Londres, una semana en la capital británica (I)

El vuelo desde Alicante al aeropuerto de London-Gatwick duraría aproximadamente 2 horas. Volaría con Monarch, una compañía británica low cost...el billete Alicante - Londres me costaría 29,95€, y el trayecto sería de lo más cómodo, pues al no haber sentado nadie a mi lado, podría utilizar los 3 asientos de la fila para dormir la siesta. Al poco tiempo, me despertaría gracias al mensaje del piloto, estábamos sobrevolando la campiña británica y faltaban pocos minutos para aterrizar. Mi aventura en el Reino Unido estaba a punto de comenzar.

El Aeropuerto de Gatwick es el 2º en cuanto a tamaño y número de pasajeros de Londres, sólo superado por Heathrow, sin embargo, es al primero, junto al de Stansted, al que vuelan la mayoría de compañías low cost que operan desde España a la capital británica. Tras bajar del avión, y recorrer algunos de sus interminables pasillos, llegaría al control de pasaportes, para posteriormente dirigirme al exterior de la terminal, donde tomaría un autobús al centro de la ciudad. El precio sería de 8£, y tardaría aproximadamente 1 hora y media en recorrer los 45Km que separan el aeropuerto de la Estación Victoria.

 

         

                                          Sobrevolando la campiña británica                    Big Ben, símbolo de Londres

 

Por fin estaba en Londres, una de las ciudades más especiales que conozco...me encanta disfrutar de lugares repletos de naturaleza, en mitad de la nada, o anclados en el pasado..pero la sensación de vivir grandes ciudades como Nueva York, París o Londres es difícil de superar. En ellas siento su energía, movimiento, vitalidad..tengo la sensación de estar en los lugares en los que pasan las cosas, en los que se escribe la historia..y de una u otra forma, salir de mi zona de confort, en la que verdaderamente se viven nuevas experiencias.

Desde la Estación Victoria, caminaría en dirección al centro neurálgico de la ciudad, al que llegaría pocos minutos más tarde. Pronto me encontraría, casi sin esperarlo, con el Palacio de Buckingham, donde decenas de turistas de todas las nacionalidades aguardaban para fotografiarse. Comenzaba a anochecer, pero el tiempo era magnífico, hacía fresco, pero no llovía y tampoco hacía viento. Desde el Palacio de Buckingham, atravesaría St James's Park, para poco después, llegar al Big Ben, uno de los lugares más emblemáticos del mundo. Por el camino había cambiado mis euros por libras, algo que es mejor hacer en la ciudad, pues en el aeropuerto, las tasas y el tipo de cambio resultan mucho más perjudiciales. También compraría my Oyster Card, una tarjeta-monedero a la que se añade saldo para viajar por el transporte público de Londres. Se paga un depósito de 5£, que es devuelto al entregar la tarjeta, y nos permite ahorrar una suma considerable, ya que el precio del billete, comprado con la Oyster, resulta mucho más económico.

Llegaba el momento de buscar el albergue que había reservado por internet, un hostel en el que pasaría las próximas 4 noches y por el que pagaría unos 14€ diarios, un precio bastante bueno no sólo para el centro de la capital, sino para la práctica totalidad del país..porque sí, Gran Bretaña es caro...hasta el momento, había buscado lugares para tomar algo, pero cualquier restaurante, aun siendo una cadena de comida rápda, se iba a los 12€, algo que era inasumible para una cena...debía economizar, pues por delante me quedaban más de 2 semanas de viaje, y afortunadamente lo conseguí, ya que al llegar al albergue, ubicado en las inmediaciones del Puente de Londres, encontraría un supermercado Tesco (el mercadona inglés) en el que los precios de pizzas, sandwiches etc resultan mucho más económicos. En cuanto a mi habitación, tenía todo lo que podía pedir...limpia, segura y bien ubicada. Compartiría habitación con una pareja de argentinos, un alemán y otro chico de Inglatetrra...el ambiente era cordial y muy agradable.

                    

            

                                                   Palacio de Buckingham                                        Trafalgar Square

 

Al día siguiente, comenzaría mi verdadero periplo por la ciudad. Desde la estación de London Bridge, tomaría de nuevo el metro, esta vez en sentido contrario, hasta la estación de Westminster, ubicada justo al lado del Big Ben y del palacio con el mismo nombre. Una vez allí, contemplaría, esta vez con la luz de la mañana, la famosa torre del reloj...parecía que había un acto oficial, pues numerosas cámaras de televisión, así como personal uniformado, aguardaba en la entrada del Parlamento.

Al otro lado del río Támesis se encuentra el London Eye, la famosa noria que en los últimos años se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad. Ya la visité en abril de 2008, durante mi primer viaje a Londres, y lo cierto es que, aunque las vistas desde lo alto ofrecen una panorámica interesante, consideré que no merecía la pena volver a pagar las 20£ que costaba su entrada, ni perder el tiempo haciendo la interminable cola que allí suele acontecer. Decidí irme a la Abadía de Westminster, uno de los lugares con más historia del Reino Unido...testigo de coronaciones y entierros de monarcas, la abadía es una iglesia gótica anglicana muy peculiar...en ella, podremos visitar las tumbas de, entre otros, Charles Darwin, Dickens, Handel o Isaac Newton, además de numerosos reyes y reinas de Inglaterra.

