles, y el tráfico parecía casi inexistente. Pronto llegaría a mi albergue, una casa de estilo colonial en la que apenas pagué unos 12$ la noche por una cama en habitación compartida..y lo mejor es que apenas estaba a 15 minutos caminando de la Casa Blanca!

 

            

                                                     Frente a la Casa Blanca               Obelisco, desde el Memorial de Lincoln

 

A la mañana siguiente me despertaría con la intención de recorrer cada palmo de una de las ciudades con más historia de todo el país. Atravesando el downtown de la ciudad llegaría a mi primera parada en el camino, la Casa Blanca. Debido a que era casi primera hora de la mañana, el número de visitantes no era excesivo, y las medidas de seguridad no eran tan agobiantes como imaginaba, por lo que pude visitar la zona sin ninguna dificultad.

Desde allí, caminaría hasta el National Mall, un inmenso parque en cuyos alrededores se sitúan la gran mayoría de atracciones turísticas, monumentos y museos de la ciudad. Washington DC fue desde el principio construída con la intención de ser la capital del país, por lo que resulta una ciudad muy organizada y fácil de visitar. Las distancias son relativamente cortas, por lo que podemos visitar a pie prácticamente todas las atracciones de la ciudad, teniendo a nuestra disposición una red de metro muy efectiva que nos comunica con casi cualquier punto de la misma.

Son muchos los lugares de interés que encontré en el National Mall. Al primero que me dirigí fue al Monumento a Washington, el gran obelisco de mármol, granito y arenisca de casi 170 metros construído entre 1848 y 1884. Desde allí me dirigí hacia el Memorial de Lincoln, en el que Martin Luther King pronunciaría su famoso discurso de ''I have a dream'' allá por 1963, para posteriormente visitar los monumentos dedicados a los caídos en las guerras de Vietnam y Corea.

El día amenazaba con lluvia, y el viento hacía constante acto de presencia, por lo que el número de turistas no era demasiado elevado. Al igual que en Philadelphia, noté que la mayoría de turismo era ''nacional'', pues eran muchos los grupos de estadounidenses que llegaban a la ciudad desde otras partes del país, a diferencia de Nueva York, donde el turismo europeo y asiático destacaba por encima de cualquier otro.

Una de mis zonas favoritas de Washington DC era la parte oriental del National Mall, entre el Obelisco y el Capitolio, pues en ella se concentran la mayoría de museos de la ciudad: el Museo Nacional de Historia, el de Historia Natural, la Galería Nacional de Arte, el Jardín Botánico, la Galería Freer, dedicada al arte oriental, el Museo del Aire y el Espacio...además la vista del parque con el Capitolio al fondo era espectacular, especialmente al anochecer cuando estaba iluminado.

Otros lugares a tener en cuenta, además del resto de memoriales de presidentes, son el Pentágono o el cementerio de Arlington, aunque ambos están algo más alejados del centro y puede ser recomendable que utilicemos el transporte público para visitarlos.

 

              

                                       Capitolio, desde Pennsylvania Avenue     Verizon Center, pabellón de los Wizards

 

Me gustaba Washington DC, incluso puedo decir que superó mis espectativas, pues al contrario de lo que imaginaba, es una ciudad que además de ser limpia, cómoda y segura, tiene mucho más que ofrecer aparte de la Casa Blanca, el Capitolio o el Obelisco. Su oferta cultural hace que debamos planificar bien nuestra visita, pues de lo contrario podemos necesitar más tiempo del previsto en visitar su gran número de museos, memoriales, etc..

Antes de irme de la ciudad no podía dejar de ir a un partido de la NBA, en este caso de lo Wizards, que justo el día de mi partida jugaban en el Verizon Center contra los Raptors. Conseguir entradas fue muy sencillo. A excepción de los equipos con grandes mercados, véase en Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Boston..conseguir entradas incluso en el mismo día del partido puede resultar bastante sencillo y muy económico. En mi caso pagué 10$ por mi entrada, y la ''inversión'' mereció sobradamente la pena, pues si bien el ambiente no era el del Madison, el estadio es espectacular.

Tras el partido, me dirigiría de nuevo a la Union Station, donde en breve tomaría el autobús hacia mi próximo destino...esta vez no serían 2 o 3 horas de viaje, sino 14!..próximo destino: Toronto, Canadá!