Maribor, la segunda ciudad de Eslovenia

El recorrido desde Ljubljana a Maribor duraría algo menos de 2 horas. Desde la estación central de Ljubljana (tanto de trenes como autobuses) parten varios buses a diario que realizan este recorrido, al igual que los trenes, por lo que nunca resulta complicado encontrar plazas disponibles ni es necesario reservar el billete con antelación. El precio del billete de autobús (viaje de ida) es de 11€ y el de tren, 14€.

Eslovenia es por lo general un país muy verde...a lo largo del recorrido apenas abandonamos zonas de prados, bosques, montañas...que formaban un paisaje muy agradable. Durante trayecto, el autobús pasaría por las inmediaciones de localidades como Domzale, Trnjava,  Zajasovnik, Celje o Slovenska Bistrica, poblaciones muy pequeñas teniendo en cuenta que, de los 2 millones de habitantes que tiene Eslovenia, la mayoría se encuentra en las inmediaciones de Ljubljana, la capital, o de Maribor....a modo de ejemplo Celje, la considerada como tercera ciudad del país, apenas cuenta con 48.000 habitantes. Algo antes del mediodía, el autobús se detendría en la estación central de Maribor.

 

           

                                                  Ayuntamiento de la ciudad                                         Plaza Glavni

 

Geográficamente, Maribor se encuentre en el noreste de Eslovenia, a escasos kilómetros de la frontera austriaca y a menos de una hora de viaje de las fronteras croata y húngara. La primera sensación que me transmitió Maribor fue tranquilidad...es cierto que no se trata de una ciudad de gran tamaño, pero al estar en pleno verano, en la segunda ciudad del país, y con una población cercana a los 100.000 habitantes, me sorprendió que apenas se viera ''un alma'' por la calle.

La historia de Maribor, como la de casi todas las ciudades balcánicas, ha sido muy convulsa. Fundada en el siglo XII, pronto se convertiría en la ciudad más importante de la Baja Estiria, una de las cinco regiones históricas de Eslovenia. Tras formar parte del Imperio austrohúngaro, la ciudad adquirió una gran influencia germánica, algo que todavía puede apreciarse en su arquitectura, gastronomía...llegando a tener hasta un 80% de población germanoparlante. Posteriormente a la disolución del Imperio, Maribor se anexionaría al Reino de serbios, croatas y eslovenos, que a partir del año 1929 sería conocido como Yugoslavia..sin embargo, durante la 2º Guerra Mundial, Hitler anexionaría la ciudad a la Alemania Nazi, convirtiéndola en un importante centro militar e industrial. Tras la guerra, Maribor volvería a formar parte de Yugoslavia, y tras la desintegración de esta en 1991, de la actual Eslovenia.

Tras abandonar la estación de autobuses, ubicada al este, comenzaría a caminar en dirección al centro histórico de Maribor a través de la calle Partizanska Cesta, una de las más importantes de la ciudad. Justo antes de salir de la estación había fotografiado un mapa de la ciudad que allí se encontraba, pero tras 5 minutos de paseo me daría cuenta que no sería necesario, pues las distancias eran cortas y resultaba muy fácil ubicarse..en sólo 10 minutos de paseo ya me encontraba en la Plaza Glavni, frente al Ayuntamiento de la ciudad.

 

           

                                           Puente de Tito, sobre el río Drava                Plaza Grajski, en el centro histórico

 

El Ayuntamiento de Maribor es uno de los edificios más representativos de la ciudad...de estilo renacentista, fue construído en el año 1515 y remodelado en 1565. A pesar de que a mediados del siglo XIX volvería a ser reformado en estilo clásico, sería nuevamente reconstruído para recobrar su estilo original. A pocos metros de él se encuentra la Columna de la Peste, con la Virgen María rodeada de media docena de santos, en conmemoración de la enfermedad que asoló la ciudad a finales del siglo XVII.

