Viaje a Azerbaiyán: Qué hacer en Baku

Tras viajar a Armenia y Georgia en el año 2013, Azerbaiyán era el único país que me quedaba por visitar en el Cáucaso, una de las regiones que por su historia, diversidad y ubicación, a mitad de camino entre Europa y Asia, siempre me ha parecido de las más interesantes del mundo.

Por aquel entonces viajar a Azerbaiyán no era del todo fácil. Obtener el visado turístico era algo que sólo se podía hacer con varias semanas de antelación y desde alguna de sus embajadas. Además, el hecho de tener sellos armenios en el pasaporte, como era mi caso, levantaba suspicacias dada la mala relación que existe entre ambos países (su frontera común continúa cerrada y los armenios tienen prohibida la entrada a Azerbaiyán). 

Por último, las conexiones con España nunca han sido las mejores, y dada la inexistencia de vuelos directos es necesario hacer escala en Estambúl, Moscú, o bien viajar a Georgia y desde allí tomar el tren que en 13 horas une Tbilisi con Baku, la capital del país.

Sin embargo, en sólo cinco años la situación se había vuelto mucho más favorable. Recientemente, Azerbaiyán ha abierto la posibilidad de obtener su visado de forma electrónica, trámite que tarda apenas 5 días y podemos hacer desde casa. Por otro lado, mi nuevo pasaporte carece de sellos armenios y el vivir en Dubai hacía que cada día contara con varios vuelos directos. Era pues la oportunidad perfecta para visitar un destino que hasta entonces se me había resistido. 

 

                         

                                         Casa de Gobierno de Azerbaiyán                                                                  Avenida Nizami al anochecer                                                

Con algo más de 2 millones de habitantes, Baku es la capital y ciudad más poblada de Azerbaiyán, así como su principal centro económico, industrial y cultural. Con una ubicación privilegiada a orillas del Mar Caspio y rodeada de yacimientos de petróleo y gas natural, Baku ha sabido aprovechar sus recursos y convertirse en la ciudad más rica de la región, alcanzando un nivel de vida más alto que el del resto del Cáucaso. Esto lo percibimos desde el momento en el que aterrizamos en su moderno aeropuerto, el Heydar Aliyev, cuyo diseño y opulencia me recordaría al de los aeropuertos más lujosos de Oriente Medio, así como en sus principales avenidas salpicadas de edificios futuristas, algo que no encontraremos en las calles de Ereván o Tbilisi.

Tras llegar en autobús al centro de la ciudad y encontrar un albergue junto a la comercial Avenida Nazimi (por el que pagaría 7€ la noche en una habitación privada), comenzaría mi recorrido por Baku en su Boulevard, un enorme paseo marítimo decorado con palmeras, castaños, fuentes y diversas esculturas, donde encontraremos terrazas y todo tipo de restaurantes, además de apreciar algunos de los edificios más característicos de la ciudad, como las Flame Towers, la Torre de Televisión, o el Baku Crystal Hall, un estadio cubierto construído en el año 2012 para albergar el Festival de Eurovisión.

 

                                                                                             Flame Towers desde el Boulevard de Baku

 

Pero sin duda la mayor atracción de Baku es su cuidado centro histórico, conocido como Ciudad Vieja y delcarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. 

En esta zona, además de perdernos por sus murallas y calles empedradas, no podemos dejar de visitar el Palacio de los Shirvanshahs, con la Puerta de Murad, el Mausoleo o la Mezquita del Shah, así como la Torre de la Doncella, de origen persa y construída en el siglo XII, que actualmente es considerada uno de los símbolos del país. Realmente es uno de los centros históricos mejor conservados que he visitado, pues a pesar de las distintas obras de remodelación llevadas a cabo en buena parte de sus calles, el lugar sigue manteniendo gran parte de su esencia. Además, esta zona está repleta de pequeñas tiendas de artesanía, alfombras, antigüedades y productos típicos azeríes a buen precio, por lo que podemos aprovechar nuestro recorrido para hacer alguna compra.

 

                         

                                                    Torre de la Doncella                                                                                    Centro histórico de Baku

 

A unos 10 minutos de paseo en dirección sur desde la Torre de la Doncella y próximo al Museo de las Alfombras de Azerbaiyán (otra visita a tener en cuenta) se encuentra una de mis atracciones favoritas de la ciudad, su funicular, que en sólo unos minutos nos lleva a las inmediaciones del Upland Park, desde el que podemos apreciar la mejor vista panorámica de Baku, incluyendo su paseo marítimo y buena parte del centro histórico. 

 

                                                                                             Panorámica de Baku desde Upland Park

 

Próximo a las inmediaciones del mirador, además de paseos, parques y alguna cafetería, encontramos dos de los lugares más simbólicos de la ciudad. Por un lado las Flame Towers, tres rascacielos con forma de llama que albergan un hotel, un centro de oficinas, apartamentos y un centro comercial. Construídas en el año 2012, son hasta la fecha los tres edificios más altos de Azerbaiyán, así como uno de los nuevos puntos de referencia de la ciudad. Si ya de día llaman la atención por su arquitectura, es de noche cuando más destacan gracias a su moderno sistema de iluminación.

El otro lugar de la zona que no debemos perdernos es el conocido como Callejón de los Mártires, un cementerio y monumento conmemorativo dedicado a los caídos en los enfrentamientos entre el Frente Popular de Azerbaiyán y el Ejército soviético (en el conocido como enero negro del año 1990) y a los caídos en la posterior guerra de Nagorno-Karabaj. Durante mi visita, que coincidiría con el aniversario de los acontecimientos del enero negro, presenciaría como centenares de personas acudían al lugar con flores para rendir homenaje a sus familiares caídos. Realmente es un lugar cargado de historia, simbolismo, y que nos hace reflexionar sobre el drama que supone cualquier tipo de conflicto armado.

 

                         

                                                         Flame Towers                                                                                           Callejón de los Mártires

 

Baku era una ciudad que me resultaba tremendamente atractiva. Más allá de su ubicación, su clima templado o sus atractivos turísticos era una ciudad que disfrutaba recorriendo, pues su historia y exotismo, fruto de la influencia persa, turca y rusa que durante años ha tenido, hacían que en casi cada esquina encontrara un punto de interés.

Tras casi 5 días paseando por su Boulevard, recorriendo la Avenida Nizami, sentándome en cafeterías de la Plaza de las Fuente o perdiéndome por los callejones de la Ciudad Vieja, volvería al Aeropuerto de Baku con la mochila cargada de experiencias y la sensación de haber aprendido algo más sobre un país que muchas veces nos pasa desapercibido...

...Hasta siempre Azerbaiyán!

 

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