Belgrado, un recorrido por la capital del Sava

Tras algo más de 7 horas de viaje desde Sarajevo, por fin llegaríamos a Belgrado, la capital de Serbia. El trayecto sería bastante tranquilo y dejaría algunos paisajes para el recuerdo...las montañosas proximidades de Sarajevo, la zona circundante al río Drina, frontera natural entre ambos países, o las verdes llanuras serbias, en las que el sol y el calor propios del verano comenzaban a hacer acto de presencia.

Al igual que Bosnia, Serbia es un país que siempre había querido conocer. Recuerdo como de pequeño, al adquirir mapas de Europa, comprobaba que cada poco tiempo su territorio cambiaba y adoptaba diversos nombres...primero Yugoslavia, después una Yugoslavia más pequeña, después Serbia y Montenegro, después sólo Serbia, y más recientemente Serbia sin la región sureña de Kosovo, que declararía unilateralmente su independencia a principios de 2008...todo esto me llamaba enormemente la atención, haciendo que me preguntara qué pasaría allí....por qué sucedía todo esto..y ahora, por fin, tenía la oportunidad de desde dentro, conociendo a su gente y viviendo su cultura, tratar de encontrar algunas respuestas.

 

             

                                                   Indicaciones en cirílico                                       Calle Knez Mihailova

 

Bañada por los ríos Sava y Danubio, Belgrado es con algo más de 1.200.000 habitantes la capital de Serbia, así como la ciudad más poblada de los Balcanes. Su nombre vendría a significar ''Ciudad Blanca'', y está considerada como una de las más antiguas de toda Europa, aunque si algo la ha caracterizado en los últimos siglos ha sido su estatus de capital...primero del Principado de Serbia, posteriormente de su Reino, y sucesivamente de las distintas manifestaciones de Yugoslavia, Serbia y Montenegro, y actual República de Serbia.

Al llegar a mediodía a la ciudad, el calor era agobiante...tras un inicio de viaje algo lluvioso y con temperaturas moderadas, aquellos más de 30º de Belgrado parecían dar oficialmente la bienvenida al verano. Los alrededores de la estación estaban repletos de gente, y multitud de taxistas se acercaban a los pasajeros que acabábamos de llegar ofreciendo sus servicios. En aquel momento, di gracias de llevar en el móvil la foto de un mapa de la ciudad...y comencé a orientarme. Media hora después, y tras subir una pronunciada cuesta, por fin me encontraría en la parte alta de Belgrado...en el centro de la ciudad.

En esta ocasión, me alojaría en un apartamento que había reservado por internet...dado lo caros que pueden ser los hoteles en comparación al nivel de vida del país, es frecuente que particulares alquilen su propia casa por días a extranjeros a un precio intermedio entre lo que pagaríamos por un hotel y lo que realmente cuesta un alquiler allí, resultando un buen negocio para ambas partes. Lo cierto es que por menos de 14€ al día iba a disfrutar de mi propio apartamento con salón, baño y cocina en el centro de la ciudad! mi estancia en Belgrado no podía empezar mejor!

 

             

                                     Edificios gubernamentales de Belgrado                 Catedral ortodoxa de San Sava

 

El primer lugar al que me dirigí fue a la Plaza de la República, en pleno corazón de la ciudad, y en la que podemos encontrar edificios como el Teatro Nacional, el Museo Nacional o la Estatua del Príncipe Mihailo III. Muy cerca de allí parte la calle peatonal Knez Mihailova, repleta de cafeterías, heladerías, tiendas de ropa, restaurantes...constituyendo en definitiva la zona comercial y de ocio más importante del centro de Belgrado.