Tras mi visita histórica, volvería a dirigirme a St James's Park, y posteriormente al Palacio de Buckingham, donde la gente aguardaba para el tradicional cambio de guardia. Este desfile era algo que no me llamaba especialmente la atención, y más dada la cantidad de gente que había allí para presenciarlo..la vista era muy limitada, y resultaba casi imposible dar un paso..en caso de querer disfrutar del desfile con tranquilidad, es necesario acudir con al menos una hora de antelación. Tras contemplarlo durante 10 minutos, me marcharía en dirección a otra de las principales atracciones de la ciudad, Trafalgar Square, plaza construída para conmemorar la victoria de la armada británica sobre las tropas francesas y españolas en la Batalla de Trafalgar, acontecida el 21 de octubre de 1805. Se trata de la plaza más monumental de Londres, y probablemente, de su verdadero centro neurálgico. Allí podemos visitar la famosa Columna de Nelson, de casi 50 metros de altura, así como la National Gallery, uno de los museos más conocidos del mundo, con obras de autores como Rembrandt, Van Gogh, Velázquez o Miguel Angel, y cuya entrada además, es gratuita.

   

            

                                                           Picadilly Circus                           Entrada del Barrio Chino de Londres

 

Comenzaba a atardecer, pero estaba más que satisfecho, en medio día ya había visitado con calma gran parte de lo más ''carismático'' del centro de la ciudad...Londres es una ciudad bastante grande, seguramente la más extensa de Europa, pero su centro histórico queda más o menos recogido...moverse por la zona del Big Ben, Westminster, Palacio de Buckingham, Trafalgar Square y Picadilly Circus es algo bastante accesible si lo hacemos andando, y dado que ya había visitado las 4 primeras atracciones, decidí caminar hacia la única que me faltaba de mi ''minilista'' particular, Picadilly Circus.

Puede que el Big Ben sea el lugar más conocido de Londres, y que Trafalgar Square sea su centro neurálgico, pero mi punto favorito de la ciudad sin duda es Picadilly...sus luces de neón, el continuo fluir de autobuses rojos de dos pisos, la cantidad de gente que transita por alli a casi cualquier hora...y en definitiva, la energía que fluye por toda la zona...sin duda una de las postales más carismáticas de la ciudad.

Tras disfrutar del lugar, y hacer las fotografías de rigor, me dirigí hacia el barrio de Chinatown, ubicado a escasos 5 minutos andando...siempre me gusta visitar los barrios chinos de las grandes ciudades, y Londres no iba a ser la excepción, aunque realmente no es una visita que pueda considerar ''imprescindible''...el barrio chino consta únicamente de una calle principal, y un par de calles aledañas...puede recorrerse en 10 minutos, eso sí, os recomiendo entrar a alguno de sus supermercados..sus productos y mercancías os trasladarán a la misma Pekin!...esta zona también puede ser recomendable a la hora de comer, pues está repleta de restaurantes chinos a precios similares a los que podemos encontrar en España.

Desde Chinatown, caminé hacia Leicester Square, lugar al que en principio me dirigí exclusivamente a tomar el metro, encontrándome, para mi sorpresa, con un lugar bastante agradable, ideal para sentarse, tomar algo y descansar de mi paseo por la ciudad. En sus inmediaciones se encuentra una tienda de lo más peculiar, la factoría de M&M's, los famosos ''lacasitos'' americanos. Se trata de un lugar increíble..un centro comercial de varias plantas dedicado en exclusiva a este producto, donde es posible hacer bolsas con tus propias combinaciones de sabores, colores, y adquirir todo tipo de ''merchandising''.

 

          

                                                 Estadio Olímpico de Londres               Torre Shard, la más alta de la ciudad

 

Ya había cumplido mi objetivo del día, visitar lo más característico del centro de la ciudad, por lo que, antes de volver al albergue, decidí tomar el metro en dirección a las afueras, en concreto a la zona de Stratford...¿el objetivo? visitar el Estadio Olímpico de Londres, construído recientemente para los Juegos de 2012. Cada vez que visito una ciudad olímpica me gusta acudir a su estadio, al margen del significado ''emocional'' para un amante del deporte, suelen estar ubicados en zonas verdes, ideales para pasear, y dado que había pasado el día en lo más álgido de ''la city'' me apetecía desconectar un poco.

Desde el centro de Londres, es necesario emplear unos 45 minutos para llegar al estadio en metro. La estación más próxima al complejo deportivo es la de Stratford..una vez allí, es necesario atravesar un inmenso centro comercial, repleto de tiendas de ropa, cafeterías y restaurantes...un lugar muy recomendable para los amantes de las compras. Tras dar una vuelta por el centro comercial, ver los exteriores del estadio, y caminar por los parques de sus alrededores, volvería al ''London Bridge'' para emprender el camino hacia el albergue, no sin antes visitar uno de los edificios más peculiares de Londres.

Aquella mañana, desde la ventana de mi habitación, había visto un edificio que parecía extraído de una película de ciencia ficción..se trataba de la Torre Shard, un edificio que, con 95 plantas y 308 metros de altura se ha convertido en el más alto de la Unión Europea...todo un espectáculo. Al llegar, comprobaría que existe un mirador en la planta 72, pero el precio de la entrada ascendía a las 30£, algo que consideré desproporcionado...pero un pequeño truco...al margen del mirador de la planta 72, en las plantas 31, 32 y 33 existe un bar cuya entrada es gratuíta, en el que ni siquiera es obligatorio consumir...la vista panorámica de toda la ciudad, espectacular....sin duda el mejor broche para un día repleto de emociones..

Tras ello, tocaba volver al albergue, cenar otro sandwich de los supermercados Tesco, e irse a dormir...sólo llevaba 24 horas en la ciudad, pero había andado, hecho y visto más que en una semana entera de ''vida normal''...sólo esperaba que los 3 días restantes fueran, al menos, tan apasionantes como el primero...Hasta mañana Londres!

 

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