¿Qué hago yo aquí?

A lo largo de los últimos años he podido ir a algunas de las ciudades más turísticas, fotografiadas y visitadas del mundo...pero ya sea por trabajo, casualidad, avatares de un viaje o mera curiosidad, he acabado en lugares que nunca habría imaginado. Zonas en conflicto, suburbios de grandes ciudades, estados de facto o lugares alejados de la civilización que nunca aparecerían en las recomendaciones de las guías de viaje.

Lo cierto es que visitar estos lugares ha sido, cuanto menos, interesante...es cierto que, siendo sincero, a muchos de ellos espero no tener que volver nunca, si bien otros me han transmitido enseñanzas difíciles de olvidar....sea como fuere, aquí está mi lista de 10 destinos en los que he llegado a pensar...¿qué hago yo aquí?

 

 

Suburbios de Kuwait

De todos los países del Golfo Pérsico es posible que Kuwait sea el más desconocido, menos visitado y con un menor porcentaje de población extranjera...y es que cuando llegué a Kuwait ni los propios oficiales de fronteras podían creer que fuera allí de vacaciones. Aunque la capital trata de seguir el ejemplo de Dubai, Doha y otras grandes ciudades de la región, construyendo centros comerciales y grandes rascacielos, todavía es posible, accediendo a las afueras de la ciudad, comprobar los destrozos que ocasionó en el país la Guerra del Golfo a principios de los años noventa. Edificios destruídos, casas abandonadas y en ruinas...y un panorama desolador que da muestra de lo que puede suponer una guerra.

 

Harare, Zimbabwe

Pocas veces pensé que algún día pasearía por Harare, la capital de Zimbabwe, un país que si bien comienza a recibir algo de turismo orientado a la caza y los safaris, presenta en su capital un panorama, en ocasiones, desolador. Actividades como obtener dinero en metálico o encontrar un supermercado suponen todo un reto. 

Aunque en el centro de la ciudad es posible encontrar algunos hoteles, edificios de oficinas y avenidas propiamente dichas, basta con caminar por alguno de sus barrios periféricos para comprobar que estamos en uno de los países más pobres de África.

 

Luanda, Angola

Luanda es una de las capitales más extrañas que conozco. Para empezar, conseguir el visado turístico angoleño es algo que, además de caro, resulta casi imposible, por ello la mayoría de extranjeros que encontraremos en el país serán especuladores chinos e indios que acuden al país para hacer negocios relativos a los innumerables recursos naturales existentes en Angola.

Aunque la ciudad presenta algunos edificios históricos y monumentos, fruto del pasado colonial portugués, pasear por la ciudad supone toda una aventura....en menos de una hora caminando por las inmediaciones del paseo marítimo intentaron robarme, me pidieron dinero, me ofrecieron teléfonos móviles a precios sospechosamente baratos, participar en el mercado negro de divisas, y fui seguido por tres policías que no me ofrecieron ninguna confianza. Un lugar que en más de una ocasión me hizo pensar...¿qué hago yo aquí?.

 

Conakry, Guinea

Aunque la situación ha mejorado en los últimos años (entre 2014 y 2016, el país registró más de 2000 muertes a causa del ébola) Guinea Conakry sigue siendo uno de los países más pobres del mundo, cuya poblacion, en más de un 60%, vive por debajo del umbral de la pobreza...algo difícil de explicar para un país con enormes reservas de minerales como la bauxita, el oro e incluso diamantes. Pasear por sus calles, recorrer los mercados en los que todavía se utiliza el trueque o pasar por los campos de fútbol improvisados, donde niños utilizan sus propios zapatos como balón es una experiencia difícil de olvidar.

 

Templo de las cremaciones en Katmnadú, Nepal

Uno de los lugares más impactantes que he visitado es el Templo de Pashupatinath, en Katmandú...uno de los lugares más sagrados para el hinduismo, en el que se celebran cada día centenares de cremaciones para, posteriormente, depositar los restos humanos en el sagrado río Bagmati, que fluye por los alrededores del templo. 

Es un lugar que desde el principio te deja sin palabras...pasar a escasos metros de los cuerpos, el humo (fruto de las cremaciones) que brota en el ambiente, los monjes de diversas sectas hindúes que recorren el lugar, los miles de peregrinos que acuden a él, y hasta los animales, como monos, vacas y hasta toros que deambulan libremente por sus estancias es algo que llega a parecer irreal.

