Dublín, un paseo por la capital de Irlanda

El viaje en autobús desde Belfast a Dublín sería de lo más cómodo, pues tan sólo duraría un par de horas. La frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda es imperceptible...no hay control de aduanas, ni policía fronteriza...y el paisaje en ambos países es prácticamente el mismo, siendo las únicas diferencias apreciables los cambios en las distancias de los carteles (ahora en kilómetros en lugar de en millas) y el precio de la gasolina (anunciado en euros y no en libras).

Un cuarto de hora antes de lo esperado, el autobús se detendría en la Calle O'Connell, centro neurálgico de Dublín, donde realizaría su última parada. Durante todo el trayecto había llovido sin parar, pero afortunadamente la tormenta había cesado, encontrándome a modo de bienvenida con un tiempo mucho más agradable del que había imaginado. Tras llegar a mi albergue, ubicado a unos 10 minutos a pie, y realizar un breve descanso, comenzaría mi recorrido por la ciudad. Por fin había llegado a la capital de Irlanda.

 

              

                                      The Spire of Dublin, en O'Connell Street                           Half Penny Bridge

 

Ubicada en la provincia de Leinster, al este de la isla de Irlanda, Dublín cuenta con un área metropolitana cuya población supera el millón de habitantes, aproximadamente una cuarta parte del total del país, del que además de capital, es el principal centro económico, social y cultural. Ubicarse en Dublín es bastante fácil, la ciudad, bañada por el Río Liffey, queda dividida en dos, la mitad norte, en la que se encuentra la mencionada Calle O'connell, y la mitad sur, en la que se encuentran la mayoría de los lugares de interés, como el Trinity College, la zona de Temple Bar, el Castillo de Dublín, o la Catedral de St Patrick, además de la oficina de Información turística, situada junto a la Iglesia de St Andrew's...siendo la distancia a pie entre todos ellos inferior a 15 minutos.

Comenzando mi recorrido por la ciudad, el primer punto en el que me detendría sería en ''The Spire of Dublin'', una estructura con forma de aguja de acero inoxidable que llega hasta los 120 metros de altura, ubicada en el mismo lugar en el que se encontraba la Columna de Nelson, destruída por una bomba del IRA en el año 1966. Este peculiar monumento sería inaugurado a principios de 2003, siendo considerada hoy en día como la escultura más alta del mundo.

A pocos metros encontramos otros monumentos de estilo más tradicional, como el dedicado al propio O'connell, que da nombre a la calle, o al activista James Larkin, antes de llegar a la orilla del río, donde podemos apreciar algunos de los puentes más significativos de la ciudad. Uno de ellos es el Half Penny Bridge, cuyo nombre es debido a que en el momento de su construcción, su propietario decidió cobrar medio penique a todo aquel que lo transitara, ganando una gran fortuna, pues por aquel entonces este era uno de los dos únicos puentes existentes en Dublín.

 

            

                                         Temple Bar, en el centro de Dublín                      Exteriores del Trinity College

 

Una vez cruzado el río, y ya en la mitad sur de la ciudad, nos encontramos con la zona de Temple Bar, uno de los barrios con más ambiente de Dublín...repleto de pubs con música en directo, restaurantes o pequeño comercio, en el que abundan tiendas con todo tipo de souvenirs, se trata de uno de esos lugares cuya visita es obligada en todo recorrido por la ciudad...mi recomendación es que vayáis especialmente durante la noche, pues es en este momento cuando la atmósfera es más animada y a buen seguro podréis disfrutar de un ambiente muy peculiar.

A unos 10 minutos caminando en dirección este encontramos otro de los lugares más representativos de Dublín, el Trinity College, universidad fundada a finales del siglo XVI por la reina Isabel I y que en la actualidad presume no sólo de ser la más antigua de Irlanda, sino también una de las más prestigiosas del mundo. Al igual que sucede en otras universidades ''famosas'', los grupos de estudiantes pasan a segundo plano en comparación con la cantidad de turistas que visitan las instalaciones, realizando tours y fotografiando cada una de sus instancias, entre las que destaca la Antigua Biblioteca, con más de 3 millones de ejemplares, en la que se encuentra el famoso Libro de Kells, uno de los manuscritos más célebres y mejor conservados de la Edad Media.

La entrada al Trinity College es totalmente gratuíta, aunque para entrar a la Antigua Biblioteca (en la que se forman grandes colas) es preciso obtener una entrada cuyo precio ronda los 10€...una buena forma de planear vuestra visita es a través de su página web, en la que podréis encontrar información sobre horarios, tipos de entradas o incluso descargar folletos informativos en español. En general, se trata de una zona tranquila, repleta de pequeños parques, campo de cricket, zonas verdes...además de las facultades, en su mayoría edificios de estilo clásico, monumentos y lugares conmemorativos.