Se trataba de una plaza bastante agradable...siguiendo con la tónica habitual de la ciudad, apenas se veía a paseantes por ella, pero en sus inmediaciones abundaban restaurantes de comida local, cafeterías y lugares de ocio. Dado que a esas horas comenzaría a llover, entraría en uno de estos restaurantes de comida eslovena, muy bien cuidado por dentro, en el que por 5 euros disfrutaría de una ensalada, una cerveza y un plato de pasta. En general, la gastronomía eslovena es una mezcla de sabores italianos (todo tipo de pastas..) germánicos (carnes asadas, patatas..) y propiamente balcánicos, con platos como el mlinci, el zganci, el burek, todo tipo de sopas...lo cierto es que es una zona en la que se come bastante bien, variado y a precios muy competitivos.

Tras mi parada gastronómica, continuaría mi camino a través del centro histórico de la ciudad, con casas bajas de diversos colores y repleto de pequeño comercio, hasta llegar al río Drava, donde nos encontramos con el Puente de Tito, construído en 1913. Con su particular tono rojizo, se trata de otro de los símbolos de la ciudad y desde el que sobre todo se pueden apreciar algunas de las mejores vistas de Maribor.

 

           

                                               Catedral de San Juan Bautista               Calles del centro histórico de Maribor

 

Después de caminar una media hora a lo largo del río, volvería al centro para detenerme en el templo más importante de toda la ciudad, la Catedral de San Juan Bautista. Construída a mediados del siglo XII en estilo románico, sería posteriormente reconstruída a estilo gótico, y tras la Catedral de San Nicolás en Ljubljana, está considerada como el segundo templo más importante del país. En cierta forma, ambos templos guardan algunas similitudes...el tamaño, los tonos pastel, las cúpulas de color verde..y al igual que sucede en la Catedral de San Nicolás, la visita a su interior resulta muy agradable.

Otro de los centros neurálgicos de Maribor es la cercana Plaza Grajski, en la que podemos encontrar el Castillo de Maribor, construído en el siglo XV y sede del Museo Regional o la Columna de San Florián. Si en la Plaza del Ayuntamiento abundaban los restaurantes, en esta lo hacían las heladerías, y aunque el tiempo no terminaba de acompañar, fue imposible no caer en la tentación...además, aunque hacía algo de frío ya había dejado de llover, por lo que era posible disfrutar del ambiente al aire libre en alguna de sus terrazas.

Comenzando ya el camino de vuelta hacia la estación, pasaría por las inmediaciones de la Iglesia Franciscana de Maribor, de estilo muy diferente al de la Catedral, en el que destacaban sus ladrillos de colores rojizos en contraste con los tejados verdes. Muy cerca de allí se encuentra la oficina de información turística, en la que además de información sobre la propia ciudad, podéis organizar diversas actividades, ya sea alquiler de bicicletas, tours por Maribor, visitas a los alrededores..

 

           

                                              Iglesia Franciscana de Maribor                      Estación de trenes de la ciudad

 

Tras llegar a la estación de autobuses y comprobar los horarios, me daría cuenta de que no existían autobuses que por la tarde hicieran el trayecto Maribor - Ljubljana, pues todas las conexiones se realizaban durante la mañana. De esta forma, caminaría los 100 metros que separan esta estación y la de trenes y compraría, por unos 14€ (algo más caro que el autobús) el billete del tren que en poco más de media hora saldría hacia la capital.

Estaba bastante satisfecho con mi visita a Maribor...sin ser un lugar espectacular, creo que es una visita que ayuda a conocer la ''verdadera'' Eslovenia, más allá de Ljubljana o de los destinos turísticos de la costa. Además, se trata de una ciudad calmada, bien cuidada, de un tamaño accesible para recorrerla a pie en apenas un día y repleta de pequeño comercio...una de esas ciudades que gusta visitar.

De esta forma, tomaría mi tren hacia Ljubljana dando por casi finalizada mi estancia en el país, pues al día siguiente volvería a preparar la mochile para dirigirme a la estación y tomar, esta vez, un tren en dirección sur...próximo destino: Zagreb!!

 

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