Tras pasear por esta zona, comenzaría mi camino en dirección sur hacia el que probablemente sea el símbolo de la ciudad, la Catedral ortodoxa de San Sava. Desde la Plaza de la República, tan sólo hay que caminar recto a través de las calles Terazije y Kralba Milana..de hecho, al poco tiempo de comenzar nuestro recorrido apreciaremos su enorme cúpula de color verde, por lo que nos será muy fácil orientarnos. Durante este trayecto, de una media hora de duración, caminaremos junto a multitud de edifios representativos y gubernamentales de Belgrado, como el Palacio Presidencial, la Asamblea de la Ciudad, el Ministerio de Economía, la Cámara de Comercio o el célebre Hotel Moscú,

Una vez junto a la Catedral, apreciaremos la grandeza de la considerada como iglesia ortodoxa más grande de Europa...de estilo serbo-bizantino, la construcción de esta Catedral comenzaría en el año 1935, y al igual que sucede en la Sagrada Familia de Barcelona, su levantamiento todavía no ha finalizado, siendo este financiado únicamente mediante donaciones. Lo cierto es que es uno de los templos que más me ha impresionado...puede que su interior, cuya entrada es gratuíta, ''decepcione'' un poco, pues como quien dice está a ''medio construír'', pero su fachada de marmol blanco, granito, y su cúpula de 82 metros de altura ciertamente impresionan....

 

             

                                           Vistas del interior de la Catedral                     Confluencias ríos Sava y Danubio

 

Al día siguiente, con un tiempo mucho más fresco, volvería a dirigirme a la calle Knez Mihailova, esta vez para llegar a otra de las principales atracciones de la ciudad, la Fortaleza de Kalemegdan. Se trata de un recinto amurallado, repleto de parques y zonas verdes, en el que además de encontrarnos monumentos y lugares históricos, como el Mausoleo de los Héroes, en el que descansan los restos de diversos personajes de gran relevancia en la historia del país, podemos disfrutar de algunas de las mejores vistas de la ciudad.

Dada su localización, en una zona elevada y junto al río Sava, resulta el lugar perfecto para ver la confluencia de este con el Danubio, además de una panorámica conjunta de la ciudad antigua con la ciudad nueva, ubicada al otro lado del río.

Tras pasear por la fortaleza durante un par de horas, una lluvia intensa, similar a la que había encontrado en Zagreb días atrás, haría acto de presencia. Aquella tormenta no me abandonaría durante el resto de mi estancia en Belgrado, por lo que tendría que acostumbrarme a disfrutar de la capital serbia bajo el agua.

Uno de los lugares que tenía gran interés en visitar era el Antiguo Ministerio de Defensa, edificio bombardeado por la OTAN a finales de los años 90, que a pesar de sus enormes desperfectos, sigue todavía en pie. Dado que es un lugar que no suele aparecer en guías o mapas turísticos, me costó algo encontrarlo, pero una vez conociendo el camino su acceso resulta bastante sencillo, pues se encuentra en una zona céntrica de la ciudad. Para llegar, lo mejor es dirigirnos a la estación de tren, y desde allí caminar a través de la calle Nemanjina hasta el cruce con la calle Kneza Milosa. Una vez allí, la sensación es impactante...realmente parece que nos encontremos en una zona de guerra, pues a pesar de que han pasado más de 15 años de aquel bombardeo, todo sigue tal cual...ventanas rotas, paredes destruídas, escombros..un ejemplo de que muchas veces, una imagen vale más que mil palabras.

 

             

                                     Interior de la Fortaleza de Kalemegdan                    Antiguo Ministerio de Defensa

 

El resto de mi estancia en Belgrado sería bastante tranquila...a pesar de las lluvias de aquellos días, se trata de una buena ciudad para pasear, y dado que el centro histórico se concentra en un par de barrios, las distancias entre puntos de interés no suelen superar los 15-20 minutos a pie. Una de las cosas que me llamó la atención de Belgrado fue el poco turismo que encontré...apenas vería extranjeros durante aquellos días, y la mayor parte de visitantes en iglesias, parques o monumentos eran serbios procedentes de ciudades como Subotica o Novi Sad.

Realmente puede que Belgrado no sea una ciudad turística al uso, pero la cantidad de jóvenes, la amabilidad de la gente, los parques, museos, lugares con historia, y en definitiva, esa ''erótica'' de los destinos atípicos o poco frecuentados, hacía que fuera una ciudad en la que me sentía bastante cómodo.

Tras despedirme de Belgrado, y devolverle a mi anfitrión las llaves de su piso, caminaría cuesta abajo en dirección a la estación de autobuses, con la mente puesta en el que sería mi próximo destino...Macedonia...próxima parada, Skopje!!

 

 ©2017 Mis Rutas por el Mundo