Inverness y el Lago Ness: un paseo por los Highlands

Tras cuatro horas de viaje desde Edimburgo, llegaría a la ciudad de Inverness, capital de las Highlands escocesas.

El paisaje que podemos apreciar durante el camino, es bastante peculiar, pues podemos dividirlo en tres etapas. En la primera, de una hora de duración, abandonamos la ciudad de Edimburgo y pasamos por las inmediaciones de ciudades como Dundee o Perth, bordeando algunos tramos de costa, y apreciando un paisaje verde y muy llano.

A partir de la primera hora, el camino comienza a adentrarse en las Highlands, momento en el que uno tiene la sensación de estar en mitad de la nada, pues lo único que podemos apreciar es campo...kilómetros de campo salpicados por algún rebaño, en un paisaje muy montañoso donde ocasionalmente encontramos algunos lagos, que aportan algo más de encanto a un territorio tan peculiar.

Finalmente, a partir de la tercera hora de viaje, comenzamos a descender, volviendo así a encontrar pequeñas poblaciones, en lo que comienzan a ser las inmediaciones de Inverness.

Inverness, con 60.000 habitantes, es la ciudad más importante del norte del país, y un destino muy cómodo para cualquier persona que lo desee visitar. El único albergue que encontraría en la ciudad se situaba a unos 50 metros de la estación de autobuses, y en él me alojaría por unos 8 euros la noche. Inverness es una ciudad bastante cómoda, muy fácil de recorrer, y en la que en muy pocos metros podemos encontrar prácticamente de todo.

 

               

                                         En algún lugar camino de Inverness                            junto al Río Ness

 

La principal atracción de la ciudad es el Castillo, de tonos rojizos, que hoy día alberga los juzgados de la ciudad. El paseo a lo largo del Río Ness, que da nombre al famoso lago, junto con la calle principal de la ciudad, repleta de pequeñas tiendas, es muy agradable, y hacen de Inverness un lugar propicio para la relajación, pues en toda la ciudad se respira tranquilidad.

Una visita obligada que debemos hacer al viajar a Inverness, es al ya mencionado Lago Ness, que se encuentra aproximadamente a una hora en autobús desde la estación de la ciudad. Llegar a él es bastante fácil, pues varios autobuses al día hacen el trayecto entre Inverness y las diversas paradas que hay alrededor del lago. El precio rondaba las 3 - 4 libras, y a mediados de septiembre, no había para nada apreturas, por lo que en principio no es necesario reservar con demasiada antelación.

Pasear por las inmediaciones del lago es una experiencia que debemos vivir si viajamos a Escocia. El clima cambiante, la niebla, y la escasa masificación que, a pesar de lo turístico del lugar, presentan algunas zonas del lago, hacen que tranquilamente podamos pasear por él durante horas. Incluso los más atrevidos, pueden optar por darse un baño, aunque por experiencia propia, puede que la temperatura del agua no sea la más óptima.

 

                 

                                                        Castillo de Inverness                                Lago Ness al atardecer

 

Durante casi 3 días disfrutaría de la tranquilidad de Inverness, y de una sensación de cierto aislamiento que producen los lugares apartados y tan rodeados de naturaleza. Una de las opciones que manejaba a la hora de continuar mi viaje, era la de embarcarme rumbo a las Islas Orcadas, pero tras comprobar que el barco-stop no era una idea muy recomendable, únicamente tendría la opción de contratar algun crucero programado, lo cual rechazaría por su elevado precio, y mi limitado presupuesto.

De esta forma, planearía volver a atravesar las Highlands, esta vez en sentido opuesto, para, vía Edimburgo, visitar Glasgow, ciudad en la que tomaría mi vuelo de vuelta, ya que las ofertas que manejaba no contemplaban hacer la ruta Inverness - Glasgow de manera directa.

Por lo que, dicho y hecho, tras despedirme de mis compañeros de albergue, dar el (hasta ahora) último paseo por la ciudad de Inverness, y comprar una botella de ''Diet Coke'' para el camino, tomaría bajo una intensa lluvia el autobús que, 4 horas más tarde, me devolvería a la ciudad de Edimburgo, y desde la cual encararía mi próximo destino: Glasgow

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