 

          

                                                    Catedral de San Patrick                              Calles del centro de Dublín

 

Pero sin duda, mi lugar favorito de la capital irlandesa es su templo más representativo, la Catedral de San Patrick, construída junto al pozo en el que, según cuenta la leyenda, San Patricio bautizaba a los paganos que se convertían al cristianismo. A pesar de las diversas renovaciones realizadas al templo original, construído a finales del siglo XIII, el ambiente tanto en el exterior como en el interior de la Catedral es de lo más tradicional...además se encuentra en una zona tranquila, rodeada de uno de los parques más bonitos de la ciudad, y a pocos minutos del centro...un lugar que visitaría en varias ocasiones durante mi estancia en Dublín.

Además de la de San Patrick, existe otra Catedral en Dublín, la de la Santísima Trinidad...algo más antigua que la primera, pues esta sería construída en el año 1038 por el rey vikingo Sigtrygg II silkiskegg, aunque en mi opinión, no conserva el encanto de la primera. Otro lugar repleto de historia en la capital irlandesa es el Castillo de Dublín, ubicado igualmente en el centro histórico, que a lo largo de los siglos a ejercido como fortaleza vikinga, castillo real, tribunal de justicia...y en el que actualmente se celebran conferencias, actos gubernamentales o recepciones oficiales. Desgraciadamente, tras el incendio que sufrió en el año 1684, gran parte del castillo ha sido remodelado, perdiendo de esta forma parte de su ''encanto medieval''. No obstante, dada su ubicación, es una visita a tener en cuenta.

Un punto señalado en el mapa para todos aquellos amantes de la cerveza que visiten Dublin es la Factoría de Guinness, lugar que desde 1904 elabora uno de los productos irlandeses por excelencia, así como una de las cervezas más conocidas del viejo continente. Su ubicación está algo alejada del centro, aunque es posible llegar caminando durante unos 25-30 minutos. Las instalaciones, eso sí, son impresionantes...se trata de una fábrica con todas las letras, pues su tamaño es bastante considerable..por 16,50€ es posible realizar un ''tour'' en el que aprenderemos algo más de la historia de la cerveza, su proceso de fabricación, producción, su evolución a lo largo del tiempo...personalmente encuentro la entrada algo cara, aunque como digo, para todo aquel que se considere ''cervecero'' es una visita con mucho que ofrecer.

En general Dublín me resultó una ciudad muy turística...no había paseo en el que no me encontrara con grupos de turistas españoles, así como franceses, alemanes, italianos...por no hablar del elevado número de estudiantes extranjeros que a lo largo de todo el año visitan Dublín para realizar cursos de inglés o actividades de intercambio. Además la irlandesa Ryanair, una de las líneas lowcost por excelencia, tiene su base en el aeropuerto de la ciudad, por lo que cada vez más puntos de Europa están conectados con Dublín a precios muy económicos. Igualmente, empresas como Expedia, ofrecen ofertas de viaje muy interesantes, en las que podemos adquirir billetes de avión en conjunto con nuestro alojamiento a lo largo de todo el año.

 

         

                                         Entrada del Guinness Storehouse         Jeanie Johnston y Puente Samuel Beckett

 

Me gustaba Dublín...puede que 4 días fueran demasiados para una ciudad cuyo tamaño no es excesivo, pero sus calles peatonales, la tranquilidad de sus parques, la tipicidad de sus templos, o el buen ambiente de su vida nocturna la convertían en un lugar muy agradable. Además, el cansancio del viaje comenzaba a hacer mella, y particularmente agradecí que, tras varias jornadas de ''no parar'' en autobús, barco...etc, tuviera un par de días de descanso, en los que me limitaba a pasear tranquilamente y descubrir nuevas atracciones de la ciudad, como el Barco Jeanie Johnston, al que llegué casi por casualidad, o el cercano Puente Samuel Beckett, diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava.

Tras varios días de relax, en los que prácticamente recorrí todo Dublín, volví a emprender el camino de una ruta que comenzaba a llegar a su fin, en la que sin embargo, todavía me quedaban algunos tesoros por descubrir. Ahora tocaba volver a coger un autobús, esta vez para atravesar Irlanda de este a oeste y descubrir una ciudad que a posteriori se convertiría en una de mis favoritas de todo el viaje...próximo destino: Galway.

 

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