Canadá: Toronto y Cataratas del Niágara

El viaje desde Washington DC a Toronto duraría cerca de 14 horas. A primera hora de la mañana, el autobús se detendría en Buffalo, última ciudad estadounidense previa a la frontera con Canadá. El tiempo había cambiado radicalmente durante las últimas horas, pues si desde que comenzó el viaje las temperaturas habían rondado los 15º, aquella mañana amaneceríamos bajo cero. Tras abandonar Buffalo, cruzaríamos el río Niágara a través del Puente de la Paz, en cuyo final se encontraba el puesto de fronteras canadiense.

Había comenzado a nevar. Tras pasar el control de pasaportes y contestar algunas preguntas, emprenderíamos de nuevo el viaje a Toronto. En aquel momento, a pesar del frío y el cansancio, estaba exultante, pues había conseguido llegar a Canadá, uno de esos lugares que desde siempre había querido visitar...naturaleza, paisajes, grandes ciudades..es cierto que para conocer Canadá en profundidad serían necesarias varias semanas, incluso meses, pues hablamos del 2º país más extenso del mundo, bañado por 3 océanos y cuya superficie ocupa más de la mitad de América del Norte, pero dado que disponía de alrededor de una semana de viaje, decidí dedicarla a visitar las probablemente 2 ciudades más importantes del país, Toronto y Montreal, además de Niágara, lugar en el que se encuentran las famosas Cataratas.

 

              

                                                Búffalo, próxima a la frontera                Río Niágara desde el Peace Bridge

 

Tras cruzar la frontera, bordearíamos el Lago Ontario, pasando por ciudades como Hamilton, Burlington o Mississauga, antes de llegar a Toronto, ciudad que reconocería gracias a su inconfundible Skyline, dominado por la CN Tower.

Con un área metropolitana cercana a los 6 millones de habitantes, Toronto es la ciudad más poblada de Canadá, así como la capital económica del país, dada la importancia de sectores como las finanzas, telecomunicaciones o investigación médica. Así mismo, es la capital de la región de Ontario, una de las 10 que componen Canadá, además de los 3 territorios del Noroeste, Yukon y Nunavut. Además, algo que percibiría desde el principio sería la multiculturalidad de la ciudad..no en vano, el 49% de sus habitantes son extranjeros, siendo este uno de los mayores porcentajes de habitantes nacidos fuera del país en todo el mundo.

Había dejado de nevar, pero el frío era muy intenso. Había experimentado el frío del invierno en Noruega, Suecia o Los Alpes, pero aquel era distinto..pues a pesar de que la temperatura era de -6º, la sensación térmica debido al viento parecía de -20º..además no era un frío seco..sino húmedo, que parecía ignorar cualquiera de las muchas capas de ropa que llevaba aquel día. Dado que no quería pasar mucho tiempo al aire libre, decidir tomar el metro para llegar hasta mi albergue, el cual se encontraba a tan solo un par de estaciones de allí. Fue al entrar en el metro cuando me di cuenta de la inmensa red de túneles que alberga la ciudad, pues además de la propia estación encontré centros comerciales, tiendas de todo tipo, restaurantes, cafeterías, bares..incluso algunos hoteles o edificios de oficinas estaban conectados por el subsuelo..creando así una verdadera ciudad subterránea.

Tras llegar al albergue y tomar un respiro (además de un café muy, muy caliente), visitaría la principal atracción de la ciudad, ubicada únicamente a dos calles de allí, la CN Tower.

 

            

                                                                CN Tower                     Fauna y naturaleza, presentes en todo el país

 

La CN Tower, inaugurada en 1976, es la 4º estructura más alta del mundo y la 1º fuera de Asia. Desde antes de entrar y subir al observatorio a 351 metros de altura (3º más alto del mundo) percibí que se trataba de un lugar muy especial. Tras conseguir la entrada (32$ canadienses, al cambio unos 22€) y pasar el control de seguridad, me dirigiría a los ascensores de cristal, que harían el trayecto hacia el observatorio en menos de 1 minuto. Una vez allí, las vistas eran espectaculares. Por un lado el impresionante paisaje urbano de la ciudad, cuyos rascacielos parecían pequeños desde esa altura, y por otro la no menos especial vista del Lago Ontario, cuyo azul no había visto antes.

