Ljubljana: 3 días en la capital de Eslovenia

Tras algo más de una hora de viaje en autobús desde Trieste, por fin llegaría a Ljubljana, capital de Eslovenia.

Bañada por el río Ljublanica, y con algo más de 250.000 habitantes, la ciudad resulta una mezcla de influencias italiana, austriaca y balcánica, lo cual puede apreciarse no sólo en el arte, sino también en la arquitectura, la gastronomía o el carácter de la gente.

Desde mi primera visita a Eslovenia, en el verano de 2010, siempre he considerado este país como uno de mis favoritos, en especial por su capital...no es una ciudad grande, por lo que las distancias son siempre abordables a pie, pero tampoco es una ciudad pequeña, por lo que a nivel cultural, comercial o de ocio siempre encontraremos algo que hacer...además tiene una ubicación privilegiada, pues se encuentra a menos de una hora en coche tanto de los Alpes como del mar Adriático, y ciudades como Venecia, Budapest, Zagreb o la misma Trieste quedan ''a tiro de piedra'' para hacer escapadas tanto de un día como de fin de semana.

Por otro lado se trata de una ciudad muy segura, limpia, tranquila, con una importante oferta cultural, precios asequibles y moderadamente turística, es decir...hay extranjeros, pero sin los agobios propios de otros destinos mucho más ''comercializados'', y en la que el carácter de sus habitantes os hará sentir como en casa...siempre he pensado que los eslovenos son centroeuropeos de día ( calmados, educados, cultos, la mayoría habla varios idiomas..) y ''mediterráneos'' de noche, pues en pocas ciudades del tamaño de Ljubljana he encontrado una vida nocturna tan recomendable. Personalmente es un destino en el que siempre me he encontrado muy cómodo y al que me alegraba mucho volver.

 

         

                                             Estación de trenes de Ljubljana                           Puente de los Dragones

 

La estación de trenes y autobuses, situadas una junto a la otra (algo habitual en los Balcanes), se encuentran al norte de la ciudad. Tras caminar unos 10 minutos en dirección sur me encontraría de frente con el célebre Puente de los Dragones, uno de los puntos más fotografiados del centro de Ljubljana. Según cuenta la leyenda, el héroe mitológico Jasón, junto a los argonautas, matarían en esta zona al dragón que tenía apresada a una virgen, salvándole la vida y dando pues origen a la ciudad. Sea o no cierta la leyenda, hoy en día es considerado como uno de los puentes de Art Nouveau mejor conservados del mundo, así como uno de los símbolos de la ciudad, por lo que su visita, así como la fotografía junto a uno de los dragones, resultan imprescindibles.

Muy cerca de allí encontraría un hostal por el que pagaría unos 15€ la noche, en habitación privada y con desayuno incluído. Se trataba de un colegio que, en los meses de verano, parecía haber cedido sus instalaciones para que funcionaran como albergue de juventud, y lo cierto es que el ambiente era bastante bueno, mucha gente joven, limpio, con conexión a internet, información turística...y lo más importante, a 5 minutos caminando del centro de la ciudad.

Tras dejar la mochila y descansar un par de horas, continuaría mi recorrido por la ciudad hasta llegar a su centro neurálgico, la Plaza Prešeren, dedicada al poeta esloveno France Prešeren, uno de los principales representantes de la Escuela Romántica en el país. Este es sin duda uno de los puntos más bonitos, animados e interesantes de la ciudad, en el que podemos visitar el célebre Triple Puente, construído en el año 1842 y que conecta el barrio medieval con la zona más comercial de la ciudad o la Iglesia Franciscana de la Anunciación, de estilo barroco y construída en el año 1669.

 

         

                                              Panorámica del Río Ljublanica               Iglesia Franciscana de la Anunciación

 

Al otro lado del río, ya en la zona medieval, nos encontramos a escasos metros con otra de las plazas más importantes de la ciudad, la Plaza Municipal, en la que encontraremos el Ayuntamiento de Ljubljana, contruído a principios del siglo XVIII o la Fuente de Robba, el monumento barroco más famoso de la ciudad. Esta fuente está constituída por un obelisco de unos 10 metros de altura rodeado por tres figuras masculinas, cada una con un cántaro y un delfín a sus pies en representación de los tres ríos del país, el Sava, el Krka y el Ljubljanica, lo que hace que la fuente sea igualmente conocida como la de ''los tres ríos eslovenos''.

