Viena, un paseo por la capital de Austria

Tras cerca de 5 horas de autobús nocturno, amanecería en Viena, capital de Austria.

La parada de autobús que utilizaba la compañía Student Agency se situaba junto al Parque Prater, no muy lejos del centro, por lo que decidí caminar hasta él en busca de algún tipo de albergue para las próximas noches. Lo primero que me sorprendió de Viena fue la limpieza y seguridad de sus calles, junto al lujo de las tiendas del centro de la ciudad, y la monumentalidad de sus edificios.

Viena es una ciudad que te invita a pasear. Tras encontrar un albergue a buen precio en la zona sur del centro histórico, comencé a visitar una ciudad en la que se respira cultura, y en la que palacios y jardines hacen recordar que en tiempos no muy lejanos Viena fue capital de un gran Imperio.

Lo primero que visité sería el Palacio de Hofburg, actual residencia del Presidente de la República, y lugar en el que se encuentra el museo de Sisi y la Escuela Española de Equitación, aunque en ninguno de estos dos lugares entraría, pues las colas y los precios de las entradas harían que me conformara con el encanto del Palacio visto desde fuera.

El centro histórico de Viena, patrimonio de la UNESCO desde 2001, es sin duda el centro neurálgico de la ciudad. En él se encuentra la Catedral de San Esteban, de estilo gótico y uno de los símbolos de la ciudad. Cerca de ella, se encuentra la única casa de Mozart que todavía hoy se conserva en Viena, lugar bastante curioso, pues a pesar de ser algo pequeño, conserva utensilios que en su día utilizaría el compositor.

Pero si de símbolos de la ciudad se trata, que mejor que la Ópera de Viena, ubicada en el Ringstrasse, una de las calles de mayor importancia de la ciudad, dada la cantidad de museos y lugares de interés que en ella se encuentran. La Ópera de Viena, construída en 1869, es el lugar en el que se celebra el famoso Concierto de Año Nuevo, y es sin duda una de las óperas con más fama en todo el mundo. El ambiente a su alrededor es bastante pintoresco, pues abundan los actores vestidos de época, imitadores de Mozart, y músicos que se animan a recrear algunas de las obras clásicas más conocidas.

 

          

                                                   Museo de Historia Natural                                  Ópera de Viena

 

Otro de los puntos de interés de la ciudad es el ya nombrado Parque de Atracciones de Prater, especialmente durante los días soleados, pues es el lugar al que los vieneses de todas las edades van a pasear, disfrutar de la naturaleza, tomar algo, o montarse en alguna de las numerosas atracciones. La entrada al Parque es gratuito, y en él destaca el Riesenrad o Noria de Viena, una de las más altas y antiguas del mundo.

Aunque la entrada es algo cara (unos 12 euros) hay a pocos metros una noria de construcción reciente con prácticamente la misma altura que la anterior, y a un precio muy económico (3 euros), desde donde también se aprecia una bonita vista de la ciudad, y en la que podremos ahorrar algo de dinero.

Tras unas horas disfrutando del Prater, visité el Estadio del mismo nombre, situado en uno de los extremos del parque y en el que se estaba celebrando una especie de mitin político. Aunque mi nulo nivel de alemán no me permitiera entender a los políticos allí congregados, me alegré de asistir, pues al final del evento la organización invitó a los allí presentes a diversos aperitivos que me evitarían el comprar algo de comer en una de las ciudades más caras de Europa.

Uno de los mejores recuerdos que tengo de Viena son las amistades que allí pude hacer, pues en únicamente 3 días conocí a todo tipo de viajeros de diversos rincones del mundo. El primer día conocí a un grupo de sevillanos con los que disfrutaría de la noche vienesa, además de grupos de amigos venezolanos, colombianos y mejicanos con los que visitaría diversas zonas de la ciudad, cómo el Palacio de Schönbrunn, con uno de los mejores jardines de Europa, que harían que me sintiera de nuevo como en casa, pues ya empezaba a echar de menos el hablar español.

 

          

                                                  Caballos en Schönbrunn                      Palacio y Jardines de Schönbrunn

 

Viena es una ciudad grande, pero muy bien comunicada, gracias a su red de metro y a la amabilidad de los vieneses, que en ningún momento dudan en ayudar al viajero en apuros. Además, la capital austriaca está muy bien preparada para el turismo, y no nos será difícil encontrar alojamientos muy recomendables a precios razonables durante cualquier época del año.

Tras visitar la ribera del Danubio, y posteriormente despedirme de Viena y de mis nuevas amistades, me marcharía a una de las estaciones de autobuses de la ciudad para, en unas 3 horas, llegar al que sería mi próximo destino, una nueva capital europea que sin duda tendría mucho que ofrecerme. Próximo destino: Budapest.

 ©2017 Mis Rutas por el Mundo