El observatorio está lleno de curiosidades. Es giratorio, lo cual es apenas impercetible, pues tarda 72 minutos en dar una vuelta completa. También posee un restaurante, aunque con precios algo prohibitivos, y una zona denominada ''piso de vidrio'', cuyo suelo, como el propio nombre indica, está hecho de este material, siendo posible ver los más de 300 metros que nos separan del suelo, algo poco recomendable para los que tengan miedo a las alturas.

Tras disfrutar de unas vistas espectaculares, volvería a tierra firme para tratar de descubrir una ciudad que, al menos desde las alturas, se mostraba apasionante. A pocos metros de la CN Tower destaca un enorme complejo deportivo, el Rogers Center, sede de los Toronto Blue Jays de baseball, así como de los Toronto Agronauts, de la Canadian Football League, además de diversos conciertos, eventos o espectaculos. Pasear por el downtown de Toronto es espectacular, el distrito financiero está repleto de rascacielos y edificios de oficinas, y muy próximo a él se encuentra ''old Toronto'', la parte más antigua y tradicional de la ciudad, donde es posible visitar el Ayuntamiento, la Catedral de St. Michael's, o zonas de estilo más colonial que contrastan con la arquitectura moderna del resto de la ciudad.

A pesar del frío, los días que pasé en Toronto fueron muy agradables. Es una ciudad ordenada, segura, y muy limpia..y a pesar de lo cara que pueda llegar a ser, es posible encontrar opciones para todos los bolsillos, al menos en cuanto a alojamintos y comidas. Tampoco podía dejar de ir a un partido NBA en Toronto, única ciudad canadiense con franquicia en la liga. La segunda noche tras mi llegada, los Raptors jugarían contra los Pistons, en lo que supondría la vuelta a casa del español José Manuel Calderon, recientemente traspasado a Detroit tras 8 temporadas en el equipo de Toronto. Al igual que en Nueva York o Washington, el ambiente era espectacular, y todo lo que rodeó al partido fue un verdadero show.

 

            

                                                  Toronto desde la CN Tower                Presentación del Raptors - Pistons

 

Antes de continuar mi camino hacia Montreal, quise dedicar un día a hacer una excursión que desde el principio del viaje tenía marcada en el calendario..en este caso, tomaría un autobús de la compañía megabus (al igual que en EE.UU, también opera en el sureste canadiense), para ir a visitar las Cataratas del Niágara.

Saldría de Toronto a primera hora de la mañana, y llegaría al pueblo de Niágara alrededor de hora y media más tarde. En principio, imaginaba un paisaje boscoso, un parque natural..en definitiva naturaleza en estado puro. Cual fue mi sorpresa al comprovar que Niágara, en lugar de ser un pintoresco pueblo de montaña, era un centro de ocio en estado puro. Parque de atracciones, casinos, salas de juegos recreativos, restaurantes y multitud de tiendas con souvenirs de la zona, que a aquellas de la mañana, estaban cerradas.

A pesar de ello, no quise decepcionarme, y seguí recorriendo aquel lugar con la esperanza de encontrar las célebres cataratas...si eran tan famosas, debía ser por algo!...y así fue como las encontré. Realmente eran espectaculares..su ubicación, a pocos metros de la ciudad, no desmerecía para nada su belleza. A pesar de estar parcialmente congeladas, el agua transcurría por ellas de una forma sobrecogedora. La excursión había merecido la pena. Tras disfrutar de aquel entorno único, entraría en un observatorio con diversas tiendas, muchas de ellas dedicadas a las cataratas, volvería a la estación del pueblo, y dos horas más tarde, estaría de vuelta en Toronto. Antes de realizar esta excursión había visto muchos carteles, especialmente en Toronto, de tours organizados, pero las facilidades existentes y las buenas conexiones entre ambas ciudades, hacen que sea muy recomendable ir por nuestra cuenta, ahorrando así un precio importante.

 

            

                                           Parque de atracciones en Niágara                       Cataratas del Niágara

 

Me había gustado Toronto. El frío había hecho continuo acto de presencia, sin embargo, se trataba de una ciudad agradable, grande pero manejable, y con una oferta cultural y de ocio importante. Seguramente sea mucho más recomendable visitarla en verano, pero aquella visita a mediados de marzo había tenido su encanto.

Tras despedirme en el albergue de sus simpáticos empleados, caminaría en dirección a la estación de autobuses...y 8 horas más tarde, llegaría a mi próximo destino: Montreal..

 

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