Helsingor y Roskilde, Patrimonio de Dinamarca

Tras algo más de una semana de viaje por Escandinavia mi aventura llegaba a su fin...sin embargo, no quería despedirme de Dinamarca sin visitar dos lugares que, a escasos minutos en tren de Copenhague, han sido declarados Patrimonio de la Humanidad...dos lugares tranquilos, pintorescos, alejados de las rutas turísticas habituales, y que sin embargo, tienen mucho que ofrecer: el Castillo de Kronborg, en la ciudad costera de Helsingor, y la Catedral de Roskilde, un templo que alberga buena parte de la historia medieval del país.

 

       

                                                      Estación de Helsingor                                   Centro de la ciudad

 

Llegar a Helsingor desde Copenhague resulta de lo más sencillo....ya sea desde la Estación Central o desde la cercana Noerreport, existen conexiones cada media hora en trenes que tardan unos 40 minutos en llegar a su destino.

Con algo más de 40.000 habitantes, Helsingor presume de ser una de las ciudades más importantes de Dinamarca, y a buen seguro, una de las que tiene más historia. Lo primero que llama la atención de esta localidad costera es su proximidad a la ciudad sueca de Helsingborg, ubicada al otro lado del estrecho de Oresund...una distancia de apenas kilómetros que muchos barcos aprovechan a lo largo del día para cruzar en apenas unos minutos.

Ya en la estación de Helsingor, caminaría unos minutos para llegar a su pintoresco centro histórico, repleto de casas de colores, en el que visitaría la Catedral de San Olav, consagrada en el año 1200, cuyo aspecto actual data de mediados del siglo XVI y en la que podemos encontrar gran parte del patrimonio artístico de la ciudad.

 

       

                                                       Castillo de Kronborg                     Helsingor, frente a la costa de Suecia

 

Pero si algo es característico de Helsingor es el célebre Castillo de Kronborg, una de las obras renacentistas más importantes del norte de Europa.

Construído en el año 1420, y conocido inicialmente como Krogen, este castillo jugó durante décadas un importante papel recaudatorio, ya que el rey danés Erico de Pomerania consideró que, todos los barcos que entraran o salieran del Mar Báltico, debían pagar un peaje...y qué mejor puesto de control que una fortaleza considerada durante siglos como inexpugnable.

Posteriormente, Kronborg (que ya adquiriría su nombre a finales del siglo XVI), ejerció como prisión, cuartel militar, fuente de inspiración artística (en él se desarrolla la obra Hamlet, de Shakespeare) y museo, papel que desempeña en la actualidad como sede del Museo Marítimo, siendo declarado en el año 2000 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Lo cierto es que la visita al complejo merece la pena...no sólo por el interés que pueda suscitar históricamente...también por el entorno, arquitectura, vistas de la costa...un lugar que a buen seguro justifica nuestra excursión a la ciudad.

 

       

                                                       Estación de Roskilde                               Catedral, de estilo gótico

 

Tras pasar la mañana disfrutando de Helsingor, volvería a Copenhague para, en poco más de una hora, volver a emprender el camino rumbo a mi segunda parada del día, Roskilde.

Con casi 50.000 habitantes, Roskilde es una población muy próxima al área metropolitana de Copenhague (ambas ciudades se encuentran a sólo media hora en tren) que goza de un gran ambiente estudiantil...no en vano, su Universidad cuenta con más de 8000 alumnos, a los que hay que sumar los miles de jóvenes que cada año acuden a su Festival de Música, uno de los más prestigiosos de Europa, en el que han actuado artistas como Robbie Williams, U2, Bob Marley, Kanye West, Arctic Monkeys, Nirvana o Red Hot Chili Peppers.

Pero si hay un monumento que destaca en Roskilde es su Catedral. Construída entre los siglos XII y XIII en estilo gótico y mediante ladrillos rojos, es considerada como el templo más importante de Dinamarca, siendo el lugar en el que, desde 1413, se entierra a los reyes y reinas del país.

En el año 1995 sería declarada Patrimonio de la Humanidad, y lo cierto es que su visita impresiona, dadas las dimensiones de la catedral, su historia, y el patrimonio artístico que alberga en su interior. Una visita interesante para aquellos que paséis más de 2-3 días en Copenhague.

 

       

                                             Fachada principal de la Catedral                           Centro de Roskilde

 

Ya de vuelta en Copenhague, comenzaría a hacer resumen del que había sido mi nuevo paso por Escandinavia, una zona de Europa especial, diferente, en la que siempre me he sentido cómodo y a la que siempre querré volver.

En esta ocasión, además de mi escapada por Helsingor y Roskilde, había tenido la oportunidad de visitar sus tres capitales, tres ciudades que guardan algunas similitudes entre sí...tranquilas, ordenadas, repletas de zonas verdes y lugares para pasear...pero al mismo tiempo, con una personalidad muy diferente entre sí...aunque lo cierto es que sería imposible decantarme por una...el Parque Vigeland de Oslo, su Ópera, Palacio Real...las islas de Estocolmo y su centro histórico, los colores de Copenhague, la zona de Nyhavn...y todo ello envuelto en un tiempo primaveral que, ahora sí, me ha dejado disfrutar de estas ciudades en su máximo esplendor.

Ya en el Aeropuerto de Copenhague, embarcaría en el avión que en poco más de 3 horas me llevaría de vuelta a casa...eso sí, con una sola idea en la cabeza...hasta pronto Escandinavia!; )

 

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