Las 10 ciudades europeas más infravaloradas

Europa es un continente con multitud de lugares de interés...grandes capitales, montaña, zonas de playa, sitios históricos...pero por alguna razón hay destinos de los que nunca se oye hablar

Por ello quiero compartir con vosotros este particular listado de ciudades que, desde mi punto de vista, están claramente infravaloradas. 

Algunas las visité sin grandes expectativas, otras porque eran lugares de paso obligado para otro destino y en ocasiones, hasta por lo exótico de su nombre, sin saber muy bien qué me iba a encontrar...pero todas ellas me sorprendieron gratamente, descubriendo lugares agradables y poco explotados turísticamente, algo que siempre me ha parecido un plus a la hora de elegir destino.

 

Ljubljana

Eslovenia fue uno de los primeros países que visité y a día de hoy sigue siendo uno de mis destinos europeos favoritos. Su capital, Ljubljana, cuenta con apenas 270.000 habitantes, siendo una ciudad tranquila donde apenas hay distancias y que podemos recorrer fácilmente a pie. Su cuidado centro histórico, oferta de ocio, precios moderados y una ubicación perfecta para planear escapadas por los alrededores (a una hora en coche de los Alpes o de las playas del Adriático) hacen que sea un destino muy a tener en cuenta.

 

Tallín
La capital de Estonia es mi favorita de los países bálticos. Su apariencia medieval y sus veranos, con más de 18 horas de luz y temperaturas sobre los 20 grados, hacen que esta ciudad, con cierto caracter escandinavo (no deja de estar a 80 Km de Helsinki) sea un destino muy recomendable. Además, Estonia es un país con distancias manejables, y que en 3 o 4 días podemos recorrer en su totalidad. Parnu, Tartu, Haapsalu o el Lago Peipus son buenas opciones para vuestro itinerario.
 
 

 

                     

                                          Centro histórico de Ljubljana                                                                             Panorámica de Tallín

 

Vilnius
Otra capital báltica, en este caso la de Lituania, sería protagonista de uno de mis grandes descubrimientos viajeros. Llegaría a Vilnius sabiendo poco o nada de la ciudad, y con la idea preconcebida de ser una ciudad fría, gris...algo que parece asociarse a las antiguas repúblicas soviéticas, y que como aprendería en futuros viajes, está totalmente alejado de la realidad. Una ciudad con un cuidado centro histórico, repleta de iglesias, parques, cafeterías...donde no podemos perdernos el Museo Nacional de Lituania, el bohemio barrio de Uzupis, con sus galerías de arte, o la Colina de las Tres Cruces, desde donde obtendremos las mejores vistas de la ciudad.

 

 

Sarajevo
 
Bosnia es uno de esos países que, debido a su pasado bélico, difícilmente encontraremos en listados de lugares turísticos...sin embargo tanto su capital, Sarajevo, como otros enclaves del país (Mostar, Banja Luka, Medjugorje, Pocitej...) esconden uno de los destinos más interesantes y bellos de Europa. Además de su historia y de su amplia variedad cultural (en Sarajevo podemos encontrar iglesias católicas, ortodoxas, mezquitas y sinagogas a escasos metros entre sí...) su orografía da lugar a paisajes espectaculares. Puede que las conexiones a Bosnia no sean las mejores, pero si tenéis la oportunidad no dudéis en visitar el país...¡no os arrepentiréis!.
 
 
 
Lucerna
Además de resorts de esquí, paisajes montañosos y destinos como Zúrich o Ginebra, Suiza cuenta con algunas ciudades de un tremendo encanto, entre las que destacaría Lucerna. A pesar de visitar la ciudad en invierno, con varios grados bajo cero, me pareció una ciudad de cuento. Su mayor atracción turística es el Kapellbrücke, el puente de madera más antiguo de Europa, aunque no podéis dejar de perderos por sus calles, repletas de edificios históricos adornados con frescos, visitar plazas como la del Weinmarkt, o recorrer en barco el Lago de los Cuatro Cantones, uno de los más bellos del país.
 
