Cardiff, Birmingham y Manchester

El viaje en autobús desde Londres a Cardiff duraría cerca de 4 horas. Aquel viaje había sido un chollo..pues adquiriría mi billete por sólo 1 libra gracias a una oferta de la compañía Megabus, con la que viajaría a lo largo de prácticamente todo mi viaje por el Reino Unido.

Durante mi estancia en Londres había visto gente de todos los rincones del mundo...americanos, australianos, orientales, indios, gente que provenía de las colonias británicas..sin embargo en aquel viaje sólo distinguí galeses. Tras una parada en Bristol, llegaríamos a una parada de autobús ubicada frente al ayuntamiento de la ciudad y a pocos metros de High Street, la calle principal..se trataba del final del trayecto.

Cardiff es la capital de Gales, uno de los 4 países integrantes del Reino Unido (junto a Inglaterra, Escocia e Irlanda del norte) así como el principal centro económico, cultural e industrial de la zona. Cuenta con una población cercana a los 300.000 habitantes, y dada su ubicación geográfica, cercana a los campos de carbón de los valles aledaños, posee uno de los puertos de carbón más importantes a nivel mundial.

Sin embargo, Cardiff no me dió sensación de gran ciudad, parecía un pueblo grande..el tráfico no era denso, muchas de sus calles eran peatonales, y aun en horario laboral, se respiraba un ambiente de cierta calma, todo lo contrario a lo que había vivido días en Londres.

 

           

                                                High Street, centro de Cardiff                         Ayuntamiento de la ciudad

 

Desde la parada de autobús caminaría a lo largo de High Street hasta Mery St, donde se encontraba mi albergue, por el que pagaría £11 en una habitación compartida de 12 personas, precio inmejorable dada mi ubicación, en pleno centro de la ciudad, y las comodidades del albergue...además, de las 12 plazas de mi habitación tan sólo había ocupadas 2, por lo que tendría una estancia bastante tranquila.

Lo primero que visitaría en Cardiff sería su famoso Castillo, uno de los símbolos del país. Se encuentra al comienzo de High Street, en el centro histórico, por lo que ya había visto sus alrededores cuando caminaba desde la parada de autobús. Sería construído en el año 1091 por los normandos, en el mismo emplazamiento en el que se encontraba un antiguo fortín romano, y a lo largo de los siglos ha sido testigo de guerras, batallas y tramas propias de novelas medievales. Actualmente es la atracción turística más importante de la ciudad, y como tal, recibe a diario centenares de visitantes, aunque en ningún caso llega a resultar agobiante. Lo único malo, el precio de su entrada, ya que para poder visitarlo es necesario pagar 12£, algo caro, pero que en caso de disponer de tiempo suficiente, merece la pena.

Otra de las atracciones más conocidas de Cardiff es el Millenium Stadium, un impresionante recinto deportivo con capacidad para 72.500 espectadores, y que actualmente ees la sede de las selecciones galesas de fútbol y rugby, los dos deportes nacionales. Normalmente los grandes estadios suelen ubicarse a las afueras de las ciudades, sin embargo el Millenium se encuentra en pleno centro, por lo que fácilmente podemos llegar a él desde la zona del Castillo en un paseo de no más de 10 minutos. Por 9,5£, es posible realizar una visita guiada alrededor del estadio, entrar en los vestuarios, museo o sala de prensa.

Algo que descubriría durante mi primer día de estancia en la ciudad, es la gran oferta comercial de Cardiff..a pesar de no ser excesivamente grande, el centro está repleto de galerías y centros comerciales, además del pequeño comercio más tradicional..en definitiva se trataba de una ciudad con energía, vitalidad, algo que sumado a un tiempo magnífico, como el de aquellos días, creaba una atmósfera muy agradable.

 

           

                                                Entrada al Castillo de Cardiff                          Millenium Stadium, Cardiff  

 

Tras mi primera noche en Cardiff, madrugaría bastante para disfrutar al máximo de la ciudad, pues la abandonaría a media tarde..no obstante, mi sensación era la de que ya había recorrido gran parte de la misma pie, a excepción de la zona del muelle y el norte del centro histórico, al que me dirigí tras desayunar otro sandwich de los supermercados Tesco, que al igual que en Londres, parecían ofrecer los precios más competitivos.

Uno de los puntos más agradables de la zona, y probablemente, de todo Cardiff, es el Cathays Park, una extensión repleta de parques y jardines rodeada de edificios de estilo eduardiano, como el Ayuntamiento, el Museo Nacional o la Universidad, que representan buena parte de la oferta cultural de la ciudad. Precisamente por eso, por la cercanía de la universidad, había mucha gente joven, además de familias o grupos de amigos, que aprovechaban el césped para hacer un picnic o realizar actividades deportivas. No era una zona excesivamente grande, pero dedicaría más de 2 horas a recorrerla, pues me transmitió una energía muy positiva.

