Osaka, la capital del sur de Japón

Tras apenas 40 minutos de viaje desde Nara, por fin llegaría a Osaka, una ciudad que, con algo más de 2 millones y medio de habitantes, es el tercer núcleo urbano más importante de Japón, así como el centro político y económico de la región de Kansai, dada la importancia comercial de su puerto, uno de los más transitados del Pacífico.

Después de encontrar un albergue en el que pasar la noche por la zona de Shinsekai, comenzaría mi recorrido al día siguiente por Osaka desde su Estación Central, una de las más grandes y modernas en las que he estado. Al salir, la primera impresión es la de que nos encontramos en una gran ciudad ...rascacielos, edificios de oficinas, centros comerciales...si Kyoto es armonía, historia y tradición, Osaka transmite desenfado, consumismo, modernidad...

 

           

                                               Llegando en tren a Osaka                              Estación central de Osaka

 

A pocos metros de la Estación Central, en la zona norte de la ciudad, se ubica el destino de mi primera visita en Osaka, el Umeda Sky Building, un espectacular edificio de 173 metros y 40 pisos, formado por dos torres unidas en lo alto por un mirador al que, previo pago de 700 yen (unos 5€) es posible acceder para disfrutar de una panorámica de 360º de la ciudad.

Durante mi recorrido por Japón eran ya cuatro las torres o rascacielos a los que había subido para disfrutar de diferentes vistas, pero la panorámica de Osaka seguía sorprendiéndome y embaucándome como si se tratara de la primera...kilómetros y kilómetros de edificios se extendían frente a mí...así como la costa del Pacífico, los cargueros que entraban y salían del puerto, la desembocadura del río Yodo o la propia Kyoto, capaz de apreciarse a lo lejos en los días soleados.

 

           

                                                    Umeda Sky Building                              Osaka desde lo alto del mirador

 

Desde el mirador, volvería a tomar el metro en dirección a la estación de Tenma, en la que encontramos el peculiar mercado de Tenjinbashisuji, característico por encontrarse en la calle más larga de todo Japón...más de 2Km de tiendas de ropa, libros, souvenirs, restaurantes, y puestos de comida callejera en los que degustar alguna de las especialidades locales, como el okonomiyaki, una especie de tortilla hecha a base de harina, huevo y col con todo tipo de verduras, quesos, carne o marisco...un verdadero placer para los sentidos.

Tras mi pequeño almuerzo, continuaría mi recorrido visitando uno de los principales símbolos de la ciudad, el Castillo de Osaka. Construído por orden de Toyotomi Hiyedoshi en el año 1583, este Castillo es uno de los más bellos y visitados de todo Japón, e igualmente, uno de los que tiene más historia. Capaz de sobrevivir a guerras, revoluciones internas o desastres naturales, sería totalmente restaurado en el año 1997, y lo cierto es que su visita es una de las más interesantes que podemos realizar en la ciudad.

Por un precio de 600 yen (4€) podemos recorrer sus murallas, visitar los diferentes museos y ascender al mirador del 5º piso, desde el que obtendremos una panorámica muy recomendable tanto del Parque del Castillo como de la zona este del centro de la ciudad.

 

           

                                                     Castillo de Osaka                                     Calle comercial de Dotonbori

 

Llegado el atardecer, tomaría el metro en la estación de Morinomiya, próxima al Castillo, en dirección al barrio de Namba, el corazón de Osaka...repleto de tiendas de manga, electrónica, centros comerciales y todo tipo de restaurantes, Namba es el centro neurálgico de las compras, el entretenimiento y la vida nocturna de Osaka.

En él, podemos encontrar lugares como el Canal de Dotonbori, a lo largo del cual se extienden multitud de lugares de ocio, el famoso cartel luminoso del Glico Man, emblema de la ciudad, así como todo tipo de teatros, karaokes, discotecas...una zona muy recomendable, especialmente durante la noche.

Otra de las zonas más animadas de Osaka es la de Shinsekai, al sur de la ciudad, en especial los alrededores de la Torre Tsutenkaku. Construída en el año 1912, esta torre alcanza los 103 metros de altura, y a pesar de que fue derribada durante la II Guerra Mundial por el gobierno local (consideraban que podía orientar a los aviones americanos que bombardeaban la región) sería reconstruída en el año 1956, convirtiéndose de nuevo en uno de los puntos más emblemáticos de Osaka.

Se trata de una zona bastante pintoresca, repleta de luces de neón, tiendas con todo tipo de curiosidades, restaurantes en los que comer a buen precio...y a pesar de que en ocasiones no goza de muy buena fama, personalmente no percibí ningún tipo de inseguridad.

 

           

                                    Glico, uno de los símbolos de la ciudad               Torre Tsutenkaku, en Shinsekai

 

Según descubría Osaka me parecía una ciudad más y más fascinante...sin las dimensiones y espectacularidad de Tokyo, o la historia y tradición de Kyoto, Osaka tenía un ambiente, un carácter...mucho más alegre, ''canalla'', desenfadado...un lugar que en definitiva recomiendo visitar, al menos durante un par de días, para conocer un Japón diferente al que viviríamos en lugares mucho más turísticos.

Mi recorrido por el país del sol naciente llegaba a su fin, aunque antes de emprender el viaje de vuelta, me quedaba una aventura más por vivir...una excursión que volvería a trasladarme atrás en el tiempo y en la que aprendería algo más sobre la apasionante historia de Japón...próximo destino: Himeji!!

 

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