Desde esta plaza, podemos reconocer tanto la cúpula verde como los campanarios del templo más significativo de la ciudad, la Catedral de San Nicolás, dedicada al patrón de los marineros. Originalmente, en esta zona se encontraba un templo de estilo románico que tras un fuerte incendio, a mediados del siglo XIV, sería reconvertido a estilo gótico. Posteriormente, ya en el siglo XVIII se construiría la catedral actual, de estilo barroco. No se trata de una catedral espectacular, de grandes dimensiones o que impresione a primera vista, pero sí de un lugar muy agradable, bien cuidado, y en el que merece la pena tomar un respiro durante nuestro recorrido por la ciudad.

Continuando con nuestro paseo a través de la calle Ciril Metodov, llegamos a la Plaza Vodnik, construída en 1895, en la que además de un centro de información turística, encontraremos el Mercado Principal de la ciudad. Además de los templos, siempre he considerado que los mercados son un punto a visitar sí o sí durante nuestro recorrido por cualquier destino, pues además de punto de reunión, son el lugar perfecto para percatarse de la ''personalidad'' de una sociedad, y al mismo tiempo disfrutar de sus productos, colores, sabores, olores...además el mercado de la Plaza Vodnik se encuentra en pleno corazón de la ciudad, por lo que desplazarnos a él, o incluso comprar a buen precio algunos de sus productos no nos supondrán ningún inconveniente.

 

           

                                                   Plaza del Ayuntamiento                                 Catedral de San Nicolás

 

Otra de las visitas imprescindibles es la del Castillo de Ljubljana, que realizaría durante mi segundo día de estancia en la ciudad. Este castillo de la época medieval sería construído en el siglo IX, y actualmente, además de ser uno de los símbolos de Ljubljana, es probablemente su principal atracción turística. Se encuentra en lo alto de una colina situada en el centro de la ciudad, por lo que el acceso a pie desde el casco antiguo no presenta ningún problema...hay varios caminos señalizados, y a pesar de las ligeras cuestas, no emplearemos más de 15 - 20 minutos en ascender a él. Una vez en el Castillo (de entrada gratuíta, como la mayoría de atracciones de Ljubljana) disfrutaremos de unas panorámicas excepcionales, además de hacer un recorrido por gran parte de la historia medieval de la ciudad.

No se trata de un complejo excesivamente grande, pero tiene de todo...museos, una capilla dedicada a San Jorge, varias torres, salas de armas, calabozos, tiendas y hasta una terraza en la que tomar algo y donde suelen organizarse conciertos o diferentes eventos culturales. Sin duda se trata de una visita muy recomendable.
Pero para salir y dar una vuelta por la noche, no hay sitio como Metelkova. Hablar de esta zona de Ljubljana es hacerlo de un lugar único en Europa. Se trata de un antiguo complejo militar, perteneciente al Ejército Popular de Yugoslavia, que desde principios de los años 90 ha sido destinado a actividades culturales, artísticas, y sociales muy relacionadas con las culturas alternativas y ''underground''. Practicamente a diario se realizan conciertos con música en directo, fiestas, exposiciones...y es habitual encontrar a diversos artistas produciendo y vendiendo allí mismo sus obras. Si tuviera que usar una palabra para describir esta zona sería original...la arquitectura y disposición de sus edificios, los elementos decorativos...si bien es cierto que durante el día está algo ''apagado'', las 365 noches del año encontraréis un ambiente excpecional, en el que a buen seguro lo pasaréis bien. Una visita muy recomendable.

 

         

                                  Panorámica de Ljubljana, desde el Castiilo          Metelkova, barrio más alternativo 

 

Los días en Ljubljana transcurrían al ritmo de la ciudad, con tranquilidad...la escasa distancia entre los principales lugares de interés daba lugar a visitarlos varias veces, sin prisa y disfrutando de los pequeños detalles....el pequeño comercio, la gastronomía...incluso el tiempo acompañaba a que aquellos días resultaran de lo más agradables.

Tras visitar cada rincón de la ciudad, recordar y sobre todo, revivir buenas experiencias, partiría hacia la estación de tren en dirección a la 2º ciudad del país...un destino que no pude visitar durante mi primer viaje a Eslovenia y que intuía se trataba de un lugar agradable, poco turístico, pero con un encanto muy especial...próximo destino: Maribor.

 

 ©2017 Mis Rutas por el Mundo