Copenhague, qué hacer en la capital danesa

El viaje en tren desde Estocolmo a Copenhague rondaría las 6 horas de duración...tras pasar por localidades como Norrköping, Linköping, Växjö o Malmö, y atravesar el Puente de Oresund, por fin llegaría a la Estación Central de la ciudad, en medio de un día claro, despejado...y como suele ser habitual en estas latitudes, bastante frío.

Con algo más de 1,2 millones de habitantes, Copenhague es la capital y ciudad más poblada de Dinamarca, y al igual que Estocolmo, una de las capitales más bellas de Europa. Tras llegar a la estación, caminaría unos 10 minutos hacia el DanHostel, un albergue de juventud del que tenía buenas referencias tras mi primera visita a la ciudad, allá por el año 2010...una vez allí, y tras la ducha y el descanso de rigor, comenzaría con mi recorrido por la ciudad.

 

          

                                          Estación Central de Copenhague                      Parque de atracciones Tivoli

 

Tras sólo 5 minutos de paseo, llegaría a uno de los lugares más visitados de la ciudad, el Tivoli, un parque de atracciones inaugurado a mediados del siglo XIX, y actualmente considerado como el segundo más antiguo del mundo (el primero está en la localidad de Bakken, también en Dinamarca). 

Lo cierto es que es un lugar con un tremendo encanto...y no sólo por sus atracciones...su decoración, jardines, restaurantes..hacen de este un lugar muy recomendable no sólo para los amantes de la adrenalina, sino también para los que quieran disfrutar de un paseo por una de las zonas más agradables de Copenhague.

Continuando con mi recorrido, pronto llegaría a la Radhuspladsen, o Plaza del Ayuntamiento...uno de los centros neurálgicos de la ciudad, y personalmente, uno de mis lugares favoritos. En ella, además del propio Ayuntamiento, de estilo romántico nacionalista e inaugurado en el año 1905, encontraremos otros edificios emblemáticos, como el lujoso Hotel Palace, la Torre Rishshuseto esculturas como la de Hans Christian Andersen, uno de los escritores más célebres de la historia del país.

 

          

                                                  Plaza del Ayuntamiento                                  Calle peatonal Stroget

 

Desde la Plaza del Ayuntamiento, continuaría mi recorrido por Copenhague a través de Stroget, la considerada como calle peatonal más larga del mundo, en la que encontraremos todo tipo de restaurantes, cafeterías, tiendas de ropa o puestos de souvenirs...una de las zonas más frecuentadas de la ciudad que nos llevará hasta una de sus plazas principales, Kongens Nytorv, en la que se encuentran lugares como el Teatro Real, el lujoso Hotel d'Angleterre, o los exclusivos grandes almacenes Magasin.

Sin embargo, es a pocos metros de esta plaza donde se encuentra el lugar más pintoresco, en mi opinión, de toda la ciudad, el famoso Nyhavn...un canal del siglo XVII caracterizado por sus casas de colores y veleros de madera, en el que sus terrazas, pequeños restaurantes, y una atmósfera que parece trasladarnos siglos atrás nos harán disfrutar de uno de los puntos más especiales de Copenhague.

 

          

                                                      Canal de Nyhavn                                           Plaza de Amalienborg

 

Tras disfrutar del ambiente de Nyhavn, caminaría unos 10 minutos en dirección norte, hacia la zona más monumental de la ciudad. Allí visitaría el Palacio de Amalienborg, residencia oficial de la familia real danesa...un complejo formado por cuatro edificios de estilo rococó, construídos a mediados del siglo XVIII, en los que es posible disfrutar del tradicional cambio de la Guardia Real Danesa.

Muy cerca de alli encontraremos el templo más importante de la ciudad, la Marmorkirken o ''Iglesia de Mármol'', una iglesia luterana de estilo barroco, construída entre los siglos XVIII y XIX, cuya cúpula (que recuerda a la de la basílica de San Pedro, en Roma), presume de ser la más grande de Escandinavia.

Pero no podía marcharme de Copenhague sin visitar a una de sus habitantes más carismáticas, la Sirenita, y para ello me dirigí al Parque Langelinie, en las inmediaciones de la ciudadela fortificada de Kastellet.

Ubicada sobre una roca que sobresale del mar, esta escultura de bronce tallada por Edvard Eriksen, en 1913, representa las diferentes leyendas sobre sirenas y marineros que acontecían en la ciudad, convirtiéndose en uno de los principales puntos de interés turístico de Copenhague

 

           

                                                  Iglesia de Marmorkirken                          La Sirenita, símbolo de la ciudad

 

Copenhague es una ciudad preciosa...nunca me ha gustado hacer rankings o clasificaciones, pero si tuviera que elegir las 5 ciudades más bonitas de Europa, a buen seguro que esta sería una de ellas.

Tras varios días recorriendo cada palmo de la ciudad, visitar algunos amigos, disfrutar de su animada vida nocturna, y terminar de acostumbrarme a un frío que, tras casi una semana de viaje, ya me resultaba familiar, dedicaría mi último día en Escandinavia a visitar dos lugares declarados Patrimonio de la Humanidad en Dinamarca...próximo destino: Helsingor!

 

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