 
 
 

 

                     

                              Sarajevo, desde una colina de sus alrededores                                  Kapellbrücke, en el centro histórico de Lucerna

 

Edimburgo

Escocia es uno de los destinos a los que volvería una y otra vez, y su capital, Edimburgo, un claro ejemplo de la esencia del país. Su Castillo, ubicado en una colina en el centro de la ciudad, la Royal Mile, repleta de edificios de la época medieval, la colina de Calton Hill (desde la que apreciaremos las mejores vistas de la ciudad), o la Catedral de St. Giles son algunos de los lugares que no podemos perdernos. Una ciudad verde, cargada de historia, fácil de recorrer a pie y en la que no encontraremos los agobios propios de ciudades mucho más concurridas.

 

Cracovia

La segunda ciudad más importante de Polonia es, en mi opinión, una de las más bonitas de Centroeuropa. Empezando por el Castillo de Wawel y siguiendo por la Plaza del Mercado, el Barrio Judío de Kazimierz, o el Stare Miasto (casco antiguo) declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Cracovia es una ciudad repleta de lugares de interés e ideal para un viaje de 2 o 3 días. Precios económicos, buenas conexiones tanto en tren como en avión con el resto de Europa y una gran oferta de ocio. Sin duda una de las ciudades a las que espero volver algún día.

 

Brasov
Rumanía es otro de esos países que a pesar de su potencial turístico apenas aparece en las guías de viaje. Sin embargo, en la montañosa región de Transilvania, encontraremos ciudades con encanto plagadas de historia como Bran, Sibiu, Sighisoara (declarada Patrimonio de la Humanidad) o Brasov, mi favorita de todas. En ella, además de disfrutar de los paisajes de los Cárpatos o practicar esquí en algún resort de sus alrededores, podéis visitar su centro histórico medieval, formado por distintos castillos y fortificaciones, subir en telesférico al cercano Monte Tampa o disfrutar de la gastronomía de la región a unos precios muy accesibles.
 
 

 

                   

                                           Edimburgo desde Calton Hill                                                            Brasov, en la región de Transilvania

 

Hamburgo

Además de la multicultural Berlín o la tradicional Munich, con su famoso Oktoberfest, Alemania cuenta con ciudades muy atractivas de las que apenas se habla a nivel turístico, como el caso de Hamburgo, que con casi 2 millones de habitantes es el segundo núcleo urbano más importante del país. Además de su monumental Plaza del Ayuntamiento, con el edificio del Rathaus, no podéis dejar de visitar la zona portuaria de Speicherstadt (declarada Patrimonio de la Humanidad), su Catedral (desde cuya torre podéis ver una panorámica de toda la ciudad), pasear por los alrededores de alguno de sus lagos o hacer una escapada a ciudades próximas de los alrededores, como Bremen o Lübeck.

 

Bratislava

A sólo 60 Km de Viena se encuentra Bratislava, la capital de Eslovaquia, otra de las grandes olvidadas de Europa. Mi viaje a Bratislava se produjo casi por casualidad, algo que le sucede a la mayoría de viajeros que la visitan, y es que la proximidad y buenas comunicaciones existentes con las vecinas Austria y Hungría son propicias para, al menos, dedicarle un día a la ciudad. Su castillo, uno de los símbolos del país, casco antiguo, vida nocturna y precios más moderados que en las grandes ciudades vecinas (mucho más turísticas) hacen que, aunque no sea una ciudad tan monumental como Praga, Viena o Budapest, merezca la pena su visita.

 

Como véis existen muchos destinos que, a pesar de parecer poco turísticos, ofrecen multitud de atractivos al viajero...por eso os recomiendo que no os limitéis a visitar lugares convencionales, sino que os dejéis llevar, improviséis vuestra ruta y déis una oportunidad a lugares que más allá de su fama (o falta de ella) a buen seguro os aportarán algo diferente, y en definitiva, os sorprenderán..

¡Hasta pronto viajeros!

 

 

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