Llegado el mediodía, el tiempo comenzaría a cambiar radicalmente..lo que había sido una mañana de sol se convirtió en una tormenta bastante considerable, hecho por el que desistí en mi intento de visitar la zona del puerto, pues a pesar de oír que merecía bastante la pena, se encontraba algo alejada del centro, y el haber caminado hasta allí me habría supuesto empaparme por completo. No obstante, ya tenía la sensación de haber conocido Cardiff, una ciudad que me resultaría agradable, vital y fácil de recorrer.

Sobre las 3 de la tarde, con la tormenta ya amainada, me despediría de mis compañeros de habitación para emprender, de nuevo en autobús, el camino a un nuevo destino: Manchester. Para ello, me dirigí en primer lugar hacia Birmingham, 2º ciudad del Reino Unido en cuanto a población, pero con escasas atracciones turísticas, más allá de la Plaza del Ayuntamiento, Victoria Square, y su centro histórico, por el que caminé durante un par de horas. Desde Birmingham, cogería de nuevo un autobús, ya hacia Manchester, donde llegaría al anochecer. En total emplearía unas 4 horas de viaje.

                 

           

                                                Victoria Square, Birmingham                       Ayuntamiento de Manchester

 

Lo primero que me llamó la atención de Manchester, además de sus tranvías, fue el tono rojizo de los ladrillos de muchos de los edificios próximos a la estación, pues creaban una atmósfera muy peculiar. Pronto llegaría a mi albergue, por el que pagaría 13£ la noche en una habitación compartida por 20 personas, con desayuno incluído...un precio que me pareció bastante aceptable, pues estaba muy bien situado.

Poco o nada sabía de Manchester desde el punto de vista turístico...más allá de sus equipos de fútbol o de la típica postal de la Plaza del Ayuntamiento, había leído que Manchester era una ciudad algo fría, industrial...idea que a la mañana siguiente cambiaría por completo.

Tras desayunar comenzaría a caminar en dirección a Piccadilly Gardens, una plaza que bien podríamos considerar el centro neurálgico de la ciudad. En ella, además de una noria a modo de ''London Eye'' y una solemne estatua de la Reina Victoria, encontraremos tiendas de todo tipo, bancos, restaurantes, centros comerciales, y las paradas de tranvía con las que dirigirnos hacia cualquier punto de la ciudad. Pero mi idea era caminar...y fue así como me dirigí a la Catedral de Manchester, ubicada a 15 minutos a pie, un templo de estilo gótico construído a finales del s. XV que, a pesar de las diversas reestructuraciones que ha sufrido (la más importante a causa de un bombardeo durante la 2ª Guerra Mundial) conserva un ambiente muy tradicional.

A pocos metros, se encuentra un museo muy apreciado por los amantes del deporte, el Museo Nacional del fútbol inglés, cuya entrada es gratuíta, y en el que se exponen camisetas, trofeos, balones y en definitiva, se realiza un recorrido a lo largo de la historia de la liga inglesa de fútbol, de la posterior Premier League y de la selección nacional de este deporte.

Tras mi paso por el museo, caminaría hacia el otro centro neurálgico de la ciudad, Albert Square, plaza en la que se encuentra el Ayuntamiento de la ciudad, un impresionante edificio de estilo victoriano neogótico construído allá por el año 1877 bajo el diseño del arquitecto Alfred Waterhouse, y cuya principal seña de identidad es su peculiar torre de 85 metros de altura. Uno de los edificios más bonitos que encontraría a lo largo del viaje.

 

          

                                                     Catedral de Manchester                      Old Trafford, estadio del M.United

 

Vistas ya las principales atracciones de la ciudad, ahora me apetecía vivir en ''primera persona'' el ambiente de uno de los estadios más míticos del mundo, Old Trafford. Sede del equipo de fútbol del Manchester United, este estadio, inaugurado en 1910, es conocido como ''el teatro de los sueños'' y tiene capacidad para 75.000 espectadores. Para visitar Old Trafford es recomendable coger el tranvía o ''metrolink'', pues se encuentra algo alejado del centro..la mejor opción es coger uno de estos tranvías en la parada de Piccadilly (Piccadilly Gardens) en dirección Altrincham (línea amarilla). El precio del trayecto es de 3,90£ y la duración del trayecto, unos 20 minutos. Encontrar el estadio es de lo más sencillo, pues la estación en la que debemos bajarnos tiene el mismo nombre (Old Trafford) y se encuentra a tan sólo 5 minutos a pie.

Ya en el estadio, es posible realizar, por 18£, un tour alrededor del museo, sala de prensa, vestuarios, y por supuesto la tienda, repleta de camisetas, juguetes y objetos conmemorativos del club...otra experiencia muy a tener en cuenta para los aficionados al fútbol.

Manchester era una ciudad que me gustaba, quizás por las bajas expectativas que tenía en un principio, pero lo cierto es que resultó ser un lugar que me agradaba, y en el que no me hubiera importado quedarme un tiempo. Sin embargo, el viaje debía continuar. Tras visitar en profundidad la zona centro de la ciudad, volvería a tomar un autobús, pero en esta ocasión, el trayecto apenas duraría 1 hora...próximo destino: Liverpool.