Excursión a Essaouira desde Marrakech

Tras el post sobre 10 lugares que ver en Marrakech hoy quiero contaros mi experiencia en Essaouira, ciudad costera declarada Patrimonio de la Humanidad que, a 2 horas y media en coche, es uno de los destinos más típicos para una excursión de un día desde Marrakech.

Aunque es posible ir a Essaouira en transporte público (varios autobuses cubren la ruta a diario) optaría por hacer un tour privado. Es cierto que en la mayoría de viajes suelo organizarlo todo por mi cuenta, pero tras varios días de autobuses, trenes, vuelos, agobios y regateos, me apetecía ir cómodo y a tiro hecho. 

A fin de cuentas, la diferencia de precio no era tan grande y el tener un guía que en español te explicara la historia y curiosidades de la ciudad era de agradecer. Nosotros haríamos todo con Tours Marruecos y la experiencia fue bastante positiva. 

 

                        Essaouira                     Essaouira

                                                Cabras trepadoras de Argán                                                                     Plaza Moulay El Hassan

 

La furgoneta saldría puntual a las 8:00 desde la entrada del Café de France, en la Plaza Jemaa el-Fna. Dado que los asientos eran bastante cómodos y todavía nos quedaban 3 horas por delante era el momento de echar una cabezada hasta la primera parada. 

La zona suroeste de Marruecos es conocida por una de sus especies endémicas, el árbol de argán, de cuyo fruto se extrae un aceite de gran importancia en la industria cosmética. Una hora después de abandonar Marrakech haríamos una parada en un lugar surrealista. Se trataba de un árbol de argán con más de una decena de cabras subidas a sus ramas. La escena parecía un montaje era real. 

Aunque el proceso de estracción de la semilla de argán se hace ahora de forma automatizada, antiguamente eran las cabras las que, tras ser adiestradas, subían a estos árboles para comerse el fruto y escupir las semillas, que después eran recolectadas y procesadas.

Poco después de visitar el árbol pararíamos en una cooperativa formada por mujeres de la zona. Además de la producción y comercialización del aceite, fabricaban productos cosméticos y alimenticios que ellas mismas se encargaban de distribuir. Fue una visita breve, amena y en la que aprenderíamos bastantes curiosidades de una industria que hasta entonces me resultaba desconocida. 

En torno a las 11:00 de la mañana llegaríamos finalmente a Essaouira.

 

                        Essaouira                     Essaouira

                                                      Medina de Essaouira                                                                               Artesanías del zoco

 

Un aspecto positivo de aquel tour era que, una vez llegados a Essaouira, teníamos 4 horas de tiempo libre antes de volver Marrakech. Algo que no me gusta de los viajes organizados es cuando tienes que seguir a pies juntillas un itinerario establecido y hacer todas las actividades con el resto del grupo, pero de esta forma cada cual era libre de planificarse como quisiera.

El primer lugar que visité fue la Plaza Moulay El-Hassan, uno de los centros neurálgicos de la ciudad gracias a su ubicación entre la medina y el puerto. Tanto en la plaza como en sus alrededores encontraréis cafeterías y restaurantes en los que tomar algo a muy buen precio. Essaouira destaca por su gastronomía a base de marisco y pescado fresco y ya sea en un restaurante, o en cualquiera de los chiringuitos próximos al puerto, encontraréis productos de calidad. A modo de ejemplo, un menú con ensalada, bebida y un par de platos de gambas y calamares puede salir por unos 15€ por persona. Eso sí, para evitar una mordida en los chiringuitos tenéis que preguntar el precio con antelación y posiblemente regatear.

Desde Moulay El-Hassan entraría en la medina, declarada Patrimonio de la Humanidad. Caminar por sus calles resultaba muy agradable. Casas bajas en tonos blancos y azules, mercadillos con piezas de artesanía, especias o frutos secos...y sobre todo unos vendedores que no te agobiaban al estilo Marrakech, algo que era de agradecer. Dado el tamaño reducido de la medina pude recorrerla en poco más de una hora, visitando sus tres puertas principales: Bab Doukkala, Bab Marrakech y Bab Sebaa, la Gran Mezquita Ben Youssef, la Torre del Reloj, o distintas fortificaciones que forman parte de las murallas de la ciudad.

 

                        Essaouira                     Essaouira  

                                                     Puesto con especias                                                                            Murallas de la medina

 

Tras visitar la medina caminaría hasta la zona del puerto, próxima a la lonja y repleta de barcas de pescadores. Allí destaca la Torre de la Skala du Port, a la que es posible subir por 10 dirham (1 euro). Aunque no es muy alta, su posición nos permite obtener una de las mejores panorámicas de la ciudad. En general es una zona bastante fotogénica...el mar, las barcas de pescadores, las gaviotas, la muralla, las casas blancas y azules de la medina...por lo que merece la pena dedicarle al menos una hora.

Otro de los grandes atractivos de Essaouira es su playa, una de las mejores de Marruecos. Amplia, de arena fina y muy apreciada por surferos y amantes de los deportes náuticos gracias a sus vientos alíseos. Tengáis o no intención de bañaros, os recomiendo ir y al menos dar una vuelta por el paseo marítimo, uno de los puntos más agradables de la ciudad.

 

                        Essaouira                     Essaouira

                                                    Barcas de pescadores                                                                               Playa de Essaouira

 

Tras 4 horas recorriendo Essaouira, volveríamos a la Plaza Moulay El-Hassan para citarnos con nuestro guía Bilal y emprender el viaje de vuelta a Marrakech. Dado que sólo haríamos una parada de 15 minutos a mitad de camino, llegaríamos a la ciudad en poco más de 2 horas...a las 19:00 ya estábamos en la Plaza Jemaa el-Fnaa.

Essaouira fue una visita que se me resistió en mi primer viaje a Marruecos y que ahora me alegraba de hacer. Marrakech es una ciudad repleta de encanto pero puede llegar a resultar agobiante, y una escapada de un día a un sitio mucho más relajado, accesible y a la orilla del mar viene bien para cargar pilas y seguir disfrutando del país.

 

Hasta pronto viajeros!

 

 

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