Zagreb, un día en la capital de Croacia

El viaje en tren desde Ljubljana a Zagreb duraría en torno a 2 horas. Las conexiones entre ambas ciudades son bastante frecuentes, y el precio del billete suele rondar los 12€ para un trayecto de ida. Recuerdo la última vez que realicé este mismo viaje en tren...era el año 2010 y Croacia no estaba en la Unión Europea...por aquel entonces, el tiempo que el tren se detenía en la frontera era prácticamente el mismo que el que utilizaba para realizar el resto del trayecto, y varios policias, con cara de pocos amigos, subían armados al tren y realizaban un estricto control de pasaportes...incluso los equipajes podían ser minuciosamente revisados, y preguntas cómo ''por qué viajas al país'', o ''llevas tabaco, drogas o armas'' eran de lo más frecuentes.

Sin embargo, en esta ocasión, una chica de la policía fronteriza, de lo más amable, sería la que realizaría un chequeo que no duraría más de media hora...sin sellos en el pasaporte, preguntas suspicaces o pérdidas de tiempo innecesarias, llegaríamos a la estación central de Zagreb en torno a las 2 de la tarde.

 

             

                                             Estación de trenes de Zagreb                                Parque Kralja Tomislava

 

Zagreb es, con algo más de 800.000 habitantes, la capital y ciudad más importante de Croacia. En general, el país puede ser considerado como el más turístico de la zona balcánica, sin embargo la mayoría de sus visitantes acuden a las playas de las principales ciudades del Adriático, como Dubrovnik, Zadar o Split, dejando a Zagreb en un segundo plano. No obstante, la ciudad es el centro económico, científico y cultural de toda Croacia, y sus numerosos parques, museos, galerías de arte y un cuidado centro histórico, muy monumental, hacen de este un destino atractivo para el viajero.

Mi plan era estar en Zagreb apenas un día, puesto que el tren desde Ljubljana había llegado a la ciudad sobre el mediodía, y por la noche, en torno a las 23:00, había comprado por internet un billete de autobús hacia Bosnia, mi próximo destino. Es posible que visitar Zagreb con calma emplee de 2 a 3 días, pero dado que ya conocía la ciudad, y el buen precio al que había encontrado el billete para esta fecha, opté por dedicarle las horas justas para dar una vuelta por su centro histórico y recordar el viaje que allí había realizado cuatro años atrás.

Una de las cosas que más me gusta de Zagreb es la ubicación de su estación central, en pleno centro de la ciudad...al salir, nos encontramos de frente con la estatua de Kralja Tomislava, el primer rey del país, así como con el extenso parque del mismo nombre. El tiempo amenazaba con lluvias, pues a pesar de que el cielo estaba parcialmente soleado, se oían a lo lejos los truenos que avecinaban una tormenta de verano. De esta forma, continuaría mi camino a través del parque, visitando el Pabellón de Arte de Zagreb, ubicado al final del mismo. Se trata de un peculiar edificio prefabricado de hierro, con colores pastel, que sería el pabellón de Croacia durante la EXPO de 1896, celebrada en Budapest. Tras esto, caminaría en dirección norte, para llegar en apenas 10 minutos a la plaza Ban Jelacic, el centro neurálgico de la ciudad.

 

             

                                               Pabellón de Arte de Zagreb                        Edificio gubernamental del centro

 

Al igual que la Plaza Mayor en Madrid o Trafalgar Square en Londres, la Plaza Ban Jelacic no es sólo el centro de la ciudad de Zagreb, sino el lugar desde el que parten la mayoría de calles principales y el punto de unión entre el centro histórico y la zona más moderna de la ciudad. Su nombre se debe al Ban (título nobiliario) Josip Jelacic, un importante general del Imperio austriaco considerado un héroe nacional en todo el país. El lugar produce opiniones para todos los gustos...para algunos es ''fría'', algo descuidada..pero lo cierto es que un lugar simbólico, muy característico y personalmente, encuentro que tiene un ''sabor'' muy especial...los tranvías de color azul, edificios clásicos mezclados con otros de la época comunista, centros comerciales junto a tiendas más artesanales..en cierta forma podemos encontrar en ella una representación del pasado y el futuro del país.

Tras pasear por la plaza y emprender el camino hacia la cercana Catedral, cuyas torres podían vislumbrarse a escasos metros, la tormenta que amenazaba desde hacía un par de horas haría finalmente acto de presencia...en menos de 5 minutos, comenzaría a llover torrencialmente, y la mayor parte de transeúntes desaparecería haciendo de Zagreb una ciudad fantasma...en ese momento, me dirigí hacia una de las calles aledañas para, en uno de los bares que allí se encontraban, tomar una Karlovacko, una de las cervezas nacionales.

Media hora más tarde, la lluvia amainaría, por lo que, dado que en pocas horas debía abandonar la ciudad, continué, paraguas en mano, mi recorrido hacia la Catedral de Zagreb, dedicada a la Asunción de María, San Esteban y San Ledislao de Hungría. Se trata del templo más importante de la ciudad, de estilo neogótico y construído en el siglo XIII. Además de su ornamentada entrada principal, en ella destacan sus dos torres, uno de los símbolos de Zagreb, aunque lamentablemente, al igual que sucediera durante mi primera visita 4 años atrás, una de las torres estaba en obras, por lo que no pude disfrutar del templo en todo su esplendor.

 

             

                                                       Plaza Ban Jelacic                                  Catedral de Zagreb, del siglo XIII

 

Muy cerca de la Catedral se encuentra el Mercado de Dolac, otro de los lugares a visitar en la capital croata. Se trata del mercado central de Zagreb, en el que al igual que en el de la Plaza Vodnik, en Ljubljana, es posible encontrar todo tipo de productos..frutas, vegetales, flores, embutidos..además tiene un ambiente muy ''añejo''...muchas de las básculas que en él se utilizan siguen siendo de principios del siglo pasado, y el ambiente, la ubicación...parecen a veces retrotraerte décadas atrás. Dada la hora, a media tarde, y sobre todo a la lluvia, la mayoría de puestos del mercado ya se encontraban cerrados, por lo que os recomiendo visitarlo por las mañanas, cuando se encuentra en su máximo apogeo.

Pronto comenzaría a anochecer, y con ello, llegaría la hora de cenar...tras entrar en una confitería próxima al mercado y por el equivalente a algo más de un euro tomar un generoso trozo de pizza, pasearía a lo largo de las calles Radiceva e Ivana Tkalcica, dos de las más importantes del centro histórico de la ciudad. Es una zona repleta de pequeño comercio, cafeterías, restaurantes...una de las partes más turísticas y animadas de la ciudad.

 

           

                                                        Mercado de Dolac                                  Centro histórico de Zagreb

 

Justo al terminar de cenar, volvería a llover intensamente..en ese momento, dado el horario, tenía que comenzar mi camino de vuelta hacia la estación central de Zagreb, pero esta vez el paraguas no serviría de nada...la tormenta era enorme, y el viento hacía que el agua te calara de forma lateral, aunque sinceramente, no me importaba....la sensación de libertad era enorme, y la emoción de no sólo haber vuelto a una ciudad que tiempo atrás me había gustado, sino la de estar a pocas horas de visitar Bosnia, un nuevo país que a priori tenía tanto que ofrecer, hacían que la lluvia fuera un detalle insignificante.

Tras llegar a la estación central, caminar unos 20 minutos más hasta la estación de autobuses y cambiarme la camiseta empapada, tomaría un autobús nocturno hacia mi próximo destino, al que llegaría a primera hora de la mañana siguiente...próxima estación...Sarajevo!!