 

Ciudad del Este, Paraguay

Durante mi viaje por Sudamérica y mi visita al lado brasileño de las Cataratas de Iguazú, la cercana frontera paraguaya me hizo desviarme hacia la segunda ciudad más importante del país, Ciudad del Este, a la que era posible llegar caminando desde la misma frontera brasileña. 

Sin embargo, en Ciudad del Este no encontré edificios coloniales, catedrales, museos o tiendas de souvenirs, sino uno de los mayores centros de contrabando de productos electrónicos, falsificaciones, drogas e incluso armas de América del Sur, gracias a su ubicación geográfica en la triple frontera (entre Paraguay, Brasil y Argentina) y la ''flexibilidad'' de sus políticas aduaneras. 

A lo largo del día noté que mi visita no dejaba de levantar sospechas entre los vendedores, que al notar que era español comenzaban a hablar guaraní entre ellos, una lengua de la que no entendía una sola palabra, y algunos llegaban a marcharse cuando me acercaba a sus tiendas. Pero peor lo pase al entrar y salir del país, cuando los agentes fronterizos me atosigaron a preguntas de todo tipo, se negaron a sellarme el pasaporte (con lo que podía haber sido considerado ilegal) para tener que pagar la consiguiente mordida, y tanto taxistas como motoristas trataban de estafarme, cobrandome un precio desorbitado por llevarme de vuelta a Brasil. Un lugar al que espero no tener que volver.

 

Favelas de Río de Janeiro

Durante mi estancia en Río de Janeiro pude visitar algunas de sus favelas más conocidas, como la de Rocinha (cuya población asciende a más de 50.000 personas) o Babilonia, en la que viví durante una semana experimentando el día a día de estos asentamientos, que por desgracia siguen creciendo como la espuma en los alrededores de las grandes ciudades brasileñas. Centenares de viviendas en condiciones pésimas, chabolas, y miles de personas con dificultades para obtener electricidad o agua corriente en un entorno donde la delincuencia y el crimen organizado están más presentes que la propia policia, que en muchas ocasiones, ni siquiera se atreve a entrar.

 

Belfast, Irlanda del Norte

Belfast fue una grata sorpresa durante el viaje que realicé por Reino Unido e Irlanda en la primavera de 2014...un centro histórico bien cuidado, zonas verdes, una amplia oferta de ocio, mucha gente joven...sin embargo en el oeste de Belfast encontramos la zona de Falls Road, con sus conocidos muros, que hasta hace muy pocos años separaban la zona católica y la protestante y en la que se producían numerosos enfrentamientos. 

Lo cierto es que es una zona impactante...muchos de esos muros se han aprovechado para pintar murales con mensajes políticos, reivindicaciones, y escenas cotidianas del pasado más triste de la ciudad. Aunque todavía se considera un lugar peligroso (y en el que ciertamente, se sigue percibiendo esta división) es un lugar que os recomiendo visitar a todos los que vayáis a Belfast, pues supone un verdadero museo al aire libre.

 

Belén, Palestina

Israel y Palestina es otro de los ''puntos calientes'' que he podido visitar en los últimos meses, siendo uno de los viajes que más he disfrutado, no sólo por la historia y el patrimonio cultural de ciudades como Belén, Jerusalén...también por vivir de primera mano una realidad que durante años había visto tan sólo a través de la televisión.

Aunque la situación (al menos en Cisjordania, no pude ir a la Franja de Gaza..) parece mejor que la que transmitían los medios años atrás, todavía es fácil presenciar escenas que ponen de manifiesto la separación de ambos pueblos, así como la tensión de algunos puestos fronterizos y el control al que es sometido la población palestina. Un lugar al que espero volver algún día y encontrarme una realidad muy diferente a la actual.

 

Dhaka, Bangladesh

Dejando al margen los países africanos, Bangladesh es, sin lugar a dudas, el país en peores condiciones que he visitado. Las dos veces que he tenido oportunidad de ir me he encontrado Dhaka, su capital, inundada a causa de las lluvias torrenciales, el tráfico más caótico que he visto, gente subiendo a la cubierta de los trenes para viajar de forma gratuita y miles de familias sin acceso a los productos más básicos, sin contar los miles de trabajadores que, a pesar de contar con turnos de más de 15 horas diarias en fábricas de conocidas empresas, apenas pueden salir de la pobreza que envuelve a uno de los países más poblados del mundo.

 

 

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